Menos de una semana ha durado la tregua firmada entre los dos principales partidos independentistas alcanzada el pasado fin de semana en Ginebra. El intento de llegar por lo menos aparentemente unidos a la Diada ha saltado hoy definitivamente por los aires cuando el presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha respondido enTtwitter al presidente de la Generalitat, Quim Torra, y a su antecesor, Carles Puigdemont, afeándoles su negativa a plantear un adelanto electoral como respuesta a la sentencia del juicio del procés.

«Nunca se había visto que nadie diga que el hecho de que la gente vote debilita las instituciones. ¿Desde cuándo el ejercicio democrático del derecho a voto debilita las instituciones de un país?», se pregunta el líder de ERC, avalando la tesis defendida en las últimas semanas por los dos principales dirigentes del partido, Pere Aragonés y Roger Torrent.

Junqueras se ampara así en el mantra repetido por el independentismo desde 2014: «Las urnas no nos dan miedo» -argumento reiterado para defender los referendos ilegales del 9-N y el 1-O- para responder a Quim Torra, quien ayer aseguró en la conferencia pronunciada en Madrid que un adelanto electoral solo serviría ahora para enfrentar a los partidos independentistas «debilitando» a las instituciones catalanas, precisamente cuando necesitan ser más fuertes.

El fin de semana dirigentes de ERC, JxCat y la CUP reunidos en Ginebra bajo el liderazgo de Carles Puigdemont, Marta Rovira y Quim Torra se conjuraron para retirar del debate el adelanto electoral y un nuevo intento de investidura a distancia de Puigdemont a costa de la seguridad jurídica de Roger Torrent. Pero el miércoles, Puigdemont y Torra advertían desde Bruselas que esa opción, la de hacer valer la condición de electo en el Parlament del expresidente fugado, seguía sobre la mesa.

«Gobierno de concentración»

Lo hacían después de que el nuevo hombre fuerte de Esquerra, Pere Aragonés, insistiera en que si no se aprueban los presupuestos de la Generalitat no se puede descartar un adelanto electoral. Adelanto que Torra se apresuró a descartar ayer en Madrid.

Tampoco ha cuajado la propuesta de un «gobierno de concentración» lanzada por otro republicano, Roger Torrent, como posible respuesta a una sentencia condenatoria a los líderes del 1-O.  La portavoz de JxCat en el Congreso, Laura Borràs, rechazaba ayer noche esta opción señalando que «el gobierno de concentración era lo que proponía Puigdemont» con su petición de listas conjuntas en las ultimas elecciones autonómicas, generales y europeas, reiteradamente rechazada por ERC.

Además, tanto los Comunes como la CUP, colaboradores necesarios en el proyecto propuesto por Esquerra para diluir su dependencia de la ex Convergencia, tampoco se han mostrado dispuestos a entrar en el juego.

En este contexto, el único nexo de unión que parece seguir firme entre partidos y entidades independentistas es el apoyo entusiasta al movimiento «Tsunami Democràtic», lanzado el lunes en redes sociales y que contó con el apoyo de Puigdemont y Junqueras antes incluso de hacer público su manifiesto explicativo. Republicanos, neoconvergentes, cuperos y ANC niegan ser los instigadores de la iniciativa e insisten en que se trata de una «movilización desde abajo de la sociedad civil». Quizá por ello es la única iniciativa que apoyan todos sin fisuras.