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Trump culpa a la OMS de la pandemia del coronavirus y congela la aportación de EEUU

Estados Unidos registra más de 600.000 casos, uno de cada cuatro en el mundo, y supera los 26.000 muertos

Donald Trump coronavirus OMS

El presidente de EEUU, Donald Trump, en una rueda de prensa sobre el coronavirus. EUROPA PRESS

Estados Unidos ha registrado un nuevo récord de muertes por el coronavirus: 2.228 en 24 horas. Es el segundo día que en la primera potencia global se sobrepasan los 2.000 fallecidos por la pandemia.

El presidente, Donald Trump, a la caza de culpables, ha acusado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de «ocultar y manejar inadecuadamente la importancia de la expansión del coronavirus». Ha congelado la aportación de EEUU a la OMS y ha ordenado una investigación.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha dicho con prudencia: «EEUU ha sido un amigo generoso desde hace tiempo de la OMS y esperamos que siga así. Lamentamos la decisión del presidente de Estados Unidos de suspender la contribución a la OMS».

Trump ha anunciado que revisará la decisión en seis o nueve meses. La OMS cuenta con un presupuesto de 5.840 millones de dólares. Cerca de mil millones proceden de sus Estados miembros. EEUU es el mayor contribuyente entre los Estados miembros con una aportación de más de 400 millones anuales, el doble de China.

Al presidente no le corresponde esta decisión, que ha de ser aprobada en el Congreso. Trump desconoce cuáles son los límites de su cargo. De igual forma mantiene que es él quien puede decretar el cierre o la reapertura del país, cuando es un Estado federal y son los gobernadores los que tienen la última palabra.

Trump acusa a la OMS de supeditarse a los intereses de China, donde se originó la pandemia, exactamente en la localidad de Wuhan, que ha permanecido cerrada hasta el pasado 7 de abril.

Después de una jornada con más de un centenar de nuevos casos, este miércoles en China se ha registrado un declive. Lo que preocupa ahora es la transmisión en la frontera con Rusia, según informa Reuters.

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha dicho, en un comunicado, que «no es el momento de reducir las fuentes de ingreso a la Organización Mundial de la Salud ni ninguna otra organización humanitaria en la lucha contra el virus».

El director de la revista Lancet, Richard Horton, ha escrito en su cuenta de Twitter que la decisión de Trump es «un crimen contra la humanidad… Cada científico, cada sanitario, cada ciudadano debe resistir y rebelarse contra esta traición a la solidaridad global».

En año electoral, Donald Trump se ve enfrentado a un enemigo de los que no le gustan nada: un rival que da a los científicos la palabra y cuya realidad es difícil de moldear. De ahí que necesite culpables, ya sea China, la OMS, o cualquier asesor que le contradiga, aunque sea el epidemiólogo-en-jefe, Anthony Fauci al que ha cuestionado también.

En su rueda de prensa del martes Fauci no le acompañó. También Trump culpa cada día a los periodistas, con quienes mantiene discusiones a diario.

Los hechos hablan

A Trump le resultará complicado negar la evidencia. Estados Unidos recibió el 3 de enero una notificación formal sobre la propagación del Covid-19 en Wuhan. El primer caso en EEUU se detectó a mediados de enero.

Uno de sus asesores, Peter Navarro, ya apuntaba en un informe del 29 de enero que la crisis del coronavirus podría costar a EEUU billones de dólares y que millones de estadounidenses corrían riesgo de muerte, según informó The New York Times.

«La falta de protección inmune o de cura o de vacuna dejaría a los estadounidenses indefensos en el caso de que el coronavirus fuera una pandemia y se extendiera por EEUU. Hay riesgo de pandemia, lo que pone en peligro la vida de millones de estadounidenses», añadía Navarro en su nota, según informó The New York Times.

La OMS llamó la atención sobre los contagios en Wuhan el 5 de enero. Cuatro días después distribuía una guía a los Estados miembros sobre este desconocido virus. La OMS confirmó el 23 de enero que se transmitía entre humanos, algo que el 14 de enero ponía en duda. Avisaba ya que el riesgo global era alto.

El último día de enero declaraba la emergencia global. El 24 de enero Trump elogiaba a China por su colaboración para contener el virus.

La OMS logró entrar en Wuhan el 22 de febrero. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, había viajado el 29 de enero a Pekín a verse con el presidente chino, Xi Jinping, y así negociar el acceso a la ciudad china, embrión de la pandemia.

El 24 de febrero, Donald Trump decía en su cuenta de Twitter que la situación estaba bajo control en Estados Unidos. Tres días más tarde decía que el coronavirus desaparecería milagrosamente. Literal. El 29 de febrero se confirmaba la primera muerte por coronavirus en EEUU.

De los más de dos millones de casos en el mundo, más de 600.000 se han dado en suelo de EEUU. Es decir, uno de cada cuatro casos están en Estados Unidos. Han muerto ya más de 26.000 personas en la primera potencia global.

Hasta el 21 de marzo el Departamento de Sanidad de EEUU no hizo un encargo masivo de mascarillas y hasta entonces la Administración Trump no se tomó la amenaza en serio. Es decir, dos meses después de la declaración de emergencia global realizada por la OMS.

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