En la reunión de este martes, el Consejo de Ministros ha aprobado por segunda vez el proyecto de ley educativa con el que la ministra Isabel Celaá quiere derogar la Lomce. En el transcurso de estos meses han sido muchos los que se han opuesto a dicho cambio y han criticado las nuevas medidas que la ministra de Educación pretende reformar. Alumnos, padres, madres, profesores y organizaciones educativas se reunieron en el Consejo Escolar del Estado para mostrarse en contra de algunos aspectos de esta reforma, con la que el Gobierno quiere revertir los cambios promovidos en su momento por el PP.

Éstas son las principales polémicas que rodean a la ‘Ley Celáa’ :

Educación concertada

Uno de los elementos que más crispación han suscitado sobre esta reforma tiene mucho que ver con la posibilidad que la administración otorga para programar la oferta de centros en función del cálculo del número de alumnos, tanto en la pública como en la concertada, antes de que los padres se pronuncien sobre el colegio que quieren para sus hijos. La escuela concertada, de esta manera, se arriesga a perder financiación en determinados casos que no contempla la regulación actual, por lo que se ha erigido como uno de sus opositores principales.

Uno de los temas que más preocupación ha generado a los padres es precisamente la percepción de que no se tiene en cuenta a estos como máximos responsables de la educación de sus hijos. La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, ha dicho que esta ley «trata de restringir no solo las escuelas concertadas, sino también la libertad de elección de los padres», algo que considera «un anacronismo que va totalmente opuesto a lo evolutivo, que tiene que ser que se amplíe la libertad de los padres, que uno pueda decidir cuál es la mejor educación para sus hijos».

Suspensos en Bachillerato

Esta reforma ha recibido críticas también en lo que se refiere a su parte más ‘permisiva’. Alguna de sus medidas consisten en dar la posibilidad de titular Bachillerato con una asignatura suspensa. Esto que la ministra entiende como «un gran favor» para los estudiantes, algunos lo han considerado una manera de premiar un bajo rendimiento en lugar de incentivar la ‘cultura del esfuerzo’. Desde ANPE (sindicato docente independiente español) opinan que «además de menoscabar la formación del alumnado, atenta contra la decisión del profesorado de suspender a un alumno por no considerar alcanzados los objetivos de su materia y por ende los del Bachillerato».

Asignatura de Religión

La asignatura de Religión ha dado mucho de qué hablar. La decisión de eliminar la alternativa a Religión, que ahora es Valores, ha despertado la indignación de las familias católicas, que llegaron a amenazar con tomar las calles. Además, la Conferencia Episcopal acepta a regañadientes que la nota de Religión no vaya a contar para la media ni para pedir becas, pero no permitirá que dicha asignatura deje de ser evaluable.

La Confederación Católica Nacional de Padres y Madres de Alumnos, declaraba su oposición a esta recordando que se firmó un acuerdo con la Santa Sede que establece, entre otras cosas, que se debe incluir «la enseñanza religiosa en los centros educativos en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales».

Defensa del castellano

Esta nueva ley concede total libertad a la Generalitat para determinar cuántas asignaturas imparte en catalán y en castellano, lo que podría producir la marginación de la lengua española en algunas zonas del país. Con esta crítica se pretendía pedir una especie de reforma que requiriese impartir un mínimo de asignaturas en castellano, justificando que es patrimonio común que comparten todos los ciudadanos en nuestro país y recordando que sus habitantes tienen el deber de conocer la lengua castellana y el derecho a usarla.

Wert: «Lo peor de la reforma es todo, porque es una contrarreforma»

El ex ministro de Educación José Ignacio Wert, impulsor de la Lomce, considera que la reforma educativa aprobada por el Gobierno tiene una visión «dogmática y trasnochada» del sistema educativo, e incorpora medidas que «bordean lo cómico» y ha sido elaborada con menos participación incluso que la Lomce que pretende derogar.

«Lo peor de la reforma, honestamente, es todo, porque es una contrareforma», ha resumido Wert en declaraciones a Europa Press. «Lamento muchísimo tener que decir que, francamente, no he encontrado prácticamente ninguna medida en la ley que vaya a incidir en la mejora del sistema educativo», añade Wert, que asumió la cartera de Educación entre 2011 y 2015 durante el primer Gobierno de Mariano Rajoy. Wert asegura no oponerse «a priori» a ninguna reforma de la Lomce.