Serán 32 kilómetros blindados. Son los que separan Irún y Hendaya de Biarritz, la localidad más protegida de Francia y Europa este verano. Hace semanas que el operativo se diseñó y que comenzó a implantarse de modo discreto. Alcanzará toda su dimensión en sólo diez días. Se percibe desde antes de la frontera hispano francesa y se extiende desde Euskadi, Navarra y Aragón hasta buena parte de la región de Aquitania. Lo integran decenas de miles de agentes, un millar de ellos españoles, en un dispositivo sin precedentes para proteger a los siete mandatarios más poderosos del mundo -excluidos Rusia y China-. Todos ellos participarán en la 45º Cumbre del G7 que está prevista para 24, 25 y 26 de agosto en Biarritz.

Donald Trump (EEUU), Angela Merkel (Alemania), Emmanuel Macron (Francia), Carlos Giuseppe Conte (Italia), Boris Johnson (Reino Unido), Justin Trudeau (Canadá) y Shinzo Abe (Japón) no estarán solos. A ellos les acompañarán sus respectivas delegaciones y las de otros 17 países hasta conformar un ejército de asesores, responsables políticos y expertos de cerca de 4.000 personas, además de un regimiento de 2.500 periodistas que se espera que llegue en los próximos días a la bella localidad de la costa francesa.

Pero el temor, además del siempre presente riesgo a un atentado terrorista, contra cuya amenaza hace años que está en presente en Francia, se suma el de las movilizaciones y protestas que acompañan a estas cumbres. En esta ocasión, uno de los frentes más combativos procede de nuestro país. Movimientos independentistas afines a la izquierda abertzale y Podemos, así como de organizaciones sindicales de extrema izquierda, colectivos antifascistas y otras organizaciones sociales han llamado a la movilización y a bloquear, en la medida de lo posible, la celebración de la cumbre.

El día señalado es el domingo 25 de agosto. El movimiento ‘G7 Ez’, promovido por EH Bildu, sus juventudes –Ernai-, además de Podemos Euskadi, y otras 47 organizaciones, han previsto una jornada de “desobediencia civil masiva” que incluirá concentraciones en las principales carreteras del entorno de Biarritz. Así, se han convocado actos de bloqueo de los accesos en siete puntos de Biarritz, Bidart, Angelu y Baiona. El objetivo es cortar carreteras y entorpecer la salida de la autopista de Biarritz para dificultar el acceso a las miles de personas que acudirán a la cumbre.

«Desobediencia civil masiva»

La llamada a una “desobediencia civil masiva” también está secundada por otro colectivo constituido para la ocasión, ‘G7 blokatu’ y que asegura en su llamada a la protesta que su objetivo es “perturbar el buen desarrollo del G7 a través de acciones masivas de desobediencia civil”. Lo quiere hacer “obstaculizando o bloqueando la circulación de bienes y personas que participen en la cumbre”.

Denuncian que el blindaje de todo el área que rodea Biarritz, las medidas de seguridad extremas impuestas por el Gobierno galo y que limitan el movimiento, así como la prohibición a manifestarse “decretan de facto el Estado de sitito” contra el que deben rebelarse.

El núcleo de mayor vigilancia se ha establecido en el corazón de Biarritz, en especial en torno al emblemático y lujoso Hotel du Palais, donde se alojarán los mandatarios mundiales. La protección también es extrema en el centro de congresos Bellevue, donde se celebrarán las reuniones.

Unas jornadas de protesta que vendrán precedidas de un campamento previo en contra de la cumbre que arrancará el lunes 19 en Urrugne –a 20 kilómetros de Biarritz- en lo que se ha denominado la ‘Contracumbre’. En ella está prevista la celebración de numerosas actividades, con charlas, debates y sesiones informativas a quienes participen de estas jornadas a las que se espera que puedan apuntarse hasta 10.000 personas. El centro Ficoba de Irún será una de las sedes de los militantes contrarios al G7, así como el cine de Hendaia, donde hay organizados varios actos.

Además de los manifestantes procedentes del País Vasco, Navarra y en muchos casos de movimientos antifascista e independentistas de Cataluña, se espera la llegada de otros colectivos habituales en los actos de protesta contra el G7 de movimientos internacionalistas antisistema o de reivindicación social, antimilitaristas feministas o en contra del capitalismo procedentes de Italia, Alemania o Grecia, entre otros. También se cree que los ‘chalecos amarillos’, tan combativos en Francia, formen parte de los movimientos contrarios a la presencia del G7 en Francia.

Operativo policial «excepcional»

Todos ellos están llamados el día de inicio de la cumbre, el 24 de agosto próximo, a secundar una manifestación en Hendaia donde dos columnas recorrerán la localidad fronteriza para unirse en el centro del municipio.

El dispositivo policial en el que participará España ya fue abordado entre el ministro del Interior español, Fernando Grande Marlaska y el responsable de Interior francés, Christopher Castaner el pasado 5 de julio en un encuentro mantenido entre ambos mandatarios. Castaner aseguró entonces que la movilización de fuerzas y cuerpos de seguridad será “excepcional” para preservar la normal celebración del G7 coincidiendo con la presidencia rotatoria que ahora ocupa Francia en la UE.

Agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional reforzarán la vigilancia, en especial en el área fronteriza y en el entorno de Irún, para asegurar que elementos incontrolados puedan acceder a la amplia zona de vigilancia establecida. En el operativo también se ha contado con la colaboración de la Ertzaintza.

Las críticas por el lugar y la fecha escogidas para la celebración de la cumbre han sido numerosas. La proximidad de Biarritz al País Vasco y Cataluña, con movimientos antisistema muy activos, así como la elección de finales de agosto no parecen lo más adecuado. El tránsito de vehículo por la frontera entre España y Francia durante estas fechas es muy intenso y provoca anualmente grandes atascos a finales del mes de agosto. Un tráfico que se espera que se complique al tener que convivir con las importantes restricciones al tráfico que se impondrán desde días antes del inicio de la cumbre el día 24.