Los informes aportados por la Guardia Civil al juez de la Audiencia Nacional que investiga por terrorismo a los miembros de los Comités en Defensa de la República (CDR) dan cuenta de la estructura organizativa de éstos y sus intenciones de actuar «capitalizando la lucha callejera» en Cataluña.

Al frente del ala más radical de los independentistas se encontraba Ferran Jolis Guardiola, fundador de los Equipos de Respuesta Táctica (ERT) de los CDR a los que él mismo definió como «muy bestias». Jolis temía que la Guardia Civil le detuviera porque «me van a meter terrorismo y banda organizada».

Según explica la Guardia Civil en los informes aportados al sumario, al que ha tenido acceso El Independiente, los CDR nacieron con la finalidad de «exigir que se respetase y se materializase el resultado del referéndum del 1 de octubre por el cual Cataluña debía constituirse como estado independiente en forma de república. Pero, con el paso del tiempo, fueron radicalizándose hasta transformarse, por medio del brazo más peligroso de los ERT, en una organización criminal».

El camino hacia la violencia

Los agentes definen el proceso de radicalización o de transformación hacia la violencia de dicho equipo dentro de los CDR de la siguiente manera: «Aprovechándose de los contactos propiciados en el seno de la militancia en los CDR, se constituyeron en una célula que elevase la intensidad y la naturaleza de las acciones llevadas a cabo, a un nivel superior. Así pues, en septiembre de 2018, Ferrán Jolis Guardiola, perteneciente al CDR de Santa Perpetua de la Mogoda y destacado miembro de la Comisión territorial del Valles Occidental, creó dicho Equipo de Resistencia Táctica. Según el propio Jolis, debido a sus conocimientos técnicos, había participado anteriormente en la creación de la Comisión Nacional 41 de Seguridad de los CDR, donde organizó los sistemas de códigos convenidos de comunicación de los CDR y los CECOR (centro de coordinación) para las acciones de los CDR. Finalmente, terminó organizando el ERT, calificándolo, según sus propias palabras, como «un equipo bastante bestia».

Uno de los documentos aportados al Juzgado Central de Instrucción número 6 recoge la descripción que el propio Jolis hizo de su papel en el equipo al que el juez investiga por terrorismo: «Tras la creación de dicho equipo, se desvinculó de la actividad más pública de su CDR, ya que a partir de ese momento no podía exponerse ya que, si le pillaban con el material, su equipo, las telecomunicaciones, los protocolos, los operativos de seguridad y los repetidores, lo meterían en la cárcel. En esa misma ocasión, incluso, llegó a manifestar literalmente que ‘si me pillan me van a meter terrorismo y banda organizada’, dejando patente que era consciente de la gravedad de los delitos que podría estar cometiendo».

Máxima clandestinidad

Los investigadores afirman que «se podría decir que los CDR han evolucionado hasta el estadio de máxima clandestinidad, donde los miembros que permanecen son los más comprometidos con la ‘causa’. Para conseguir dicha clandestinidad, los CDR se han dotado de avanzadas medidas de seguridad, principalmente en sus comunicaciones».

Además de Solis Guardiola, el juez Manuel García-Castellón y la Fiscalía de la Audiencia Nacional investigan también por presunto terrorismo a Jordi Ros Sola, Germinal Tomas Aubeso Alexis Codina Barberán, Xavier Buigas Llobet, Eduardo Garzón Bravo, David Budria Artadil, Guillem Xavier Duch Palau y Clara Borrero Espejo, todos detenidos en la Operación Judas de la Guardia Civil a finales de septiembre de este año.

Reunión con la hermana de Puigdemont

La primera acción de los ERT, según el seguimiento al que la Guardia Civil sometió a los investigados, fue «la reunión in itinere, dentro de un vehículo en movimiento, con la hermana del ex presidente Carles Puigdemont, en la que se le entregó material ‘súper confidencial’. Dicho operativo se realizó entre unas medidas de seguridad realmente excepcionales, propias de organizaciones criminales o terroristas: vehículos lanzadera, vehículos traseros de contravigilancia, telecomunicaciones seguras, emisoras, reunión dentro de vehículo en marcha, etc», según los informes de los agentes.

Por las mismas fechas, el mismo grupo planeó, con la ayuda logística de un grupo secreto al que llamaron ‘CNI catalán’, el asalto al Parlament y su ocupación durante una semana entre el segundo aniversario del referéndum ilegal del 1 de octubre y la fecha en la que se conociera la sentencia contra los líderes políticos del procés. Una fecha a la que denominaron el ‘día D’.