Vida Sana

Intervención o catástrofe: los expertos temen el descontrol del COVID-19 en las residencias

Vista de la residencia Montserrat Caballé, gestionada por Mensajeros de la Paz en el barrio de Barajas de Madrid, este miércoles en que el padre Ángel ha pedido ayuda a la Comunidad de Madrid después de que hayan muerto seis personas en el recinto, dos de ellas confirmadas con coronavirus. EFE

La expansión del COVID-19 por residencias de toda España ha hecho saltar las alarmas por la vulnerabilidad de la población de personas mayores ingresadas en ellas. Más de 60 ancianos han muerto en muy breve espacio de tiempo en Tomelloso, Madrid o Álava. Son los casos más conocidos pero no los únicos, ya que los contagios se están disparando en otras residencias. En todas ellas se concentra la población más vulnerable y, de momento, estos espacios no cuentan con un protocolo específico de actuación para tratar de atajar la enfermedad.

Este martes, el portavoz de Sanidad Fernando Simón respondía a los periodistas que el Gobierno está preparando un protocolo específico para «tratar de reducir el riesgo de contagio» en este tipo de residencias de personas de la tercera edad. Pero de momento es un anuncio vacío de contenido y que, además, llega tarde. Lo hace en Tomelloso, Madrid o Álava, donde el virus se ha cobrado la vida de un porcentaje importante de sus residentes, pero también en otras donde el virus ha penetrado ya y en las que, aseguran los expertos, van a llegar. “Vamos tarde porque estamos ante la población más vulnerable que vive en instituciones cerradas, lo que les hace aún más vulnerable, van a caer como moscas”, indica Salvador Casado, médico de familia del Servicio Madrileño de Salud.

«No sé lo que van a hacer pero no va a ser fácil», reconoce el ex presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, José Antonio López Trigo. Este experto, que reconoce que cuando una residencia tiene el primer caso es muy difícil contenerlo. «La mayoría de las residencias carecen de zonas de aislamiento y por encima tienen habitaciones compartidas. En muchos casos poco más se puede hacer que juntar a dos que padezcan síntomas en la misma habitación», indica el experto.

Según el Laboratorio de Envejecimiento del Departamento de Población del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España hay 4,1 plazas de residencia por cada 100 personas mayores; en total, 372.985 plazas en 2019, según la  base de datos de residencias de Envejecimiento en Red. Se calcula que entre el 75 u 80% están ocupadas.

Esto deja un importante número de residentes – aproximadamente el doble que hace 30 añ0s, cuando las plazas eran 1,9. «El perfil, además, ha cambiado mucho. Entonces era gente en su mayoría sana, hoy el 70% de los residentes tiene algún tipo de demencia, lo que complica mucho las implantación de medidas de prevención», explica el geriatra.

Esa demencia que sufren siete de cada 10 residentes, según este experto, impide que puedan tomar precauciones «para toser, tocarse o guardar distancias. Muchos de ellos realizan, por su condición, deambulación durante buena parte del día».

Una línea verde solo para residencias de mayores

Por ello, López Trigo cree que es necesario que Sanidad actúe ya para tratar de ralentizar un problema que se avecina grave. «Yo tengo una reivindicación principal, que se ponga en marcha un teléfono de atención exclusivo para las residencias, una línea verde que nos ayude a derivar los casos. Ahora hay que llamar al número general, y por experiencia no nos han atendido en 24 horas».

Casado, por su parte, hace un llamamiento al Ministerio de Sanidad ante una situación que necesita “un plan ya”. El médico incide en que no será posible evitar la introducción del virus por lo que la opción es pararlo de forma precoz. “Que el virus entre en las residencias no se puede evitar, porque estas cuentan con mucha rotación de personal, gente joven e incluso asintomática, auxiliares, sanitarios, administrativos…  que no entre no es posible”. Sin embargo, al menos para pararlo, Casado propone que “se aísle inmediatamente a los mayores en cuanto tengan síntomas leves, a otro lugar o al menos, si la residencia es grande, a alguna zona específica”.

Para Casado es clave este aislamiento precoz, puesto que solo así se podrían reducir los altísimos porcentajes de mortalidad del virus en los mayores, que a partir de 80 años están en el 14% según estudios realizados en China.

En este mismo sentido incide Ana Isabel Rigueira de la Plataforma Afectados del ERA, organización que lleva años velando por la mejora de las residencias públicas en Asturias hace hincapié en la falta de preparación sanitaria de las residencias y en la imposibilidad de control de los focos de infección dentro. “La gripe se controla porque les vacunan a todos en campaña”, asegura. Pero para esto no están preparados, sobre el Coronavirus fue lo primero que pensó fue: “como entre en una residencia se los lleva a todos por delante”. 

Demandas del sector

El Círculo Empresarial de Atención a las Personas (CEAPs) y la Asociación Estatal de Servicios Residenciales de la Tercera Edad (AESTE) han destacado que llevan «semanas tomando medidas para prevenir el contagio» de personas en sus centros y «el resultado, hasta ahora, ha sido magnífico», según su valoración recogida por EFE. «Las residencias afectadas no llegan a diez en todo el país gracias a la prevención, la profesionalidad y los protocolos establecidos por las entidades que las gestionan», han añadido a la agencia de noticias.

Asimismo, han reiterado que necesitan contar con EPIS, equipos de protección individual, como mascarillas, guantes, batas y gafas, para que los profesionales puedan desarrollar su trabajo en condiciones de seguridad. Así, ha pedido al Ministerio de Sanidad que haga llegar «de inmediato» todo el equipamiento necesario.

También han reclamado de nuevo que se considere a los trabajadores de los centros y servicios sociosanitarios como personal sanitario nivel 1 mediante certificación oficial para que puedan hacerles la prueba de la enfermedad, y que se permita seguir trabajando al personal sanitario en los centros y servicios sociosanitarios para evitar el colapso de los centros hospitalarios.

Consideran además que las personas mayores atendidas, cuando los síntomas respondan, «deberían hacerse la prueba de manera preferente para prevenir contagios con otros residentes y así poder tomar las decisiones oportunas en cada uno de los centros».

«Estamos orgullosos del trabajo que hemos hecho hasta ahora y queremos seguir aportando a la sociedad española toda nuestra capacidad, profesionalidad y colaboración para superar esta situación de alarma que estamos atravesando y que sólo lo conseguiremos con la unidad de todos», han concluido.


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