El catalanismo moderado que desde hace meses intenta articular una formación política ha pisado el acelerador ante las muestras de desgaste del gobierno de Quim Torra. Con el objetivo de configurar una alternativa al independentismo que recupere el espíritu de la antigua CiU, representantes de diversos partidos de corte catalanista moderado se han reunido hoy en Barcelona para impulsar la articulación de una «alternativa política que supere la división de la sociedad catalana».

Entre los presentes, la Lliga que lideran Astrid Barrio y Ramón Bosch, los Lliures de Antoni Fernández Teixido, miembros de Units -el partido heredero de Unió- de Convergents, y de los grupos Cercle Carlemany, Barcelona Districte Federal, Catalunya Segle XXI, Converses de Catalunya, convencidos, según los propios participantes, de la «necesidad de acelerar el proceso de confluencia» con el objetivo de «estructurar un proyecto político que contribuya a superar cuanto antes la difícil situación» de la política catalana.

Congreso fundacional

Una nueva marca electoral que tendrá su momento fundacional el próximo enero con la celebración del primer congreso de Entesa dels Catalanistes. El objetivo: designar los miembros de una comisión permanente que deberá definir el programa político de la nueva formación y, sobre todo, establecer los mecanismos de confección de las candidaturas para las próximas elecciones autonómicas.

El grupo, que ya se reunió el pasado septiembre para estudiar la unificación de todas las iniciativas nacidas en los dos últimos años para ocupar ese espacio no nacionalista a la derecha del PSC, tiene claro que el Govern de Quim Torra concluirá el mandato y trabajan con la hipótesis de unas elecciones autonómicas la próxima primavera.

Una hipótesis que ha estado reclamando también ERC y que avala las dificultades del Govern para conseguir apoyos a los presupuestos de la Generalitat, prorrogados desde 2017. Sin olvidar las graves grietas que muestra el ejecutivo catalán, empezando por la división sobre la gestión de la seguridad pública durante los altercados violentos que se han sucedido tras hacerse pública la sentencia del procés.