El PSC ha vivido esta noche la resaca de la visita relámpago de Pedro Sánchez a Barcelona. Lo ha hecho en forma de ataques a una de sus sedes e, incluso, en el domicilio particular de una regidora. Después de que el presidente en funciones y líder del PSOE viajara a Barcelona para visitar a los policías heridos durante esta semana de disturbios y se negara a mantener un encuentro con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, los socialistas catalanes se han convertido en el blanco de las iras independentistas.

No es la primera vez que el PSC sufre ataques en sus sedes, aunque en los días inmediatamente posteriores a la sentencia buena parte de las iras se dirigieron contra las sedes de Cs y el PP. El pasado día 15, tras hacerse pública la sentencia del procés, los tres partidos sufrieron pintadas en sus sedes. El portazo de Sánchez a Torra ha invertido ahora esos términos.

El ataque más masivo se ha producido esta noche en Reus, donde unas decenas de activistas han repetido la protesta de la noche anterior ante la Delegación del Gobierno lanzando bolsas de basura contra la sede de los socialistas catalanes en esta localidad.

El incidente en Reus ha concluido con el enfrentamiento de un vecino, que intentaba entrar en su domicilio, en la misma escalera en la que se encuentra la sede socialista. «Yo no voy a vuestra casa tirar la basura» se lamentaba el anciano, «id al ayuntamiento» ante lo que los manifestantes han respondido con consignas reclamando la «libertad de los presos políticos».

También en la provincia de Tarragona, una regidora de Mont-roig denunció ayer que una de sus concejales ha sufrido amenazas y daños en el coche y su casa particular. En este municipio los socialistas catalanes, que ganaron las elecciones municipales, han recibido reiteradas amenazas.