Lo cierto es que el portavoz de Bildu, Oskar Matute, lo tenía complicado tras el misil a la línea de flotación que lanzó contra el PSOE, en concreto, y contra España y las instituciones democráticas, en general, la de ERC, Montserrat Bassa. La misma a quien la gobernabilidad de España le importa un «comino». Es de prever que al representante de un «antiguo brazo político de una organización terrorista» (dixit Josep Borrell) la gobernabilidad de este país le importe también bastante poco.

Matute, que ha arrancado su intervención mientras los diputados de Vox abandonaban el hemiciclo, ha querido dejar claro que «estamos aquí para cambiar las cosas» y construir «una república vasca». Tras reivindicar lo mismo a Dolores Ibárruri que al diputado de Herri Batasuna asesinado por la ultraderecha Josu Muguruza, el portavoz de Bildu ha querido equiparar las víctimas del franquismo con los etarras, en un discurso confuso lleno de consignas más propias de un mitin.

En todo caso, su intervención ha resultado, sin duda, más digerible para el PSOE que la de ERC, pues, fundamentalmente, ha arremetido contra el centro-derecha, lanzado lemas como «nuestros sueños no caben en vuestras leyes», atacando al capitalismo y aderezado con una serie de proclamas sociales.