Carlos Castresana, durante una entrevista con 'El Independiente'.

Carlos Castresana, durante una entrevista con 'El Independiente'. A. SALVADOR

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Castresana, 'látigo' de Jesús Gil en los años 90, vuelve a la Fiscalía

Política

Castresana, 'látigo' de Jesús Gil en los años 90, vuelve a la Fiscalía

Estaba en excedencia desde julio de 2014, cuando ocupaba plaza en la sección Penal de la Fiscalía del Tribunal Supremo / En los últimos años ha ejercido como socio director del departamento de Derecho Penal del bufete madrileño Ejaso

Carlos Castresana, látigo de Jesús Gil en los años noventa durante la etapa de éste como alcalde de Marbella, se reincorpora a la Fiscalía después de cinco años en excedencia. Ahora tendrá que concursar para que se le asigne la plaza en la que volverá a servir en el Ministerio Público.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado este sábado la orden por la que el Ministerio de Justicia acuerda conceder el reingreso en la carrera fiscal a Carlos Castresana (Madrid, 1957), que en los últimos años ha ejercido la abogacía como socio director del departamento de Derecho Penal del bufete madrileño Ejaso Estudio Jurídico. Entre sus últimos cometidos profesionales se encuentra la dirección de la acusación popular -en nombre de la empresa pública de aguas Canal de Isabel II- en el caso Lezo, en el que se investiga al ex presidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González.

Castresana permanecía en situación de excedencia voluntaria por interés particular desde el 17 de julio de 2014, cuando inició una nueva etapa profesional tras desempeñar diversas responsabilidades durante 25 años en el Ministerio Público. Previamente había ejercido como juez de Distrito y de Instrucción de provisión temporal (1987-1989) y como magistrado suplente de la Audiencia Territorial de Madrid (1986-1987).

Cuando solicitó la excedencia era fiscal de la sección Penal del Tribunal Supremo, de cuya plantilla pasó a formar parte en 2005 tras pasar por la Fiscalía especial para la represión de los delitos económicos relacionados con la corrupción (1995-2005), la Fiscalía especial para la prevención y represión del tráfico ilegal de drogas (1993-1995) y las Fiscalías del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (1993) y de Cataluña (1990-1993).

Castresana ha ejercido en los últimos años como socio director del departamento de Derecho Penal del bufete madrileño Ejaso

El fiscal madrileño dirigió la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y ha sido profesor invitado en diversas universidades americanas, como la de San Francisco y el Haverford College de Pennsylvania (EEUU). Es doctor Honoris Causa por las universidades de Guadalajara (México) y Central de Santiago de Chile y, entre otros reconocimientos, forma parte desde 2010 de la Orden de la Legión de Honor de la República Francesa en grado de oficial.

En España, el nombre de Castresana se hizo conocido en la segunda mitad de los años noventa a raíz de su investigación de las irregularidades cometidas por Jesús Gil al frente del Ayuntamiento de Marbella cuando él servía en la Fiscalía Anticorrupción. El Tribunal Supremo terminó confirmando la condena que previamente ya había inhabilitado a Gil -fallecido en 2004- para ser regidor de la conocida localidad malagueña.

«Mucha más libertad» como abogado

Durante su etapa en activo en el Ministerio Público, también persiguió fraudes a la Unión Europea, logrando la incautación de bienes. Fue el caso de las embarcaciones recuperadas en el marco del conocido como caso Wendy, desarrollado en colaboración con Francia, Bélgica, Holanda y la UE.

Cuando El Independiente lo entrevistó en noviembre de 2016, Castresana dijo estar en una «posición más confortable» al tener «mucha más libertad» como abogado que como fiscal, si bien reconoció que echaba de menos el «poder» que tenía como representante del Ministerio Público al ser vistas sus solicitudes por los órganos instructores con «otros ojos».

-¿Tiene pensado reintegrarse en la carrera fiscal antes de jubilarse?, le preguntó entonces este periódico. «La verdad es que no, pero ya veremos. Tengo ocho años más para pensarlo. No tengo que decidirlo hoy», se zafó. En la recta final de su carrera profesional, Castresana ha debido de pensar que ha llegado de nuevo el momento de ejercer la acusación pública.

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