Política

Villarejo ofreció a Iberdrola "trapos sucios" de Florentino Pérez y la eléctrica se negó

El ex jefe de Seguridad de la eléctrica, Antonio Asenjo, declara sobre los audios en los que aparece hablando con el comisario investigado

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. EP

El ex responsable de Seguridad de Iberdrola, Antonio Asenjo, que declaró este lunes y martes en la Audiencia Nacional sobre los trabajos de investigación encargados por la eléctrica a la empresa Cenyt del comisario investigado José Manuel Villarejo, afirmó que éste le ofreció sacar «los trapos sucios» del presidente de ACS, Florentino Pérez, a cambio de 10 millones de euros, a lo que la compañía, por medio de él mismo, se negó.

Unos audios del año 2009 encontrados a Villarejo cuando fue detenido desvelaron una conversación entre Asenjo y el comisario publicados en los diarios Moncloa.com y El Confidencial. Durante dicha conversación, de la que se podía entender que ambos hablaban sobre un encargo para que Villarejo espiara al presidente de ACS, Asenjo llegó a decir que «me sale más barato matarle».

Durante su declaración en el Juzgado de Instrucción número 6, Asenjo fue preguntado por dicha conversación grabada sin su consentimiento por Villarejo, como solía hacer con todo aquel con el que hablaba. El ex director de Seguridad de Iberdrola y también ex policía explicó al juez y a los fiscales anticorrupción que él nunca encargó a Villarejo una investigación a Florentino Pérez para saber cuáles eran sus intenciones respecto a Iberdrola, sino que fue el comisario quien le ofreció un amplio trabajo de espionaje contra el empresario para darles la «porquería, los trapos sucios» que encontrara contra él, según fuentes jurídicas.

«Me saldría más barato matarle» fue un comentario irónico que lanzó cuando Villarejo puso un precio de 10 millones de euros a su trabajo de espionaje

Según aseguró Asenjo ante el juez, se negó a aceptar dicho trabajo y la frase «me saldría más barato matarle» fue un comentario irónico que lanzó cuando Villarejo puso un precio de 10 millones de euros a dicho trabajo de espionaje. Según Asenjo, el comisario no desveló nada nuevo sobre las intenciones del accionista Florentino Pérez, puesto que tanto el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, como el resto del staff de la compañía conocía su intención de hacerse con un 12,6% de las acciones para desplazar a Galán del consejo de administración.

Sin embargo, como Villarejo imaginó que podía interesarles un informe de tales características, lo ofreció. De hecho, les habló de datos concretas que podía entregarles contra el empresario, como presuntas cuentas ocultas en las Islas Caimán o negocios fraudulentos para los que el comisario afirmó que Pérez habría utilizado al Real Madrid que presidía. Todo afirmaciones de trazo grueso sobre las que no mostró ni una sola prueba, como relató Asenjo ante el juez.

Traición a Sánchez Galán

Asenjo sí reconoció durante su extensa declaración -que aún no ha terminado y se retomará previsiblemente la semana del 17 de febrero- que encargó hasta 17 trabajos distintos al comisario Villarejo, aunque pensando que estaba en excedencia de la Policía.

Un informe de Villarejo sirvió para descubrir la traición, según el ex jefe de Seguridad de la eléctrica, de quien hasta el momento se perfilaba como el sucesor de Sánchez Galán, Pedro Barriuso

Al menos dos de esos trabajos, según explicó a los investigadores, llegaron a la mesa del presidente de Iberdrola. De hecho, uno de ellos sirvió para descubrir la traición, según la versión del ex jefe de Seguridad de la eléctrica, de quien hasta el momento se perfilaba como el sucesor de Sánchez Galán, Pedro Barriuso.

Según relató Asenjo, él mismo escuchó en los pasillos de la compañía una conversación de varios directivos que le hizo sospechar de Barriuso. Encargó a Villarejo que le hiciera un seguimiento (legal, como lo podría haber hecho cualquier empresa de detectives según afirmó el ex jefe de Seguridad) y descubrió que se había organizado con otros directivos para hacer la competencia a Iberdrola. Según afirmó Asenjo, Villarejo confirmó en el registro mercantil que incluso habían creado ya una sociedad para poner en marcha la empresa habiéndose llevado el know how de Iberdrola. Barriuso fue despedido por el propio Galán, aunque su actuación no llevó a la compañía a querellarse contra él para evitar «un escándalo», trasladan fuentes jurídicas que afirmó Asenjo.

Cohecho y revelación de secretos

Antonio Asenjo declaró en calidad de investigado -aunque fue él quien solicitó comparecer en el juzgado- por los presuntos delitos de cohecho y revelación de secretos. La Fiscalía Anticorrupción sostiene que en esta pieza 19 de la causa Tándem, igual que en otras, Villarejo habría accedido a bases de datos confidenciales gracias a una «red policial mafiosa» de la que se habría servido. Después, habría ofrecido tales datos a los clientes privados de su empresa Cenyt para enriquecerse y habría premiado a los policías que le ayudaron en su negocio presuntamente corrupto con entregas de dinero negro o regalos como coches.

Asenjo negó ante el juez que alguno de los informes que Villarejo le entregó -previo encargo suyo y no de Sánchez Galán que ni siquiera sabía quién estaba detrás de Cenyt, según afirmó- tuvieran datos obtenidos de registros policiales. El ex jefe de Seguridad de Iberdrola reconoció que sabía que Villarejo fue policía, pero afirmó que estaba convencido de que durante el tiempo que hizo trabajos para él se encontraba en situación de excedencia, a pesar de que Villarejo, según la Policía, estuvo en tal situación de 1983 a 1993.

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