Último día de campaña y Ciudadanos encara una nueva polémica interna que nada tiene que ver con las también controvertidas declaraciones de Marcos de Quinto sobre la afición del Betis. Las acusaciones de incoherencia en el discurso naranja han vuelto a despertarse entre la oposición por la pequeña grieta abierta este viernes entre la dirección y el equipo naranja de Madrid que ayer, junto al PP, se unió a Vox para aprobar una PNL para instar al Gobierno a la ilegalización «inmediata» de los partidos separatistas que atenten contra la «unidad» de España.

Pero Albert Rivera ha marcado las distancias respecto a la iniciativa de ayer, y se ha desmarcado este viernes -en el marco de un acto electoral celebrado en Madrid en el que se encontraba el propio Aguado- de la decisión que ha tomado su propio partido a nivel regional. El candidato a la presidencia del Gobierno ha defendido que en España se puede ser «independentista, liberal, conservador, socialista y hasta comunista», pero «no se puede ser violento y seguir recibiendo dinero público», entre cuyas formaciones ha señalado a la CUP y a su división juvenil, Arran.

Así, sin entrar a valorar el textual de la iniciativa y sin desacreditar al vicepresidente de Madrid, Ignacio Aguado, Rivera ha enfatizado en que frente a la ilegalización de partidos independentistas, él prefiere «ganarles en las urnas». «En España se puede ser un líder separatista pero no puedes cometer sedición ni malversación», ha subrayado el candidato naranja, haciendo referencia a uno de los puntos que recoge en su programa electoral y que, precisamente, tiene que ver con la financiación de agrupaciones que «persigan intereses contrarios al orden constitucional».

El presidente de Ciudadanos ha aclarado, sin mencionarlo literalmente, que frente a la prohibición de formaciones con determinadas ideas políticas, ellos prefieren aplicar el límite electoral del 3% de los votos para entrar en el Congreso de los Diputados, una iniciativa con los que los naranjas persiguen limitar el nivel de influencia que puedan tener estos partidos y que España no tenga que depender del «chantaje» del nacionalismo.

Ciudadanos apoyó a Vox en su iniciativa para luego pedir la propia ilegalización del partido de Abascal por atentar contra la igualdad

En una entrevista posterior para La Sexta y preguntado de nuevo en el mismo sentido, Rivera ha remarcado el carácter electoralista de la propuesta de Vox en la Asamblea de Madrid, en la que el partido naranja fue víctima de otra incongruencia: adoptar la tesis defendida para los de Santiago Abascal para después, en boca de la diputada naranja Araceli Gómez, arremetiesen contra Vox al asegurar que está sobre la mesa la posibilidad de que los naranjas pidan la ilegalización de los de extrema derecha, «por atentar contra valores constitucionales como la igualdad y la no discriminación».

Fuentes del partido en la Comunidad de Madrid han explicado la postura del equipo madrileño asegurando que trataron de modificar con enmiendas la proposición no de ley de Vox, aunque sin éxito. Finalmente, apoyaron la iniciativa por el delicado contexto actual, a tan sólo tres días de las elecciones, y por el temor a que Vox utilizase su abstención como símbolo de debilidad ante el desafío independentista.

Pero más voces del núcleo duro del partido se ha desmarcado de la decisión madrileña. También el secretario general de Ciudadanos (Cs), José Manuel Villegas, ha precisado que los liberales defienden la libertad de pensamiento y, por tanto, no proponen «ilegalizar los partidos independentistas» como ERC o JxCat.

En una entrevista con RNE, Villegas ha tratado de argumentar la decisión del partido a nivel regional asegurando que la PNL «lo que solicita es que o se destine dinero público para los partidos que ejercen la violencia como las CUP o Arran», justificando en que ellos «están atacando físicamente sedes y concejales de su partido», unas declaraciones que han coincidido con otro nuevo ataque registrado en la sede de los naranjas en L’Hospitalet de Llobregat.