Ya ha sucedido. Italia superó este jueves la cifra de fallecidos de China por el brote del coronavirus Covid-19 y es el país más golpeado por la crisis a nivel mundial. Han fallecido 3.405 personas y hay más de 41.000 positivos confirmados en el país transalpino. Su curva sigue creciendo a un ritmo del 15% diario, aunque las autoridades confían en que empiece a aplanarse: hace diez días que Italia ordenó el aislamiento total de toda su población y debería ser ahora cuando comiencen a notarse los efectos de una decisión tan drástica. Sin embargo el primer ministro, Giuseppe Conte, ya ha avisado de que las medidas tendrán que extenderse en el tiempo.

Desde el inicio de la crisis, que en Italia se comenzó a descontrolar el 23 de febrero, los mensajes que llegaban primero desde Lombardía y después desde el resto del país eran los mismos: no sigáis nuestros pasos. Pero pocos lo están consiguiendo. Y desde luego no España, cuya curva de contagios y fallecidos avanza a un ritmo significativamente más alto que como lo hacía la italiana a las mismas alturas de la crisis. La ventaja que nos había concedido Italia se está evaporando a un ritmo preocupante.

España superó los 100 casos confirmados el pasado 2 de marzo, nueve días después de que lo hiciera Italia. Ese era el margen de actuación con el que, a priori, contaban las autoridades. Pero no fue hasta el 9 de marzo, una semana después, cuando el Gobierno comenzó a recomendar el teletrabajo y evitar las reuniones numerosas, ya con cerca de 1.000 casos confirmados y tras un fin de semana de eventos masivos, desde el acto de Vox en Vistalegre a las manifestaciones del 8-M por todo el país.

Naciones en todo el mundo ya han decretado estados de alarma y confinamientos con muchos menos casos de los que España tenía entonces, aunque Pedro Sánchez denunció este miércoles que las críticas en este sentido respondían a un «sesgo de retrospectiva».

Mientras Italia eleva sus contagios al 15% diario, España aumentó un 25% los positivos entre el miércoles y el jueves

El diferencial se ha estrechado bastante y amenaza con hacerlo más todavía. Este jueves Sanidad confirmó más de 17.000 positivos, sólo seis días después de que Roma superase esa misma cifra. El margen temporal se ha reducido un 33% en poco más de dos semanas y seguirá haciéndolo en los próximos días.

Mientras Italia eleva sus contagios al 15% diario, España aumentó un 25% los casos confirmados entre el miércoles y el jueves. Como se aprecia en el gráfico que acompaña a este artículo, que mide la evolución de los casos desde que cada país superó los 100 positivos, la curva de España es, con diferencia, la más disparada de todas las de los países europeos y Estados Unidos. Todavía hace menos de una semana que entró en vigor el estado de alarma, cuyos efectos no se notarán en la curva, al menos, hasta mediados de la semana que viene en el escenario más optimista.

El ritmo de fallecidos también es mucho mayor en España

La persecución de España a Italia está siendo más acelerada si cabe si se atiende al número de fallecidos. El 25 de febrero murió en Italia la décima persona víctima del coronavirus, un hito que nuestro país no superó hasta 12 días después. Sin embargo, España ha tardado cuatro días menos que Italia en alcanzar la barrera de los 800 muertos. La especial incidencia que el brote español está teniendo en residencias de mayores y otros centros similares amenaza con agravar esta situación.

Más allá de la tardanza en aplicar las medidas de confinamiento, que llegaron en España cinco días después que en Italia, y tardaron más si cabe en Francia, Alemania, Estados Unidos o el Reino Unido, las dudas sobre la curva española residen en la cantidad de test realizados.

¿Cuántos test ha hecho España?

Italia, sin ir más lejos, ha realizado 182.777 pruebas desde el inicio de la crisis y ha acelerado su realización en los últimos días, hasta el punto de realizar 17.236 sólo este jueves. Alemania tiene capacidad para realizar hasta 12.000 al día. Corea del Sur logró frenar su brote a través de una campaña de control masivo que ha sido loada por la propia OMS, que situó este elemento como el principal a la hora de luchar contra la pandemia. «Test, test, test», enfatizó esta semana su director general, Tedros Adhanom.

En España, el Gobierno no está haciendo públicos esos datos y afirmó, el domingo 15, que se habían realizado algo más de 30.000 pruebas en toda España, según anunció el titular de Sanidad, Salvador Illa, en rueda de prensa. El ministro socialista comprometió un esfuerzo «importante» para ampliar la capacidad de detección, sin entrar en detalles.

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias sanitarias, Fernando Simón, agregó el miércoles que «una cuestión de logística» había impedido a España realizar este tipo de pruebas rápidas, que comenzarían a implementarse en los próximos «dos o tres días». Sin embargo, el sábado 21, en rueda de prensa, la responsable del Instituto Carlos III, Raquel Yotti, afirmó que en España se habían realizado ya 355.000 pruebas PCR, más que en ningún otro país en el mundo de confirmarse.

La capacidad de detección influye de forma decisiva en las tasas de mortalidad asociadas a cada brote. En España, con los datos aportados el jueves por Sanidad (17.147 positivos y 767 fallecidos), la letalidad hipotética se situaría en el 4,47%, aunque se descuenta que el número real debe ser mucho menor por la cantidad de infecciones que no se hayan podido detectar y que hayan sido superadas con cuadros leves o moderados.

Esto es evidente si se atiende al caso de Corea del Sur, donde han fallecido 91 personas y se han confirmado 8565 positivos por Covid-19. Una letalidad del 1,06%, mucho más en línea con las estimaciones de la OMS, que a mediados de febrero calculó que la mortalidad del virus era de aproximadamente un 0,7% fuera de Wuhan, donde se elevaba hasta el 3,4%.

En estas cifras, no obstante, influye de forma decisiva los grupos entre los que se propague la enfermedad y, especialmente, la capacidad de los sistemas sanitarios. Así, mientras en Italia la tasa general de mortalidad es de un brutal 8,3%, esta incidencia es casi del 11% en Lombardía, la región más castigada por el colapso de los hospitales.

En otras regiones como Campania o Abruzzo, que no están sometidas a una avalancha de casos tan grande, las tasas caen por debajo del 3%. Y eso pese a que Italia, aun habiendo realizado al menos cinco veces más pruebas que España, asume desde hace días que enfrenta un problema de infradetección que obligará a alargar las medidas de control y distanciamiento social.