Volvemos con Macarena Olona (Alicante, 1979) al lugar de los hechos, esto es, a la sala Constitucional del Congreso de la que fue expulsada el pasado 22 de octubre por decisión de la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, a la que califica de “sectaria, autoritaria y fascista”. Su avanzado estado de gestación -está en el octavo mes- es un dato necesario para el contexto de aquel día. La secretaria general del Grupo de Vox además de portavoz adjunta, ha saltado al estrellato tras esa bronca parlamentaria que, asegura, no fue premeditada, y también responde a cuestiones referidas a la exhumación de Franco, al 10-N o al escenario postelectoral, en el que espera que su partido sea «determinante»·

Pregunta. -¿Hubiera ido a la manifestación del domingo de Sociedad Civil Catalana?

Respuesta. -Desde luego. Me apenó profundamente la exclusión inicial de Vox por parte de Sociedad Civil Catalana, mientras daban la bienvenida al PSC, que aboga por un modelo territorial federal. Justificaban esa exclusión en que invitaban a partidos democráticos y constitucionalistas que defendieran el autogobierno en Cataluña. No sabemos a qué responde que a Vox se le excluya de ser un partido democrático y constitucionalista, aunque nosotros abogamos por una minoración del autogobierno, no solo en Cataluña. El actual estado de las autonomías se ha convertido en un estado de la partitocracia. El único bienestar que genera es el de los partidos no el de los españoles.

P. -Ustedes sí piden la desaparición de las autonomías.

R. -Nosotros lo que pedimos es que exista una igualdad real de todos los españoles, algo que hoy por hoy no se produce en muchos ámbitos. En el ámbito sanitario lo pudimos ver con la crisis de la listeriosis. Ese conglomerado de competencias llevó a un retraso en la alerta sanitaria y, desgraciadamente, a fallecimientos de bebés en el vientre de sus madres y adultos. El actual Estado de las autonomías está llevando a un absoluto caos y el bienestar de los españoles es en lo último que se piensa.

Ana Pastor es un sucedáneo de Rajoy»

P. -Pero una cosa es solucionar las disfunciones que puede haber y otra eliminar las autonomías.

R. Este modelo no respondió al interés de los españoles, sino al de los partidos, que actúan como agencias de colocación y cuyo verdadero poder está residenciado en los barones territoriales. Yo veo al PP y no sé si tengo que mirar al PP del señor Casado, que unos días pretende enarbolar la bandera de la regeneración y otro coloca a Ana Pastor de dos en la lista por Madrid -que no es más que un sucedáneo del señor Rajoy- o mirar al PP del País Vasco donde existe una clara tensión respecto de la dirección nacional. Esos aparatos burocráticos y agencias de colocación lastran las decisiones que se toman.

P. -La mayoría de las encuestas les sitúan como la tercera fuerza política del país en las elecciones del 10-N.

R. -Lo dijimos en abril con ocasión de las anteriores generales. El único pulso que a nuestro partido le interesa es el cariño de la gente que estamos viendo cuando vamos por al calle y el que va a los mítines, que se rebosan.

P. -¿No corren el riesgo de que les vuelva a pasar como el 28-A cuando algunos sondeos les vaticinaron 50 diputados y luego sacaron 24?

R. -Ni nos fijamos en las encuestas en aquel momento ni nos estamos fijando ahora, ni tampoco en las cocinadas del señor Tezanos. Ni en las catastróficas ni en las que empiezan a decir que rompemos la barrera de los 40 diputados. Nadie nos daba los resultados que sacamos en Andalucía, ni que iba a ser el inicio de un cambio profundo, de que la voz de Vox irrumpiese de forma definitiva en las instituciones públicas.  Los 24 diputados fueron un éxito rotundo.

P. -¿Qué resultado firmaría ahora?

R. -A mí no me gusta dar un paso atrás ni para coger impulso, con lo cual, consolidar sería un extraordinario resultado. Catastrófico sería no alcanzar el número de diputados suficiente para conformar Grupo Parlamentario, que son los resultados que se vaticinan hoy por hoy a Ciudadanos en algunas encuestas.

Aunque nos diese cien escaños ojalá nunca hubiera tenido lugar la exhumación de Franco»

P. -¿Hasta qué punto la exhumación de Franco les beneficia electoralmente?

R. – Desconozco si nos va a beneficiar, a perjudicar o dejar indiferentes. Nosotros no cambiamos de discurso, de ideas, de concepto, de valores al albur de unas intenciones de voto a diferencia de otras formaciones como Cs. Sí le digo que aunque nos diese cien escaños ojalá nunca hubiera tenido lugar. Es indigno que se haya procedido a una exhumación política, con cargo al erario público, con una finalidad meramente propagandística traicionando el espíritu de la Transición. Tenemos claro que objetivo del PSOE no acaba ahí, si no que lo siguiente será la derrocación de la monarquía y derribar la cruz del Valle como seña de la identidad cristiana que es propia de nuestra cultura.

P. -¿Son los herederos sociológicos de ese franquismo?

R. -En absoluto, como tampoco nos consideramos privativos de un voto que venga de la derecha. Evidentemente tenemos un electorado y unos simpatizantes que provienen del PP, pero también de otras formaciones o ideologías, de Ciudadanos, de Podemos, del PSOE… Yo soy hija de la democracia, no tengo añoranza por ningún tiempo pasado, y me definiría como una mujer de orden y de ley, bajo el régimen constitucional que es el que he conocido y defiendo.

La exhumación ha sido el mayor acto de campaña electoral ejecutado por el PSOE»

P. -Los dos partidos más críticos con la exhumación han sido ustedes y Podemos, no sé si sacan de ahí alguna lectura.

R. -Pero por motivos distintos. Ha sido el mayor acto de campaña electoral ejecutado por el PSOE. Lo relevante es que pese a la posición de PP y de Ciudadanos de supuesta condena, lo cierto y verdad es que cuando pudieron hacer algo no lo hicieron. Vox interpuso un recurso ante la Junta Electoral Central porque en campaña no se puede inaugurar una carretera, cortar una cintita, y en el Valle había más de 500 periodistas acreditados. Se denegó en base a que esa exhumación ejecutaba un real decreto ley convalidado por el Congreso, entre otros, con la abstención de PP y Ciudadanos.

P. -¿Se ven formando un gobierno de coalición con el PP?

R. -Lo que vemos es la gran coalición que está conformando el tricentrito con PP, Cs y PSOE. Vox no entra en la ecuación porque no tiene nada que ver. Tan sectario ha sido el PSOE como Ciudadanos. Se ha convertido en un partido extorsionador, asimilable al más rancio PNV, que nunca, bajo ningún concepto, va a poyar una coalición en la que esté Vox, de manera injustificada o quizá siguiendo instrucciones de Macron.  Los electores deben tener muy claro que sus votos a Cs servirán para conformar un acuerdo con el PSOE. Por fin Rivera ha revelado su auténtico rostro.

P. -¿Qué les exigirían al PP para un acuerdo?

R. -Siempre tenemos en cuenta la importancia relativa que nos atribuye la ciudadanía. Los asuntos concretos los veremos después de los resultados. Yo espero que seamos nosotros los determinantes.

P. -Se habla estos días de supuestos casos, cuando menos dudosos, que afectan a Iván Espinosa de los Monteros y a Rocío Monasterio. ¿Cree que están dando las suficientes explicaciones o se extiende una sombra de duda sobre ellos?

R. -El machaque que se dirige especialmente contra dos personas de nuestro partido por parte de medios de comunicación, formaciones políticas… es algo absolutamente indecente.

P. -No muy distinto al que han vivido políticos de otros partidos.

R. -Me pareció una indignidad cuando empezaron a filtrar noticias sobre el padre fallecido de la señora Díaz Ayuso por una operación de Avalmadrid con la que la presidenta no tenía nada absolutamente que ver. Públicamente le mostré mi apoyo. Ahora hablamos de una familia perseguida con cuatro niños pequeños y no se ha respetado ni a los menores. Lo que me sucedió el martes en el Congreso, si hubiera sucedido a alguien de la izquierda, le puedo asegurar que el titular sería que la cámara expulsa por motivos machistas a una mujer embarazada de casi ocho meses. Hay una doble vara de medir. Ahora le está afectando a dos personas extraordinarias que le puedo asegurar que soy testigo de su inmensa vocación de servicio.

P. -¿Pone las manos en el fuego por ellos?

Pongo las dos manos en el fuego por la honorabilidad de Espinosa de los Monteros y Monasterio»

R. -Yo parto de negar esa realidad que sale en los medios de comunicación. Ambos están dando cumplidas explicaciones de cada información que aparece intentando atajar uno a uno los bulos. Si me dice, pone usted la mano por la honorabilidad en general, no por informaciones concretas que desconozco si son ciertas, no pongo una, pongo las dos.

P. -Ha hecho referencia a su expulsión de la Diputación Permanente ¿por qué se sentó en los escaños de Cs?

R. – No ocupamos unos escaños que correspondieran a ningún partido político. Los escaños que habitualmente ocupa Vox iban a usarse por miembros del Gobierno. Por ello, el servicio de protocolo elaboró una propuesta de ubicación, que según le dijo a mi compañero Víctor Sánchez del Real el secretario general de la mesa, no era obligatoria ni vinculante. Advertimos que todos los diputados permanecían en su sitio salvo los de Vox, que nos relegaron al fondo. Cuando Batet nos conminó a ubicarnos donde había previsto protocolo le intenté explicar que había querido llegar a un acuerdo con Cs, una solución consensuada, pero no me dejó ni hablar, en cambio, al secretario general de Cs sí se le permitió hablar.

Tendré una conversación con Ana Pastor para que se explique. Tomo nota y buena nota»

P.– ¿Cómo lo vivió?

R. – La única que mostró humanidad fue doña Paloma, la ujier que se acercó para acompañarme a la salida. Se la ve en las imágenes cómo extiende los brazos a la altura de la tripa porque lo que me decía era “Doña Macarena, no se altere, el pequeño”. Una humanidad extraordinaria que ninguno de los presentes demostró. Lo que escuché fue aplausos que jalearon la decisión fascista de la señora Batet. Además, para mí fue una desagradable sorpresa advertir que Ana Pastor conminaba a Batet a no darme la palabra. Le puedo asegurar que tendré una conversación con ella, para darle la oportunidad de explicarse. Tomo nota y tomo buena nota.

P. -Les reprochan dedicarse a la política espectáculo.

R. -No había nada premeditado. Batet cercenó y amordazó a la única voz que iba a poner en apuros al gobierno. Yo tenía preparada mi intervención, tenía muchas ganas de intervenir.

Batet actúa de forma sectaria, totalitaria y fascista»

P. -Pero el tema catalán no estaba en el orden del día.

R. -Mi único objetivo era alzar la voz por Cataluña y por los 300 agentes heridos. Y que se hablase del grave atentado contra el orden constitucional y público. Mi finalidad, con el reglamento en la mano y después de un estudio riguroso era, al inicio de la sesión, pedir una modificación del orden del día, ni más ni menos. La pregunta no es si había derecho a modificar el orden del día, sino si había derecho a solicitarlo, y la respuesta es sí. El fascismo y el sectarismo no entienden de color ni de siglas políticas. Se me aplicó la sanción más grave, con solo dos antecedentes: la de Vicente Martínez Pujalte en 2006 y Gabriel Rufián en 2018. Tardó 31 segundos desde la primera a la tercera llamada al orden y 50 en expulsarme por hacer valer mi derecho. Además, no conoce el reglamento. Porque tras la segunda llamada debe advertir de las consecuencias de la tercera, algo que no hizo. Cuando una actúa de forma sectaria, totalitaria y fascista al menos debería llevar los deberes hechos y estudiar el reglamento.