Dos jóvenes fueron sorprendidos en la noche de este jueves cuando lanzaban huevos con pintura a la fachada del edificio barcelonés donde vive un guardia civil con su familia y en el que dejaron escrita la siguiente leyenda: «Mai ens fareu espanyols (Nunca nos haréis españoles)».

Según ha podido conocer El Independiente, los hechos sucedieron sobre las 23 horas, cuando la hija del agente llegaba a su domicilio y se percató de que dos varones lanzaban bolsas o huevos con pintura a la fachada del inmueble, sito en la Ciudad Condal. Tras enfrentarse verbalmente a los jóvenes, éstos se marcharon rápidamente en bicicleta después de haber dejado escrito el citado mensaje.

Este nuevo episodio de hostilidad se produce en pleno despliegue de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en Cataluña ante los disturbios que el independentismo radical está promoviendo desde mediados de octubre en respuesta a la sentencia contra los líderes del procés.

La hija del guardia civil se encaró con los jóvenes que lanzaban huevos con pintura y éstos salieron corriendo en bicicleta

En concreto, la Guardia Civil ha reforzado su presencia en esta comunidad con el envío de unos 1.400 agentes adscritos a los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), las unidades encargadas del orden público en las grandes concentraciones de personas. Fueron los que apoyaron este martes a los Mossos d’Esquadra cuando se llevó a cabo el desalojo de la concentración en La Jonquera (Girona). También se han movilizado efectivos de las Unidades de Seguridad Ciudadana (USECIC).

La Guardia Civil, asimismo, ha sido el cuerpo policial que ha llevado a cabo la investigación relativa al ala radical de los Comités de Defensa de la República (CDR), nueve de cuyos miembros -integrantes de un Equipo de Respuesta Táctica (ERT)- fueron arrestados tres semanas antes de que el Tribunal Supremo diera a conocer la sentencia. De ellos, siete se mantienen en prisión preventiva por orden del Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional.

De otro lado, dos componentes de un grupo de los GRS con base en Pontevedra tuvieron que ser tratados este jueves en el servicio de urgencias del centro sanitario Clínica Girona tras haber inhalado humo cuando intentaron apagar el incendio que se había declarado en la cocina del bar en el que se encontraban tomando café. El establecimiento, en el que había dos empleados y cinco clientes en esos momentos, se encontraba próximo a la Comandancia.

Dos agentes apagan un fuego en un bar

Según los primeros indicios, las llamas se iniciaron en una sartén con aceite y prendieron la campana extractora, lo que obligó a desalojar el bar. Los agentes localizaron un extintor y empezaron a sofocar el fuego, desplazándose hasta la Comandancia para conseguir otro y terminar de apagarlo mientras llegaba la dotación de bomberos. El temor era que pudieran explotar las tres bombonas de gas que había en el interior de la cocina.

Dos guardias civiles inhalaron humo durante las labores de extinción, por lo que fueron trasladados hasta la Clínica Girona para ser atendidos. Las fuentes han señalado que tan sólo se le diagnosticó irritaciones tanto en la garganta como en los ojos, por lo que no llegaron a causar baja en el servicio.