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La vergüenza de Europa

La UE se asfixiará si afronta esta crisis como si estuviéramos en 2008, tal y como lo plantean los Países Bajos y Alemania

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La vergüenza de Europa
Unión Europea coronavirus

Imagen: Carmen Vivas

Resumen:

«Ahora no se trata de economía, ni de empleos. Se trata de vidas humanas. Si la Unión Europea no hace ahora lo que tiene que hacer, está acabada». Es el dictamen del jefe del gobierno de Portugal, el socialista António Costa, sobre la división con la que los Veintisiete acometen la lucha contra la pandemia.

El epicentro de la epidemia del coronavirus está en Europa, según la Organización Mundial de la Salud. Italia, donde ya se superan los 9.000 muertos, y España, que ha sobrepesado, al igual que Italia, el número de fallecimientos de China, superando los 4.000, son los países de la UE más castigados por el coronavirus.

«Si algún país de la UE piensa que se resuelve el problema del coronavirus dejándolo a su libre albedrío, está muy engañado», asegura Costa, quien ha dejado claro que la UE o es solidaria en un momento como el actual, cuando la pandemia llena de cadáveres las morgues de Italia y España, o no tiene razón de ser.

El primer ministro portugués calificó el jueves como «repugnante, realmente repugnante» la declaración del ministro holandés de Finanzas, Wopke Hoekstra, sobre la necesidad de investigar las cuentas de Italia y España, que ahora reclaman ayuda para afrontar la pandemia, por no haber ahorrado en los años pasados. Es decir, los Países Bajos vuelven con las acusaciones a los países del Sur, despilfarradores, que ya usaron en la crisis de 2008. Pero esta vez es una guerra sanitaria y hay muertos, miles de muertos.

La división en el Consejo Europeo del jueves, celebrado por videoconferencia, entre Italia, España, Francia y Portugal, por un lado, y Alemania, Austria, Finlandia y Países Bajos, por otro, impidió llegar a un acuerdo sobre las acciones que habría que emprender para librar juntos el desafío del coronavirus. Emplazaron a los ministros de Finanzas a que estudiaran opciones y las presentaran dentro de 15 días.

En la reunión, según ha publicado El País, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, se niega a firmar un acuerdo vago. «Es inaceptable cuando mi país tiene la emergencia que tiene», afirma. El presidente francés, Emmanuel Macron, se puso del lado de España, Italia y Portugal. Pero la canciller alemana, Angela Merkel, se negó: «Mi Parlamento no lo aprobaría (coronabonos)».

El primer ministro holandés, el liberal Mark Rutte, dijo que aprobar los eurobonos sería como dar vía a una Unión de transferencias. En Países Bajos, los ultranacionalistas han crecido mucho y han marcado en gran parte la agenda de los liberales. El próximo año se celebran elecciones en Países Bajos.

El ministro holandés de entonces, Jeroen Dijsselbloem, ya dijo en 2008 que en el Sur se derrocha el dinero en «mujeres y alcohol» y luego esperan que acuda la UE en su ayuda. Pero, como decía Costa, no estamos en 2008, ni en 2009. Estamos en 2020 y lo que sucede avergüenza a cualquier europeísta.

Ningún país, de partida, está preparado para resolver una situación como la creada por esta pandemia… El virus no lo ha creado España ni lo ha importado España», dice António Costa

«Ningún país, de partida, está preparado para resolver una situación como la creada por esta pandemia… El virus no lo ha creado España ni lo ha importado España. El problema de esta pandemia no se resolverá si no ayudamos a que se resuelva en España o Italia», ha remarcado Costa.

En España, el jefe del gobierno, Pedro Sánchez, ha optado por la vía más diplomática para responder a este fracaso del Consejo Europeo. «Afrontamos la peor crisis de nuestra generación. Está en juego el futuro del proyecto europeo, elegimos entre una UE coordinada y solidaria o el individualismo. Somos profundamente europeístas. Reclamamos una respuesta común a esta emergencia, garanticemos una recuperación justa», dice Sánchez en su cuenta de Twitter.

Más creativa y más clara ha sido la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, quien ha enviado un mensaje por Twitter al titular holandés de Finanzas, a quien reprocha querer actuar como si fuera un millonario en un camarote de primera en el Titanic.

«Estamos juntos en el barco de la UE. Hemos chocado contra un iceberg de forma inesperada. Corremos todos el mismo riesgo. No tenemos tiempo para discutir; da igual que vayas en primera o segunda. No podemos dejar de lado a los ciudadanos europeos. La Historia nos hará responsables de lo que hagamos ahora», ha escrito la ministra en su cuenta en esta red social.

Afortunadamente no todos piensan igual en Países Bajos. El presidente del Banco Central holandés, Klaas Knot, ha remarcado que la solidaridad es imprescindible.

«Estamos ante un test para la eurozona. Si uno ve lo que está pasando con el coronavirus en Italia y España, es comprensible una llamada a la solidaridad. Como se lleva a la práctica esa solidaridad es una decisión política. Los coronabonos son una fórmula. Hay otras maneras, como el despliegue del Mecanismo de Estabilidad Europea», ha declarado Knot en una entrevista.

Como sucedió con el euro, con los refugiados, es en el marco de la coordinación entre Estados donde más cuesta, donde se reproducen las mismas batallas de siempre», afirma Morillas

Según Pol Morillas, director del Cidob, «ya lo vimos en otras crisis. Empezaron mal tanto el BCE como la Comisión, pero han corregido el tiro. Pero, como ocurrió con los refugiados, el euro, es en el marco de la coordinación entre Estados donde más cuesta. Los holandeses dicen que nada de mutualidad, y se reproducen las batallas de siempre. Las instituciones supranacionales sí se han dado cuenta de lo que está en juego». 

Las lecciones de la batalla contra el SARS-1, también coronavirus, prepararon a los asiáticos para combatir al Covid-19. En Taiwán, Corea del Sur, Japón, y Singapur cuentan con los mejores medios para frenar el contagio.

No estamos en 2008

En la Unión Europea la lección de 2008, cuando la crisis financiera llevó a aplicar unas medidas tan estrictas que incluso el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, recientemente pidió perdón a países como Grecia, gravemente afectados, no parece que se haya aprendido. No es una crisis financiera, es una crisis sanitaria global que va a impactar en toda la UE sin diferencias entre sur y norte, acreedores y deudores.

Reaparece la división norte/sur; católicos/protestantes; acreedores/deudores. Y a nadie conviene este desgarro, y menos aún en el momento de mayor incertidumbre de este siglo. «La brutta Europa» (la peor Europa), titulaba a toda página La Repubblica este viernes. Y remarcaba la declaración del jefe del gobierno, Giuseppe Conte: «Estamos solos».

El presidente de Italia, Sergio Mattarella, se ha dirigido este viernes a la nación. «Europa debe intervenir antes de que sea demasiado tarde. Esperemos que esta ayuda se concrete en los próximos días. Vivimos una página triste de la Historia», ha dicho el jefe del Estado. Italia llegaba a los 9.134 muertos este viernes 27 de marzo, con 919 fallecidos en 24 horas.

«Espero que todos en el Consejo Europeo entiendan, antes de que sea demasiado tarde, la gravedad de la amenaza para Europa. La solidaridad no es solo uno de los valores sobre los que se fundamenta Europa. Es también en interés común», ha señalado Mattarella. El presidente italiano sí ha elogiado las decisiones adoptadas por el BCE y por la Comisión Europea, y el apoyo dado por el Parlamento Europeo.

El presidente del Parlamento Europeo, el italiano David Sassoli, ha recordado, en una entrevista con RTVE, que «las instituciones europeas han estado luchando por defender a nuestros ciudadanos, nuestra vida y nuestra democracia. Nadie puede salir solo de esta emergencia. Esto contrasta con la miopía y el egoísmo de algunos gobiernos. Seré claro: los gobiernos nacionales no son Europa».

Pero no todos los líderes italianos han sido tan diplomáticos como el presidente Mattarella. El líder de la Liga, Matteo Salvini, ha visto una ocasión de oro en el triste espectáculo que se vivió el jueves en la videconferencia del Consejo Europeo.

En sus redes sociales, Salvini ha escrito: «Asco y cólera por esta Europa. Se han dado 15 días para valorar si, a quién y cómo ayudar. Mientras la gente muere. Más que «Unión» es una cueva de serpientes y chacales. Primero superamos el virus, y después repensamos la UE. Y si es necesario, la saludamos. Sin dar las gracias. Iros a tomar por cu…»

La Liga ganó con cerca del 34% de los votos las elecciones europeas del 26 de mayo de 2019. Entonces Salvini era ministro del Interior y la Liga gobernaba en coalición con el Movimiento 5 Estrellas.

Ese excelente resultado llevó a Salvini a soñar con provocar una convocatoria de elecciones y así gobernar en solitario, o con aliados menores y más acomodaticios. Desplegó su artillería electoral en verano y lanzó un órdago a su socio de gobierno.

La jugada le salió mal y Giuseppe Conte, un primer ministro que parecía una marioneta de Salvini, se reveló como un político mucho más avezado de lo que parecía. Conte está lidiando con la crisis del coronavirus con gran determinación.

Salvini no le perdona y critica día sí y día también su gestión. La división en la Unión Europea brinda munición al líder populista italiano y a todos los que en Europa reivindican naciones fuertes.

El antieuropeísmo sale caro

«En Italia ya había una corriente antieuropea por la migración y ahora ven que la UE les ha dejado tirados. Son frontera sur y les han dejado tirados. En Italia llueve más sobre mojado. En España podría aprovecharlo Vox», señala José Ignacio Torreblanca, director del European Council on Foreign Relations (ECFR) en Madrid. «En Italia ya están arriando la bandera europea», añade.

En Italia había una corriente antieuropea por la migración y ahora se añade que ven que la UE les ha dejado tirados», dice Torreblanca

En un momento en el que es más necesaria que nunca la acción conjunta los gobiernos nacionales, angustiados por una situación desconocida y de consecuencias impredecibles, optan por el sálvese quien pueda. Sin darse cuenta de que no se puede salvar nadie de forma aislada.

Países Bajos, que se opone a la emisión de eurobonos como reclaman Italia, España, Portugal y Francia, sin embargo, reclama a Bélgica que acoja a sus enfermos porque en Países Bajos faltan camas de asistencia en UCI.

En principio, Alemania y Francia se negaban a exportar material sanitario a Italia por temor a tener que necesitarlo más tarde. Mientras, tanto Rusia y China envían ayuda y hacen propaganda de su gesto.

El aparato de propaganda de China está funcionando de forma ejemplar, pero el europeo se ha puesto en marcha de forma lenta y torpe. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lanzó un cálido mensaje de solidaridad con los españoles esta semana. Sin embargo, explicaba en su intervención transmitida en redes sociales que la ayuda sanitaria llegaría «en dos semanas». Dos semanas es una eternidad cuando hay miles de sanitarios contagiados.

Si no hay acuerdo, la UE se va al garete. El BCE ha estado a la altura. La Comisión lo está haciendo bien, pero a la UE la van a juzgar por el Consejo Europeo. Si falla, dirán que la UE falló», dice Enrique Feás

«Si no hay acuerdo, la UE se va al garete. El BCE se ha portado de forma magistral y actúa fuera de su mandato. El BCE está a la altura. La Comisión lo está haciendo bien, pero a la UE la van a juzgar por la insolidaridad del Consejo. Si falla el Consejo Europeo, dirán que la UE falló», explica Enrique Feás, investigador en el Real Instituto Elcano.

«No estamos en el abismo como en 2008, es una crisis más grave, pero con un respaldo de cara a los mercados mucho más potente. Estamos arriesgando la sostenibilidad a medio plazo. Pero aún hay tiempo», añade Feás.

Mantiene Feás que el BCE ha descargado su bazooka al permitir el endeudamiento sin límites. Pero para que haya una respuesta sostenible se precisan los eurobonos o coronabonos. Hay que mutualizar los riesgos.

«Para el euro a medio plazo es insostenible sin una mutualizacion de riesgos. Pero no podemos plantearlo como Quijotes. No es la vía. Como decía Juncker, todos los líderes sabemos lo que tenemos que hacer, pero no sabemos cómo hacerlo y que nos sigan votando. Saben que los eurobonos son necesarios pero es insostenible en sus países. Se pueden establecer condiciones y controles del gasto. Tenemos que lograrlo a partir de las instituciones como el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad)», añade Enrique Feás.

En su artículo 168, el Tratado sobre el Funcionamiento de la Unión prevé que la Unión garantice «un alto nivel de salud humana». Según este artículo, «los Estados miembros, en colaboración con la Comisión, coordinarán entre sí sus políticas» y que «el Parlamento Europeo y el Consejo podrán adoptar medidas de fomento destinadas a proteger y mejorar la salud humana y, en particular, a luchar contra las pandemias transfronterizas».

A su vez, en la cláusula de solidaridad, el artículo 122, establece que «la Unión y los Estados miembros actuarán conjuntamente y con espíritu de solidaridad cuando un Estado miembro sea víctima de una catástrofe natural».

Una crisis asimétrica y divergente

En cualquier caso, en 15 días, como señala el investigador de Elcano, la situación puede ser muy diferente. Hace dos semanas no habríamos imaginado que el BCE iba a sacar el bazooka. «Es un crisis asimétrica y divergente. Afecta sobre estructuras productivas distintas. Lo que hoy es un desastre, en 15 días puede no serlo tanto. Y al contrario. Países Bajos puede ver la realidad de forma distinta en poco tiempo», señala.

China, donde se detectaron los primeros casos, ahora ya no tiene casos locales, y su número de fallecidos es inferior al de Italia o España. Es China la que exporta material sanitario cuando hace un mes era la UE la que enviaba asistencia a China. Todo cambia a velocidad vertiginosa.

Va a empeorar la situación antes de ver la solución… Habría que dejar al otro claro en qué medida puede perjudicarle su cerrazón», señala Torreblanca

En esas dos semanas en el rincón de pensar los gobiernos de los Veintisiete han de valorar lo que está en juego. Según Torreblanca, «va a empeorar la situación antes de ver la solución. Depende de cómo quieran jugar España, Francia e Italia esto políticamente. Pueden jugar a gritos para crear un estado de opinión, y la otra sería trabajar por llegar a consensos. Habría que dejar al otro muy claro en qué medida puede perjudicarle su cerrazón. Los Países Bajos (a los que algunos tildan despectivamente de ser ‘una especie de paraíso fiscal con queso’) no pueden sobrevivir aislados. Pasado el enfado moral habría que buscar consensos. Han de entender que a ellos también les interesa».

En esta crisis no hay opción al sálvese quien pueda. En un primer momento es la reacción instintiva. Pero si el vecino está amenazado por el virus, lo estás tú. «La cooperación no será una opción, es una necesidad imperiosa. No podrás salir si hay una bomba de relojería al lado. La globalización es la respuesta», concluye Feás.

Escribía Stefan Zweig en 1932 sobre las dos visiones, nacionalismo y supranacionalismo. «¿Cuál ganará? ¿Europa prolongará su autodestrucción o se unificará? Que se me perdone si no digo, como quizá muchos desearían, que la razón ganará y se impondrá pronto, y que mañana, o pasado mañana, veremos una Europa unida sin guerras, sin políticas nacionales y sin odio destructor entre los pueblos».

En 2020, amenazados por un enemigo invisible pero insaciable, sabemos que o nos salvamos todos o no quedará nada.

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