Las muertes por violencia machista descendieron durante el confinamiento a menos de la mitad respecto a la media mensual de los últimos años registrados. Mientras el número de asesinatos por mes se sitúa en 5,1 mujeres según los datos del Ministerio de Igualdad, entre el 14 de marzo y el 14 de abril de 2020 murieron a manos de sus maridos dos mujeres: la primera, con 35 años en Almassora (Castellón) el 20 de marzo delante de sus dos hijos y la segunda, con 78 años y que había denunciado al agresor en dos ocasiones, el 4 de abril en Las Palmas de Gran Canaria.

Siete mujeres fueron asesinadas en enero en nuestro país y seis en febrero por sus parejas o ex parejas. Entre el 1 de marzo y el 19 de marzo hubo cuatro muertes, mientras que cumplido un mes de confinamiento, fueron dos. Las denuncias por violencia doméstica y de género también descendieron significativamente, como traslada a El Independiente la presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del CGPJ, María Ángeles Carmona, según se ha podido comprobar en los juzgados de toda España, pues hasta que no concluya el trimestre no habrá un porcentaje exacto.

Sobre ese descenso, Carmona expone: «No podemos sacar la conclusión de que en el confinamiento hay menos casos de violencia machista. Hay delitos que están descendiendo, como los quebrantamientos de las medidas de alejamiento, que suponen entre un 20 y un 30% de las denuncias. Es lógico porque la gente está en sus casas, igual que es más difícil el contacto con ex parejas y en muchas relaciones de noviazgo ahora no hay convivencia. Pero no podemos bajar la guardia. Puede haber un repunte de denuncias al levantarse las restricciones porque las mujeres no se hayan atrevido a denunciar al tener tan cerca a su maltratador. Es posible que estén en situación de mucho riesgo ahora mismo en su domicilio».

En este sentido, según informaron esta semana los ministerios de Igualdad e Interior, las llamadas al teléfono 016 de atención a las víctimas de violencia de género aumentaron un 47,3% (de las 1.298 a las 4.092) en la primera quincena de abril respecto a 2019 y las acciones de vigilancia de los equipos especializados de Policía Nacional y Guardia Civil, un 25,27% entre el 14 de marzo y el 14 de abril, suponiendo 83.341 respuestas en total.

«Se incrementa la violencia, no los homicidios»

El forense y profesor de Medicina Legal en la Universidad de Granada, Miguel Lorente, considera que «lo normal es que durante el confinamiento no se incrementen los homicidios, pero sí la violencia».

El objetivo siempre es el control, el dominio y el sometimiento. El confinamiento da al maltratador el entorno deseado

«El objetivo de la violencia de género siempre es el control, el dominio y el sometimiento. El confinamiento da al maltratador el entorno deseado, porque la mujer tiene muchas dificultades para salir de ese contexto y denunciarlo. Lo normal es que aumente la violencia sexual y las agresiones durante el confinamiento y el riesgo llegue más tarde, cuando ellas busquen separarse», explica el experto.

Lorente encuentra en la crisis económica de 2008 el ejemplo: «Se produjo un descenso de homicidios durante la crisis y se elevaron al mejorar algo la situación económica. Las mujeres que dependían económicamente de su maltratador, al encontrar oportunidades para rehacer su vida, trataron de separarse y eso elevó el número de muertes. De hecho, los primeros meses de este año estábamos en una tendencia ascendente de asesinatos machistas por la coyuntura económica. Ahora, con unas circunstancias sociales tan limitadas, vuelven a descender».

«El maltratador no responde a factores externos»

Preguntado sobre si el descenso del número de asesinatos durante el confinamiento puede responder a una disminución de los factores externos sociales, el experto en análisis de perfil criminológico, Miguel Ángel Sedeño, aclara que «el agresor de la violencia machista es un tipo especial por sus condiciones. Los factores externos no le van a generar nada, sino que el cúmulo de factores estresantes los tiene internamente y los encontrará siempre en la intimidad del hogar».

La conducta del agresor machista no está ligada al consumo de alcohol y drogas. Tampoco, en un 80%, a trastornos, enfermedades, ni desviaciones psíquicas

El criminólogo recuerda que el alcohol también puede consumirse en casa y el estado de alarma no ha hecho desaparecer la venta ilegal de sustancias. «La conducta del agresor machista, como indican múltiples estudios, no está ligada al consumo de alcohol y drogas. Tampoco, en un 80%, a trastornos, enfermedades, ni desviaciones psíquicas. Distintas investigaciones psiquiátricas coinciden en que sólo en un 20% puede haber un trastorno mental transitorio, como esquizofrenia paranoide o trastorno delirante derivado de consumo de alcohol y drogas».

«Lo que sí se sabe es que la mayoría de agresores comparten conductas como la misoginia y la ciclotipia, -explica Sedeño-, y que todo viene de una influencia cultural en el desarrollo contra la mujer. Se trata de modelos culturales de familia donde el hombre ejerce roles de dominación, y en muchas ocasiones han sido adquiridos tanto por el agresor como por la víctima».