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Así ha luchado China contra el coronavirus

Esta crisis plantea la cuestión de si un régimen autoritario está más preparado que las democracias para superar este reto

Pulso China y coronavirus

Imagen: Carmen Vivas

Frenar la curva. Es el objetivo global para vencer al coronavirus. China lo está consiguiendo. Cada día que pasa disminuye el número de nuevos casos y de fallecidos. China, que fue el foco de esta pandemia, representa ahora la esperanza. Europa, según la Organización Mundial de la Salud, ocupa el epicentro. Hay más casos de los que había en China en el peor momento.

¿Combate mejor China una pandemia por ser un régimen en la que el Partido Comunista impone su dictamen sin oposición? ¿O es una crisis de este calibre la oportunidad de oro para que los sistemas democráticos demuestren la fortaleza del estado de derecho?

En toda epidemia el número de contagiados aumenta progresivamente a medida que pasa el tiempo. El coronavirus se transmite con facilidad y eso hace que el número de infectados aumente rápidamente. Es una lucha contra el tiempo, como han remarcado la canciller Merkel y el presidente Macron.

Si se consigue que poner trabas al contagio, haremos que el número de afectados aumente menos rápidamente, no se colapse el sistema sanitario y finalmente cada vez sean menos los positivos, bien porque ya lo han pasado, se han inmunizado, o han fallecido.

Hay que frenar esa curva de casos para dominar la enfermedad. Es el pulso que lleva librando desde diciembre China y ahora comienza a ver la luz. La señal más clara ha sido la visita del presidente Xi Jinping a Wuhan, la zona cero del coronavirus, el martes 10 de marzo. Advirtió de que había que mantener la guardia en alto.

Es la mayor emergencia sanitaria a la que se ha enfrentado China desde la fundación de la República Popular», dijo Xi Jinping

Xi Jinping reconoció en febrero que la crisis del coronavirus era «la mayor emergencia sanitaria» a la que se ha enfrentado China desde la fundación de la República Popular en 1949.

De hecho, en la provincia de Hubei, donde se encuentra Wuhan, siguen confinadas 50 millones de personas. Los expertos en China apuntan a que en el mejor de los escenarios la epidemia podría estar controlada en todo el mundo en junio. En China temen ahora los casos importados.

Pero los sinólogos consideran que la visita de Xi Jinping es una señal clara de que la crisis empieza a estar bajo control. El martes cerró el último de los 14 hospitales de campaña por falta de ingresos.

De los miles de infectados diarios se ha pasado a los 22 nuevos positivos de este viernes en toda China, según el recuento de worldometers. En diciembre se confirmó la aparición de un virus, llamado Covid-19. El pico de casos diarios se alcanzó en China el 12 de febrero con más de 15.000 casos.

Los signos definitivos de la superación de la crisis del coronavirus serán la nueva apertura del curso académico y el anuncio sobre la reunión de la sesión anual del Parlamento, pospuesta en febrero. Entonces el desafío será retomar el curso de la producción.

¿Qué lecciones podemos extraer de la experiencia de China? Según Xulio Ríos, uno de los sinólogos de referencia en España, hemos de tener en cuenta que esta epidemia «hay que tomársela muy en serio y actuar con mucha resolución. De lo contrario, las consecuencias pueden ser muy importantes».

Remarca Xulio Ríos, director del Observatorio de Política China, cómo «Italia, que ahora cuenta con asesoría de expertos chinos, sigue el mismo camino que China para atajar el brote». Han ofrecido ayuda a España desde Pekín.

Lo que mejor ha funcionado en China es la movilización de los servicios públicos, incluido el ejército. No se podía salir de casa, no era una recomendación», dice Rafael Vilasanjuan

Este jueves llegaba a Italia un avión chino cargado de más de 30 toneladas de equipamiento médico y doctores especializados, entre ellos Yang Huichuan, uno de los responsables que trabajó en Wuhan. Es otra señal de que China está remontando y va a aprovechar la oportunidad de mostrar al mundo que saben cómo afrontar una crisis del siglo XXI.

¿En qué se basa el éxito de la gestión china? Rafael Vilasanjuan, director de Análisis y Desarrollo Global de ISGlobal, Instituto de Salud Global, centro impulsado por la Caixa, afirma que «lo que mejor ha funcionado es la movilización de todos los servicios públicos: incluido el ejército. Hay que tener en cuenta que es una cultura que obedece más que la nuestra y además se impusieron medidas coercitivas. No se podía salir de casa, no era una recomendación».

Dictaduras y democracias frente a las crisis

El régimen chino ha actuado por imposición y con el recurso al ejército para evitar cualquier disidencia. Fue un ordeno y mando, con apoyo de las fuerzas de seguridad. En los sistemas democráticos occidentales no se puede copiar el modelo tal cual.

Vilasanjuan se refiere al modelo de Dinamarca. «Han impuesto medidas drásticas y coercitivas desde el primer momento. Todavía allí hay pocos casos pero están junto a Alemania, donde está creciendo rápidamente el número de casos. Dinamarca ha dicho: hay que reaccionar lo antes posible, antes de que haya más casos. Ya está aplicando las mismas medidas que España».

En primer lugar, la estructura jerárquica que rige el sistema político chino retrasó que se reconociera la gravedad de la enfermedad. Las autoridades locales de Wuhan no podían dar la voz de alarma hasta contar con la aprobación del Pekín.

Como dice Carme Colomina, investigadora especializada en desinformación en el CIDOB, «en China el gobierno es consciente de sus límites de capacidad de censura cuando no puede evitar que se filtre su propagación. Ahora están utilizando los medios tradicionales y nuevas plataformas para restaurar la imagen del régimen. Están creando un relato sobre su ayuda a otros países, como Italia».  

Pero, una vez que los dirigentes chinos se dieron cuenta de la gravedad de la situación se aplicaron estrictas medidas que se ejecutaron sin rechistar.

Quien se atrevió a denunciar casos del virus en Wuhan, cuando se quería silenciar la gravedad, como fue el médico Li Wenglian, fueron víctimas del Covid-19. Dijo, sabiéndose cercano a la muerte: «Una sociedad sana no debería tener una sola voz».

Ha quedado claro quién manda: el Partido Comunista Chino… Y a ello se suma la cultura de la disciplina social en un país dotado de un alto grado de autoorganización», dice Xulio Ríos

«Ha quedado claro quién manda: el Partido Comunista Chino. Ha aplicado altas dosis de centralismo democrático: centralización de las decisiones e implementación jerárquica. A ello se suma la cultura de la disciplina social en un país que está muy familiarizado con el proceder paramilitar y dotado de un alto grado de autoorganización», explica Xulio Ríos, autor de La China de Xi Jinping.

Hay que tener en cuenta, a juicio de Ríos, las dimensiones de un país como China. Es el tercer país en superficie con 9.596.960 km2. Tiene 14.500 km de línea de costa. Es la nación más poblada del mundo con más de 1.400 millones de personas.

«En un país de estas dimensiones esa capacidad para hacer converger los recursos y movilizarlos, desde el ámbito civil y el militar, brinda una importante efectividad final. Y también la rápida absorción de los nuevos usos tecnológicos y su gran competencia científica», añade Xulio Ríos.

Taiwán como modelo

Sin embargo, no solo China lo ha hecho bien, sino que también Taiwán, que tiene un sistema homologable al europeo, ha mantenido a raya a la epidemia con medidas estrictas: es un país con 23 millones de personas y este viernes sumaba 50 casos.

Taiwán está a 130 kilómetros de China y allí trabajan y viven un millón de sus nacionales. El contagio es una amenaza clara para los taiwaneses. Nada más anunciar la OMS que había varios casos de neumonía de origen desconocido en Wuhan, Taiwán empezó a hacer chequeos en los aviones con origen en China.

El siguiente paso fue hacer extensiva ese chequeo a los que hubieran estado en Wuhan en los últimos 14 días o presentaran síntomas. A continuación cerró sus fronteras con China continental, Hong Kong y Macao. Pekín lo criticó pero ahora lo aplica para evitar el contagio importado.

El Centro Nacional de Comando de Salud, creado con la epidemia del SARS en 2003, se puso al frente del operativo. Permite coordinar la recogida de datos y la asignación de recursos, así como la investigación. Activaron el Centro Nacional de Control Epidémico. Buscaron nuevos casos para contener la propagación. La experiencia de la lucha contra el síndrome de insuficiencia respiratoria aguda (SARS, otro coronavirus) ha sido fundamental.

En Taiwán han recopilado los datos de salud y los han contrastado con los suministrados por aduanas. Al ciudadano le resulta fácil dar sus datos de salud y viajes recientes de forma que al entrar en Taiwán escanean un código QR y a partir de ahí reciben un mensaje de salud con recomendaciones, según informa Ismael Arana en La Vanguardia.

Por parte de las autoridades ha sido crucial la transparencia, y por parte de los ciudadanos el cumplimiento estricto de las normas.

«La base cultural confuciana es de mucha ayuda en Asia en una crisis de estas proporciones. Es lo que explica cierto funcionamiento social: el reconocimiento del papel de las autoridades, la influencia de las consignas oficiales, el seguimiento disciplinado de los ciudadanos, la escasa proyección de las críticas… «, añade el director del Observatorio Político Chino.

Cada vez que haya una crisis no se puede solucionar con la cesión de derechos. Las medidas que ha aplicado China, tal y como lo ha hecho, son impensables en una democracia», dice Colomina

También cuenta a favor de China el extraordinario nivel de sus científicos. «Publican en todo el mundo y está haciendo un trabajo excelente. Descubrieron la proteína, datos sobre el contagio, los efectos sobre lactantes, incidencia por edades… Gracias a China vamos por delante», destaca Vilasanjuan.

«Sin embargo, apunta que eso no quiere decir que el modelo político chino quede avalado por su gestión de esta crisis. «El modelo chino no tiene por qué ser el modelo de sociedad del futuro. En caso de epidemias, China, Hong Kong y Singapur lo han hecho muy bien. Tienen una cultura similar y experiencia con el SARS», añade el director de Análisis y Desarrollo Global de ISGlobal, centro financiado por la Caixa.

El primer recurso de un Estado de Derecho suele ser aplicar durante 15 días el estado de alarma, lo que este sábado va a anunciar el gobierno español. Si se debe prorrogar, se precisa la aprobación del Parlamento. Durante un periodo determinado se limitan los derechos, no se suspenden, como suele hacer sin más un régimen dictatorial.

Según Carme Colomina, hay cuestiones básicas a las que los ciudadanos no vamos a renunciar. «No se pueden limitar derechos. Cada vez que haya una crisis no se puede solucionar con la cesión de derechos. Son impensables las medidas que ha aplicado China, tal y como lo ha hecho, en una democracia. Por ejemplo, Trump no puede imponer un bloqueo interno, por eso aplica un bloqueo externo, que a su vez es una medida simbólica. Es de nuevo su mensaje America First«.

La crisis como oportunidad geopolítica

Fue John F. Kennedy quien extendió la idea de que la palabra «crisis» en chino era a la vez «peligro» y «oportunidad». Si non è vero, è ben trovato. Si bien no es cierto, encaja muy bien con el sentir del pueblo chino.

«La estrategia del PCCh ha sido la de convertir la crisis en una oportunidad para demostrar la superioridad de su modelo de gobernanza. Los errores iniciales intentó corregirlos con decisiones posteriores audaces y contundentes. Las medidas adoptadas han asombrado a muchos: no es solo levantar hospitales en 10 días o reconvertir empresas de la petrolera Sinopec, por ejemplo, para en pocos días ponerlas a fabricar mascarillas y otros útiles, sino apelar al nacionalismo para acallar las voces críticas y plantearlo como una guerra popular en su estilo tradicional», explica Xulio Ríos, quien cree que internamente el PCCh y Xi Jinping pueden salir reforzados.

Ríos, autor de La globalización china. La Franja y la Ruta, destaca cómo China va a ponerse a prueba cuando tenga que reactivar su economía y tiene una gran capacidad para hacerlo. Ahora China funciona al 40% de su capacidad.

«Es probable que iniciativas exteriores (incluida la Franja y la Ruta) deban moderarse. La agenda interna pasa a primer plano porque la recuperación rápida de la normalidad situará a China como ejemplo global y beneficiará su influencia política mundial», dice Ríos.  

Internacionalmente ha comenzado a trasladar el mensaje de que, una vez superada la crisis en su territorio, está dispuesta a ayudar, como está haciendo en Italia.

El contraste es impactante: Estados Unidos suspende las conexiones con Europa; la Unión Europea titubea y actúa sin unión; y mientras tanto China comparte sus investigaciones, y envía ayuda suministros y equipos especializados.

A juicio del sinólogo Xulio Ríos, «podría confirmarse que en situaciones de cierta complejidad (desde la crisis de 1997 o el ingreso en la OMC a la crisis del 2008), China tiene bien claro por donde se ubica la oportunidad para usarla como trampolín para alcanzar una mayor relevancia mundial».

Lo ideal sería que China aprendiera la lección también: la transparencia es fundamental. Desde el minuto cero. Y es mejor que los ciudadanos asuman su responsabilidad que imponérselo. No somos súbditos. Los sistemas democráticos deberían estar apoyados en una conciencia ciudadana en la que el bien común está por encima de las libertades individuales cuando hay vidas en riesgo.

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