Mientras las encuestas siguen alimentando la incertidumbre sobre el papel que Vox podría desempeñar en la formación de gobierno de Galicia tras las autonómicas del 5 de abril, el partido de Santiago Abascal continúa trazando líneas rojas de pacto frente a los populares. La última, en palabras de su portavoz del Comité de Acción Política, Jorge Buxadé, quien ha vuelto a insistir en combatir nacionalismos a raíz de unas declaraciones de Alberto Casado, presidente del PP, en un acto celebrado el pasado fin de semana junto a Mariano Rajoy y Alberto Núñez Feijóo en Orense.

Preguntado sobre cómo encajaría Vox una propuesta de gobierno tras las declaraciones de estas semanas, Buxadé ha advertido: “Si la línea es la de Casado diciendo que Galicia es una nacionalidad histórica…. Eso dificulta gravemente la posibilidad de llegar a acuerdos”. Todo como colofón a unas palabras de la portavoz popular en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, reconociendo que “preferiría no tener que depender de Vox”. El propio Mariano Rajoy también aludió a la ingobernabilidad de los pactos tripartitos y la presencia en ellos de extremos: “No es bueno que estén en los gobiernos o condicionándolos”.

Decir que Galicia es una nacionalidad histórica dificulta gravemente la posibilidad de llegar a acuerdos con el PP

Jorge Buxadé

Buxadé insistió en que Vox no vive pendiente de las encuestas pero sí reconoció que espera que el PP intensifique este tipo de ataques en las semanas previas a las elecciones, sobre todo si como creen dentro del partido, la tendencia en intención de voto seguirá al alza según avancen los días. A estas alturas, pocos sondeos prevén representación de Vox en ambos parlamentos, si bien en Galicia serían la fundamental fuerza de pacto con un PP que preferiría no imaginar una situación de dependencia para consagrar mayoría absoluta.

Preocupados por la seguridad en País Vasco

Aunque el caballo de batalla estratégico de Vox parece ser Galicia, en el partido transmiten cierta preocupación por cómo pueda discurrir la jornada electoral del 5 de abril en el País Vasco. “Todos los candidatos tendrán nuestro apoyo, pero será responsabilidad del gobierno vasco cualquier problema que pueda haber en actos, mesas electorales, de propaganda…” En el partido creen que el nacionalismo vasco no asumiría una representación de Vox, por mínima que fuera, en el parlamento, algo más alineado con lo publicado en algunas encuestas en las que Álava y Vizcaya parten como provincias en las que esto podría ocurrir.

Como ejemplo, Buxadé recordó que aunque no haya trascendido demasiado, Javier Ortega Smith fue acompañado este mismo fin de semana por un importante operativo de seguridad en su acto en Vitoria (Álava). En octubre del pasado año, fueron varios los detenidos por los incidentes en Bilbao durante un mitin preelectoral del partido. Apenas unos días después y a las puertas de las generales del 10-N, Vox denunció la agresión en Sestao a Nerea Alzola, candidata al Congreso por Vizcaya, víctima de un grupo de saboteadores que tuvieron que ser repelidos por la Ertzaintza, un ataque que el PNV condenó «de forma categórica». Vizcaya aportó más de la mitad de los 28.659 votos que Vox logró en el País Vasco en las últimas generales.