Política LA 'OPERACIÓN JUDAS'

Un guardia civil escuchó decir a un CDR que había comprado "clorhídrico para la termita"

Los seguimientos y los ‘pinchazos’ telefónicos permitieron a los investigadores conocer cómo la facción más radical de los CDR hacía acopio de productos químicos para fabricar explosivos el pasado verano, en vísperas del segundo aniversario del 1-O

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Un guardia civil escuchó decir a un CDR que había comprado "clorhídrico para la termita"
Jordi Rosa y Eduardo Garzón, sentados en un velador durante el seguimiento realizado por la Guardia Civil semanas antes de su detención.

Jordi Rosa y Eduardo Garzón, sentados en un velador durante el seguimiento realizado por la Guardia Civil semanas antes de su detención.

Resumen:

Los investigadores fueron reuniendo indicios durante meses acerca de las acciones que preparaba en la sombra la facción más radical de los Comités de Defensa de la República (CDR) para ejecutar presumiblemente cuando se diera a conocer la sentencia contra los líderes delprocés en un intento de forzar la instauración de la república en Cataluña. El cerco policial y judicial abortó esos planes tres semanas antes de que el Tribunal Supremo diera a conocer el fallo.

Junto a los pinchazos telefónicos, la Guardia Civil también sometió a seguimientos a los cabecillas para obtener pistas de gran relevancia antes de proceder a la detención de nueve integrantes de los CDR, siete de los cuales se encuentran en prisión preventiva acusados por terrorismo y, en algunos casos, por tenencia de explosivos.

Los agentes apuntalaron su convencimiento de que el grupo preparaba explosivos el pasado 29 de agosto, a raíz de la conversación que un guardia civil de paisano adscrito al Servicio de Información en Cataluña escuchó cuando llevaba a cabo un servicio de vigilancia discreta sobre Jordi Ros Sola, uno de los presuntos cabecillas y hoy en prisión preventiva. El Instituto Armado lo sitúa en el «núcleo productor» del plan con el que pretendían «subvertir el orden constitucional alterando el orden público» para propiciar la proclamación de un gobierno independiente en forma de república.

Aquella tarde de verano, Ros Sola había quedado en la terraza de un restaurante de Sabadell (Barcelona) -donde tiene su domicilio- con Eduardo Garzón Bravo, otro de los miembros del Equipo de Respuesta Táctica (ERT) de los CDR y arrestado en la Operación Judas.

Los ‘pinchazos’ y los seguimientos permitieron conocer a los investigadores cómo los CDR hacían acopio de productos químicos el pasado verano

Sin saberlo, el encuentro era seguido por uno de los investigadores -de paisano- que les pisaban los talones. Sentado en una mesa del establecimiento a menos de cuatro metros de distancia, el agente oyó cómo hablaban de algún tipo de «producto industrial», lo que le llevó a levantarse para tratar de conocer detalles. Al pasar al lado de ellos, según se detalla en el acta de constancia de hechos incorporada a las actuaciones que dirige el Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional, escuchó «claramente» cómo Jordi Ros le decía a su interlocutor la expresión «…clorhídrico que compré para la termita…».

La termita es una mezcla reactante que actúa como precursor de explosivos. Sus componentes no son difíciles de conseguir en el mercado y es lo que algunos de los ERT estarían preparando de forma clandestina para actuar llegado el momento.

El guardia civil caminó unos pasos hasta entrar en la peluquería contigua al restaurante y, al cabo de unos minutos, volvió a pasar junto a los CDR. En ese momento, Eduardo Garzón comentaba que «…Joan y Esther tienen material desarrollado…». Tres semanas después, Garzón, Ros y otras siete personas fueron detenidas.

«Bolsa de grandes dimensiones»

Diez días antes, ese mismo guardia civil había encabezado otro servicio de vigilancia sobre Jordi Ros, fotografiado saliendo de su domicilio a las 21.24 horas del 19 de agosto con «una bolsa de grandes dimensiones». El investigado la depositó en un contenedor cercano, recuperándola los agentes diez minutos después para proceder a su inspección.

A la mañana siguiente, dos agentes de la Sección de Información de la Zona de Cataluña levantaron acta detallando una treintena de evidencias que contenía dicha bolsa de basura. En concreto, había botes de plástico, recipientes metálicos, bolsas transparentes, trozos de plástico y espuma, filtros de papel, restos de ceniza, estropajos, un clavo y un saco de rafia, entre otros elementos.

Garrafas de ácidos clorhídrico y sulfúrico intervenidos por la Guardia Civil.

Dos días después, a las 11.09 horas, la Guardia Civil intervino una llamada realizada por Jordi Ros a una droguería para preguntar si disponía de ácido nítrico con una pureza del 65 % y nitrato de potasio, así como la documentación que necesitaba para realizar la compra. Para no despertar sospechas en el tendero, alegó que los productos eran para «hacer analíticas».

Uno de los investigados llamó a una droguería preguntando si tenía ácido nítrico con 65 % de pureza. Era para «hacer analíticas», alegó

«El droguero le avisa de que el nitrato de potasio es un precursor de explosivos, igual que el nítrico, pero no está tan regulado como el nítrico. Por los mossos está más controlado», transcribe el agente. Y añade: «Ros se ríe y dice que ya lo sabe, que también se usa para lo que él [droguero] ha dicho». El comerciante lo llamó tres minutos después para confirmarle que disponía de cinco botellas de un litro cada una, respondiéndole el cliente que se pasaría a retirarlas esa misma tarde o a la mañana siguiente.

Un mes antes, Jordi Ros había llamado a una persona llamada Antonio S.A. para preguntarle si tenía cojinetes. En concreto, lo que buscaba era las bolas del tamaño de una canica que hay en el interior de ese tipo de rodamientos. «Lo necesito para ya», urgió a su interlocutor.

«25 litros» de ácidos sulfúrico y nítrico

Ros seguía haciendo acopio de productos químicos en esas fechas, semanas antes de la Diada (11 de septiembre) y en vísperas del segundo aniversario del 1-O. El 25 de julio, mediante el seguimiento telefónico, los investigadores conocieron cómo Ros hacía gestiones para comprar «25 litros» de ácidos sulfúrico y nítrico. En concreto, el CDR recurrió al administrador único de una empresa de Mollet del Vallès, que le dijo cómo hacerse con el material: «Dile que es para mí, dile que es para PLX (…). Paga y ya está».

Los pinchazos telefónicos que constan en las actuaciones que dirige el magistrado de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón revelan también cómo durante el verano Ros Sola buscó otros productos, como carbonato de potasio. También una balanza de precisión e incluso una máquina para hacer la electrolisis.

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