JxCat votará no a la investidura de Pedro Sánchez. Así lo ha anunciado hoy el presidente de la Generalitat, Quim Torra, en una conferencia pronunciada en Madrid en la que no ha aclarado la respuesta del Govern a una sentencia condenatoria a los líderes del procés y ha insinuado la posibilidad de plantar al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) en el juicio de los lazos amarillos.

«El desprecio a JxCat ha sido absoluto», se ha lamentado Torra, en línea con lo denunciado ayer por Carles Puigdemon y Laura Borràs. «Si esa es la propuesta del PSOE no hay razón alguna para votarlo».

El presidente catalán ha denunciado además que Pedro Sánchez ha dado pasos atrás respecto a la oferta planteada en la reunión de Pedralbes, en la que Torra ha destacado que se obvio el límite del «marco constitucional» para referirse simplemente al «marco jurídico» en el comunicado pactado por ambos gobiernos. «Eso fue un avance importante para nosotros» ha reconocido hoy.

«En los 370 puntos de la propuesta retrocedemos mas allá de Pedralbes», ha añadido denunciando unas propuestas «que son pura retórica y parten de una premisa falsa e irresponsable, en Cataluña no hay un problema de convivencia sino de democracia».

El Estado «sigue apostando por la confrontación» ha concluido Torra, quien ha asegurado que «en la moción de censura, el independentismo le dio mucho más que un voto de confianza a Pedro Sánchez» para concluir que esa apuesta no se ha visto correspondida, pese a los buenos augurios del primer encuentro en Moncloa, cuando el líder socialista «reconoció que tenemos un problema político, no legal».

No aceptaremos una condena, ejerceremos todos los derechos negados»

Torra no ha querido aclarar, por otro lado, en qué consistirá la anunciada «respuesta» del gobierno independentista a una eventual sentencia condenatoria del Tribunal Supremo a los procesados por el 1-O. Pero ha dejado claro que «el pueblo de Cataluña no aceptará una sentencia que no sea la libre absolución».

El presidente catalán ha ido más allà, y ha advertido que ante una condena «no aceptaremos la sentencia, ejerceremos todos los derechos que nos sean negados». Torra ha enunciado desde la libertad de expresión al derecho de autodeterminación, pero ha evitado concretar si esa amenaza implica la convocatoria de un nuevo referéndum unilateral como el de 2017.

«Seguimos hablando para consensuar respuesta, tengo q ser prudente» ha argumentado, tras semanas de enfrentamientos entre JxCat, ERC y la CUP, además de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium, sobre si la respuesta debe ser una declaración de independencia como piden la ANC o la CUP, elecciones anticipadas como reclama ERC o un nuevo intento de investidura de Puigdemont como querría Jxcat.

Eso sí, ha dejado claro que al margen de las instituciones  «también habrá una respuesta popular de la ciudadanía» porque la sociedad catalana «ha vivido el juicio de forma profundamente emocional» ha argumentado.

Una reacción en la que Torra vería justificada una huelga general y que en todo caso será, según el presidente catalán, «de desobediencia civil, todo nos lo vamos a encontrar encima de la mesa por algo que nos podríamos haber evitado si la política hubiera estado por delante».

Reto al TSJC

Respecto al juicio por desobediencia a la Junta Electoral Central al que el propio Torra se enfrenta ante el TSJC, el presidente catalán no ha aclarado si acudirá a la cita con la justicia o al Debate de Política General que ese mismo día ha convocado el Parlament. «Mi obligación es atender y ser fiel a la soberanía de pueblo catalán que reside en el Parlament» ha argumentado.

«Quien tiene un problema es el TSJC no yo», ha añadido, por «marcar el juicio el día del debate más importante de Cataluña». Por tanto, ha concluido, «quien tiene que plantearse la conveniencia» de la fecha escogida es el TSJC. «Yo no voy a pedirle a nadie nada, ni a TSJC ni al Parlament» ha asegurado al ser preguntado sobre si pedirá aplazamiento del juicio o del debate.

«Me ponen la presión a mi cuando la polémica la crea TSJC, él sabrá si cree en la separación de poderes y si tiene que menospreciar al Parlament». Pese a ese discurso, Torra ha reconocido que su defensa va a presentar alegaciones contra el calendario fijado por el tribunal, así como pedir la recusación de los magistrados.