El número dos de ERC y vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés, ha descartado hoy la opción de que Esquerra vote «sí» a la investidura de Pedro Sánchez, una posibilidad que Gabriel Rufián se resistía a descartar el pasado viernes. Pero ha insistido en que si PSOE y Podemos son capaces de llegar a un acuerdo la formación que lidera Oriol Junqueras no bloqueará la legislatura.

Eso sí, en una entrevista a TV3 dos horas antes del inicio del debate de investidura, Aragonés ha vuelto a reclamar a los socialistas que se sienten a negociar con el independentismo y ha dejado claro que si el PSOE no consigue un acuerdo de legislatura viable con Unidas Podemos, el voto de ERC será «no».

«Ahora toca abrir una etapa de diálogo y negociación» ha advertido Aragonés, un comentario que va tan dirigido a los socialistas como a sus propias bases y al conjunto del independentismo, muy reacio a que ERC y JxCat faciliten la investidura de Pedro Sánchez incluso con una abstención.

El dirigente republicano ha insistido en que «si PSOE y Podemos no llegan a un acuerdo, no podremos facilitar nada» pero ha asegurado que si ese acuerdo se produce «ya dijimos que no bloquearemos el inicio de la legislatura». Eso sí, «el voto a favor está descartado» porque, a su juicio, «esto requeriría una negociación profunda que no se ha producido».

Aragonés ha destacado la volubilidad de las negociaciones para investidura entre PSOE y Podemos, señalando que hace una semana el acuerdo parecía descartado, para quitarse presión respecto a la investidura y señalar a los protagonistas de la negociación. Aún así, con sus quince escaños son determinantes para la investidura de Sánchez. Sin la abstención de ERC, de nada servirá el apoyo de Podemos, con la abstención de los republicanos el líder del PSOE será presidente en segunda vuelta, con mayoría simple.

Convicción independentista

En un momento en que esa abstención es seriamente criticada por los sectores más ortodoxos del independentismo, desde sus socios de JxCat en el Govern a las entidades independentistas que lidera la ANC, pasando por buena parte de las bases de ERC, Aragonés ha insistido también en que el partido mantienen sus convicciones independentistas.

«Persistimos en nuestras convicciones. Hemos conseguido un gran recorrido siendo cada vez más y conseguiremos nuestros objetivos» ha asegurado Aragonés, quien ha pedido una respuesta masiva a una eventual sentencia condenatoria del procés pero ha descartado volver a la unilateralidad, como le reclama la ANC. «Aquí quien puede ser unilateral es el Estado» ha apuntado, «nosotros no tenemos capacidad para ganar unilateralmente, necesitamos ampliar la mayoría social en Cataluña».

En este contexto, Aragonés ha defendido sus dos medidas estrella como vicepresidente económico del Govern: la subida del sueldo mínimo interprofesional (SMI) en Cataluña por encima de la media española y la conocida como «ley Aragonés» con la que pretende regular la contratación de servicios públicos concertados de atención a las personas.

En ambos casos, como en el cumplimiento de los objetivos de déficit marcados por el Gobierno, Aragonés ha insistido en que «tener un Estado propio» es determinante para mejorar la calidad de vida de los catalanes. Si no llegamos al objetivo de déficit es porque no hay presupuestos generales ha argumentado apuntando que sin las aportaciones estatales ni Cataluña ni el resto de las comunidades pueden cumplir esos objetivos.

«En 2018 cumplimos los tres objetivos, el de déficit, el de la regla de gasto y de deuda pública» ha señalado, «y el Gobierno no los cumplió, ellos nos fijan los objetivos pero ellos no llegan y nadie les castiga, es la ventaja de tener estado propio, como en el caso del SMI» ha concluido.