Política

Sánchez ficha al 'comando Torrelodones' que destronó al PP en su feudo de la Sierra de Madrid

José Luis Escrivá, ministro de Seguridad Social y vecino de Torrelodones, ha fichado a la exalcaldesa de su pueblo y a un exconcejal del Ayuntamiento que terminó con más de dos décadas de gobiernos populares

Ángel Guirao y Elena Biurrún. elena biurrún (facebook)

Durante años, lo normal en Torrelodones era votar a un alcalde del Partido Popular. Fue así durante la década de 1990 y de los 2000. La gestión de su último dirigente conservador aupó al poder a un grupo independiente de vecinos que desde hace nueve años comanda un pueblo que históricamente ha votado al PP -y ahora, también a Vox y Ciudadanos- en las elecciones generales. Ahí vive desde hace años José Luis Escrivá, el nuevo ministro de Seguridad Social, que ha fichado para su ‘núcleo duro’ a su exalcaldesa y a un exconcejal.

La llegada de Elena Biurrun y Ángel Guirao al Gobierno de Sánchez no es una casualidad. Hace unos años, cuenta Guirao a El Independiente, conoció a Escrivá de hacer vida de vecino en el pueblo. De hecho, siguen viviendo a pocas calles. El entonces presidente de la Autoridad Independiente Fiscal (AIReF), con fama de supervisor minucioso y alejado de simpatías políticas, seguía con atención los pasos del Ayuntamiento de su pueblo. Su buena reputación al frente del organismo fiscal fue la principal razón de estos dos políticos locales para aceptar las propuestas de trabajo.

Un pueblo ligado a la derecha

La irrupción de Vecinos rompió con 24 años de ‘dictadura’ popular. Para encontrar un resquicio de la izquierda en esta localidad hay que remontarse a 1979. Por aquel entonces, el PSOE tenía los apoyos suficientes para hacerse con la alcaldía, pero prefirieron abstenerse antes que gobernar gracias al apoyo de unos concejales independientes vinculados a las ideas de Fuerza Nueva, según informó El País. Esta decisión convirtió a Serapio Calvo en alcalde de Torrelodones sus primeras elecciones municipales de la democracia.

Los tiempos cambiaron en 1987 con la llegada al poder de Mario Mingo, un regidor independiente que más tarde se afilió al PP, comenzando así la estrecha relación de los conservadores con el electorado torresano. Pasaron varias legislaturas hasta que la gestión de Carlos Galbeño (2003-2011) -muy cuestionado por la oposición- dividió a los votantes y elevó a la alcaldía a Vecinos por Torrelodones, un partido joven que nació para evitar la construcción de un campo de golf en un monte protegido.

¿Y cómo se encontraron el Ayuntamiento? «Muy desordenado en cuanto a expedientes, a gestión, a morosidad… Aquí había jefe de prensa, de gabinete, de protocolo, adjunto de prensa, y persona dedicada a ser el chófer en la vida pública y privada del alcalde», aseguró Biurrun al periodista Jordi Évole en Salvados. Durante sus dos mandatos, Vecinos acabó con la deuda que arrastraba el municipio y alcanzó un superávit de 6,7 millones, tal y como detalla El Confidencial en este reportaje. Sí en 2011 no lograron superar en votos al PP y necesitaron para gobernar el apoyo del PSOE y de un partido progresista local, en 2015 se hicieron con el control absoluto del pueblo al arrasar en las municipales con mayoría absoluta.

El PP gobernó Torrelodones durante 24 años seguidos. El voto en las elecciones generales ahora se lo reparten los populares con Vox

No todo han sido buenas palabras para los de Vecinos. Frente a ellos, en la oposición, se ha posicionado el PP, pero también el PSOE. Los socialistas, en una carta titulada que reprodujo el periódico local torrelodones.info, acusaron al equipo de Gobierno de repetir «hasta la saciedad uno de los grandes mitos de su aparente buena gestión: el superávit». «No es más que el reflejo de una manera de elaborar presupuestos municipales enfocada a lograr titulares, pero que impide que los ciudadanos cuenten con las políticas sociales más justas», criticaron.

A pesar de que en los comicios locales Torrelodones ya no apoya como antes a los populares, su preferencia por la derecha -y, en especial, por el PP- en las elecciones generales es incuestionable. En 2011, el 63% de los votos de sus habitantes fue a parar al PP; en 2015, ese apoyo se redujo a un 42% por la irrupción de Ciudadanos; y en 2016, los populares recuperaron algo de terreno (49%). Sin embargo, los mayores cambios en el mapa electoral torresano se han vivido durante los últimos nueve meses. En las elecciones del 28 de abril, Cs acaparó el 27% de los votos, el PP el 21,6% y Vox el 21%. En las del 10 de noviembre, el PP logró un 32% de los apoyos y Vox, con un 24%, se consolidó como segunda fuerza favorita.

Al Ministerio por la ‘independencia’ de Escrivá

El año pasado, Vecinos por Torrelodones volvió a repetir la mayoría absoluta pero, esta vez, sin Biurrun y su equipo al frente. La exalcaldesa cumplió así una de sus promesas -abandonar su cargo tras dos legislaturas- y se lanzó a nuevos proyectos: estos últimos meses ha trabajado como adjunta a la dirección de PlenEat, una empresa dedicada a la distribución de comida saludable. La llamada de Escrivá el pasado mes de diciembre la pilló por sorpresa. «Estaba planteándome moverme a otra empresa, estaba en mi mundo. Lo último que me esperaba era esto», reconoce a este periódico.

Hasta entonces, explica, su relación con Escrivá se había limitado al interés que prestaba la AIReF a la gestión de Vecinos en el Consistorio y, hace unos años, ni siquiera conocía que compartía pueblo con el economista. Quién sí tenía un trato más cercano con Escrivá era el exconcejal de Urbanismo de Torrelodones y marido de Biurrun, Santiago Fernández, que desde que abandonó el Ayuntamiento trabaja en el organismo fiscal. Con el nombramiento de la ex alcaldesa como directora de su gabinete, Escrivá acentúa el tono independiente del ministerio, al que se suma también Ángel Guirao.

El exconcejal, a sus 63 años, no esperaba la llamada de Escrivá: «Si me lo hubiera pedido uno de los ministerios del PSOE o Podemos no lo hubiera aceptado»

Licenciado en Historia y con más de 20 años de experiencia en el mundo de la comunicación, Guirao se encargó en Torrelodones de la imagen del Ayuntamiento y de sus relaciones públicas e institucionales. A sus 63 años y finalizada su etapa política en el pueblo tenía pensado descansar unos meses y, a partir de enero, trabajar como autónomo asesorando en la comunicación de diferentes empresas. Otro telefonazo de Escrivá cambió sus planes. «Me lanzo a la piscina. Yo no me hubiera metido en esto sino hubiera sido un independiente el que lo va a llevar [El Ministerio] Si esa persona no tuviera el reconocimiento y posicionamiento de Escrivá», asegura. También influyó, por supuesto, el fichaje de Biurrun, su compañera de los últimos años.

Guirao desarrollará, entre otras cosas, la estrategia de comunicación o las campañas publicitarias del Ministerio. No se define como un político, sino como un «profesional de la comunicación». No casa, por tanto, ni con los socialistas ni con los morados. «Si me lo hubiera pedido uno de los ministerios del PSOE o Podemos no lo hubiera aceptado», afirma.

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