Italia ha registrado 743 muertos en las últimas 24 horas, el segundo peor día del brote en este sentido sólo por detrás del pasado 21 de marzo, cuando fallecieron 793 personas en todo el país. El total de víctimas en todo el país se eleva ya a 6.820 personas, mientras que el total de casos alcanza los 69.176, tras crecer en 5.249 positivos en el último día.

No son noticias especialmente buenas para Italia, que encadenaba varios días consecutivos de bajadas en los contagios y las muertes. Aunque la tasa de crecimiento diario se sitúa hoy en el 8,2%, estabilizada pero ligeramente por encima del dato de ayer (8,1%). «Vemos la luz al final del túnel», dijo ayer el consejero de Sanidad de la región de Lombardía, aunque los datos de este martes enfrían algo el optimismo.

Italia, en cualquier caso, ha conseguido frenar el crecimiento exponencial de su curva -pasó de 3.000 a 6.000 casos diarios en menos de cuatro días- y sigue luchando por doblegar a la epidemia. El Gobierno ha decretado hoy nuevas medidas de control de las restricciones de movimiento. El Ejército tendrá un mayor rol en los controles de desplazamientos y las multas se elevan hasta 4.000 euros para quienes no cumplan. También se contempla la posible confiscación de vehículos.

El Gobierno italiano, que decretó el aislamiento del país el pasado 9 de marzo, ha recrudecido y renovado sus medidas de contención. No hay todavía un horizonte en el que se puedan levantar, y el decreto permite legalmente su prórroga incluso hasta el 31 de julio dentro del estado de emergencia.

El Ejecutivo de Giuseppe Conte ha reforzado en los últimos días su capacidad de detección y este martes ha vuelto a realizar más de 21.000 tests, tras un ligero bajón en los datos ofrecidos al lunes, y que por tanto corresponden a los tests realizados en domingo. El país transalpino se acerca ya a los 300.000 test realizados.