China y Rusia son sistemas autocráticos que ejercen un control absoluto sobre la información. Manejan un poderoso aparato de propaganda que funciona como si fuera un ejército perfectamente equipado. Pekín y Moscú están aprovechando la crisis global del coronavirus para difundir noticias falsas que favorecen su visión del mundo y debilitan a las democracias occidentales, especialmente a la Unión Europea.

En la última actualización del informe del Servicio Exterior Europeo se destaca cómo China y Rusia están difundiendo información falsa y datos tergiversados en Internet.

El grupo que se dedica a esta misión se llama EU East Stratcom Task Force y ha detectado más de 150 casos de desinformación favorable al Kremlin desde el pasado mes de enero. La idea matriz sería que la Unión Europea está al borde del abismo por las respuestas egoístas de las diversas naciones al Covid-19.

Otra de las narrativas predominantes de los medios rusófilos apunta que Rusia está mejor preparada que los países de la Unión Europea. También han difundido cómo ha llegado ayuda de Rusia y China a diversos países europeos, sin especificar de qué material se trata y si es donación o venta y a qué precio.

Algunos titulares de ejemplos recopilado por esta unidad de desinformación son: Culpar a China del Covid-19 es una táctica, como culpar a Rusia del MH17, del Journal of New Eastern Outlook, del 1 de abril; USAID es un grupo terrorista afiliado a la CIA que creó el coronavirus, del Journal of New Easter Outlook, del 1 de abril; El parlamento italiano arria la bandera de la UE, en el fondsk.ru; Covid-19: un experimento sociológico a amplia escala para ver cuánta represión los ciudadanos están dispuestos a aceptar, en southfront.org, del 31 de marzo; los medioambientalistas están satisfechos por el temor al Covid-19: lo ven como una oportunidad, publicado en RT en inglés, del 31 de marzo, y así hasta 215 ejemplos a fecha de 1 de abril de 2020.

«En la Unión Europea y sea donde sea, la desinformación coordinada busca atacar a minorías vulnerables como causa de la pandemia y además atizar la desconfianza en la capacidad de las instituciones democráticas para poner en marcha respuestas efectivas. Algunos Estados y actores respaldado por Estados buscan explotar la crisis sanitaria con intereses geopolíticos, con frecuencia consisten en desafiar la credibilidad de la UE y de sus aliados», señalan los autores del informe.

La desinformación cuesta vidas

Algunas conclusiones de este documento son las siguientes: medios como RT y Sputnik potencian los relatos sobre la desintegración de la UE, así como informaciones sobre cómo el virus puede haber sido una creación humana y se ha difundido de forma intencional. También estos medios amparan diversas teorías de la conspiración.

A China le interesa sobre todo borrar de las mentes que el coronavirus tuvo su origen en Wuhan. Incluso han llegado a censurar al Premio Nobel Mario Vargas Llosa por escribir en un artículo que el virus se detectó en China por primera vez. Avalan tesis sobre la creación artificial del coronavirus por EEUU.

Prueba de que la Comisión Europea se está tomando en serio esta amenaza son las palabras de su presidenta, Ursula von der Leyen. En un comunicado en video, Von der Leyen ha dicho: «Quienes propagan la desinformación hacen daño. La desinformación puede costar vidas».

A los terroristas yihadistas también les interesa el caos y la confusión. Retratan la pandemia como «una tormenta dolorosa» contra «las naciones cruzadas». El régimen sirio está utilizando el virus para criticar las sanciones de la UE. También Rusia espera que la UE levante las sanciones por la anexión de Crimea gracias a su asistencia en esta crisis.

Con la crisis del corona virus, Rusia usa la desinformación como arma de destrucción del orden democrático, sobre todo el europeo», dice Beatriz Becerra

En la base de datos EU vs Disinfo se han registrado más de 150 casos de desinformación alentada por el Kremlin, desde el 22 de enero. Han difundido el mensaje de cómo Rusia está preparada y su líder, Vladimir Putin, ha trabajado adecuadamente para neutralizar al Covid-19.

La ayuda de Rusia a Italia ha sido un foco informativo para estos medios rusófilos. En los Balcanes Occidentales las teorías de la conspiración que sostienen que el virus es un arma biológica made in USA que tendría como fin una invasión son tendencia en las redes sociales. En esta zona la idea que se propaga es que la UE da la espalda, una vez más, a los Balcanes Occidentales.

El presidente serbio, Aleksander Vucic, rindió un gran homenaje a Xi Jinping como su gran benefactor a la par que criticaba a la UE por no facilitar a Serbia material sanitario. Su mensaje a la nación hizo las delicias de su aliado chino. Rusia y China niegan cualquier relación con campañas de propaganda y/o desinformación.

«El seguimiento actualizado que está haciendo el Servicio Exterior Europeo sobre narrativas y campañas de desinformación asociadas a la pandemia Covid-19 es excelente. Quizá la respuesta europea más concreta, útil y sistemática que estamos viendo desde la UE. Para Rusia, la pandemia supone un contexto extremadamente favorable para lo que ya es un recurso asumido e integrado en su política estratégica: el uso de la desinformación como arma de destrucción del orden democrático, especialmente el europeo», explica la ex eurodiputada Beatriz Becerra.

Autoritarismo versus democracia

Mila Milasovich, investigadora principal en el Real Instituto Elcano, sostiene en un artículo titulado Rusia y el Covid-19: contención, oportunismo y desinformación, que Rusia no puede negar cómo manipula la información en las televisiones rusas. «Simplemente se pueden ver sus noticias. Es difícil determinar el impacto de estás narrativas fuera de Rusia, China e Irán. Por ahora, la desinformación doméstica cumple su función de promover el sentimiento antioccidental entre su población, así como de presentar sus regímenes autocráticos como moralmente superiores al de EEUU».

Propublica ha seguido más de 10.000 cuentas falsas de Twitter desde agosto de 2019 que estarían implicadas en una campaña de propaganda coordinada vinculada al gobierno chino. Son cuentas hackeadas de usuarios de esta red social que se ubican por todo el mundo.

Primero se focalizaban en la difamación de los participantes en las protestas de Hong Kong. Ahora es el coronavirus su mensaje principal. En algunos casos chinoparlantes han recibido ofertas de apoyo económico por tuits favorables.

En el caso de China combinan estas campañas en redes sociales con la acción coordinada de sus diplomáticos que difunden el mensaje de éxito de la lucha contra el coronavirus, y la solidaridad con otros países.

Las dudas sobre el recuento de muertos en Wuhan y la provincia de Hubei (están reconocidos 3.500 fallecidos si bien algunas fuentes apuntan a que en realidad perdieron la vida entre 40.000 y 50.000 personas) no son cuestiones que merezcan atención. O el triste destino del joven médico de Wuhan que fue apresado por insistir en la gravedad de la enfermedad y luego murió víctima del coronavirus.

China juega la baza de que gracias a su sistema social controla la pandemia… Intenta demostrar que su modelo es el mejor», señala Carlos Guadián

Esta práctica obedece a una estrategia. «Se trata de imponer un modelo autoritario como el chino o el ruso, o los más democráticos. China juega la baza de que gracias a su sistema social controla la pandemia y ahora con las ayudas con material sanitario van de salvadores de la pandemia. Intentan demostrar que su modelo es el mejor», explica Carlos Guadián, consultor experto en tecnología y desinformación en Ideograma

Destaca Carlos Guadián como no solo son China y Rusia los que aprovechan esta crisis insólita para obtener réditos. «La ultraderecha también quiere desestabilizar a las democracias occidentales. Buscan un culpable de la crisis, un enemigo común. La única manera de contrarrestarlo es argumentar con datos y pruebas».

Hasta ahora la Unión Europea ha carecido de una estrategia de comunicación. Las instituciones europeas, como la Comisión Europea, el Parlamento Europeo, incluso el BCE, cumplen su papel. Pero en cuanto en el Consejo Europeo, donde están representados los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete, deja ver sus discrepancias, porque no funciona como el Partido Comunista Chino, ni como el Kremlin, la idea que cala es de egoísmo, división y caos.

«Muchas veces se ve más como una amenaza y no como una entidad política fuerte. La Unión se encuentra con ese gran problema. No sabe comunicar bien, no hace llegar a sus miembros lo que debería hacer. Y eso lo aprovechan políticos como el primer ministro húngaro, Viktor Orban, por ejemplo», añade Guadián.

Los expertos como Guadián hablan de que vivimos en tiempos de infodemia, una epidemia de información, en los que es muy fácil caer presa de bulos que en una crisis sanitaria pueden dañar nuestra salud, en unas ocasiones, y en otras perjudicar nuestros intereses como ciudadanos.

¿Hacia qué tipo de sociedad vamos? A juicio de Guadián, se configuran dos escenarios: una sociedad más cínica y desconfiada, con el descrédito de los medios de comunicación, que puede derivar en un sistema más autoritario. O bien una sociedad más escéptica, que dude y acuda a las fuentes. «Hay que poner las piezas, con pedagogía, medios y contenidos, para que esa sociedad del siglo XXI sea más escéptica».