Italia ha sumado 4.790 contagios, 195 pacientes críticos y 602 fallecidos en las últimas 24 horas. Un drama humano que mantiene al país paralizado, atónito ante las cifras absolutas y llorando a sus más de 6.000 muertos. Vendrán más. Pero las cifras empiezan a indicar que Italia puede haber superado la peor fase de la epidemia de coronavirus. La estela transalpina, también, le insufla esperanza a España. El confinamiento funciona.

La tasa de crecimiento diario lleva cuatro días consecutivos disminuyendo en Italia. Y eso es una muy buena noticia, si se tiene en cuenta que el número de test realizados ha aumentado mucho en las últimas jornadas. El Ejecutivo que dirige Giuseppe Conte ha sido capaz de testar a casi 93.000 personas desde el viernes, un ritmo sólo equiparable al que mantuvo Corea del Sur en los peores momentos de la epidemia. Pese al drástico aumento de la capacidad de detección -ha aumentado más de un 60% respecto a la semana anterior-, la cantidad de casos nuevos diagnosticados está disminuyendo día tras día.

«Hoy se confirma la tendencia a la baja, podemos decir que es el primer día positivo. No es el momento de cantar victoria, pero finalmente vemos una luz en el fondo del túnel», dijo este lunes el consejero de Salud de Lombardía, Giulio Gallera. La región se ha visto brutalmente golpeada por el brote de coronavirus: hay 28.761 contagiados y 3.776 fallecidos, que aún mantienen en una situación límite a Bérgamo, Brescia o Milán.

Pero mira los datos con esperanza. Este lunes, Lombardía registró la menor tasa de crecimiento de contagios de toda Italia, con sólo un 5,72%. Los mayores incrementos relativos se dan actualmente en Roma (+11,63%) y en la región de Emilia Romagna (+12,97%), aunque sus números absolutos quedan lejos de los de Lombardía.

Madrid también se ralentiza

Madrid se ha comparado desde el inicio del brote en España con Lombardía. Por los contagios locales descontrolados, la incidencia total y la saturación hospitalaria que eleva las tasas de mortalidad al reducir la disponibilidad de las UCI. La estabilización de la situación en toda Italia, pero en la región lombarda en particular, señala a la Comunidad que dirige Isabel Díaz Ayuso un espejo en el que parece empezar a mirarse, no sólo para lo malo.

Las tasas de crecimiento diario en Madrid también se han ralentizado en los últimos días, aunque el ministerio de Sanidad advierte a diario de que los datos pueden resultar artificiales. España aún no ha empezado a realizar test rápidos de forma masiva, y la comunicación de las cifras no siempre es ágil ni coordinada entre las comunidades.

Aún así, tanto el domingo como el lunes Madrid ha registrado crecimientos diarios por debajo del 9%, casi la mitad que el global de España, mientras esa curva se acelera en otras regiones como Cataluña, Galicia o el País Vasco. Esa tasa llegó a ser de un insostenible 47% el pasado 14 de marzo, justo el día en el que el Ejecutivo de Pedro Sánchez decretó el estado de alarma en todo el país. Actualmente, la mayor preocupación sigue siendo la ocupación de las UCIs, que en Madrid atienden ya a 942 pacientes y en algunos hospitales se encuentran desbordadas.

La instalación del hospital de campaña en Ifema y la llegada de nuevos respiradores debe ayudar a paliar esa situación. En ese sentido, incrementos en la tasa diaria de ingresados en la UCI no son una mala noticia per se: que crezca el número puede indicar también que crecen las unidades disponibles y, por tanto, el número de pacientes que acceden a una y tienen más posibilidades de salvar la vida.

El repunte puede no ser tan alto

En cualquier caso las medidas de confinamiento, que se recomendaron o aplicaron antes en Madrid que en el resto de España, están propiciando también un freno más temprano. Y, como en Italia, demuestran el éxito de las medidas de distanciamiento social. Quedarse en casa reduce drásticamente los contactos y por tanto la propagación del virus. La observación científica asumida por el ministerio de Sanidad es que, en condiciones normales, una persona contagiada infecta de media a otras tres. La curva, como ha recordado este lunes Fernando Simón, no dejará de crecer hasta que ese número no se reduzca por debajo de 1.

La reducción de los contagios por persona pasa ahora, principalmente, por el confinamiento. Aunque países como Corea del Sur no llegaran nunca a medidas tan drásticas como las adoptadas en Italia o España, su capacidad masiva para hacer tests a todas las personas sintomáticas permitió aislar a la mayoría de los casos y sus contactos, permitiendo cierta normalidad al resto de los ciudadanos. Ningún país europeo ha conseguido anticiparse a la situación como Corea, ni desplegar un poderío técnico semejante. Ante la incapacidad de aislar sólo a los positivos y sus contactos, la única solución es por tanto aislar a toda la población.

Tanto el Gobierno regional como el nacional trabajan ahora con el escenario de un repunte de casos una vez esté disponible el millón de pruebas rápidas que España ha adquirido. Aunque éstas se seguirán realizando principalmente a personal sanitario, grupos de riesgo como ancianos en residencias y otros grupos sospechosos similares. En este sentido, el ejemplo italiano de los últimos días también es esperanzador: los contagios no han crecido, ni de lejos, al mismo ritmo que se han incrementado las pruebas PCR. Hay luz al final del túnel.