Antonio López-Istúriz (Pamplona, 1970) lleva dieciocho años al frente de la secretaría general del Partido Popular Europeo. En ese dilatado tiempo ha conocido todo tipo de crisis en el conjunto del continente, en general, y en España, en particular. Pero posiblemente ninguna como la de 2012, cuando nuestro país parecía abocado a un rescate que Mariano Rajoy evitó, y la actual, que le trae reminiscencias de aquella con la gran diferencia, dice, de que ahora «estamos gobernados por quien estamos estamos gobernados».

Conocedor de los mecanismos internos europeos, muchas veces inextricables, no duda en afirmar que Pedro Sánchez «va a tener que tomar unas medidas que no concuerdan en nada con su programa disparatado de gasto descontrolado», lo que le obligaría a dejar a su socio de Gobierno, Pablo Iglesias, por el camino.

Pregunta. -¿Por qué España es uno de los países donde más ha azotado el coronavirus?

Respuesta. -Porque a pesar de los numerosos avisos de las autoridades sanitarias, sobre todo de Europa, como la del centro de emergencias europeo, al cual creo, pertenece Fernando Simón, no se hizo caso de las advertencias. En Portugal, Grecia, Finlandia o Alemania se tomaron las medidas adecuadas en tiempo y forma. Aquí, por ejemplo, se celebraron la manifestación del 8-M y numerosos acontecimientos deportivos. Todo eso fue la gran diferencia. En un país vecino como Portugal el presidente del país, Marcelo Rebelo de Sousa, del partido de centro-derecha, fue el que dio las primeras instrucciones para el confinamiento. Cierto es que la buena colaboración con el jefe de gobierno, António Costa, ha sido un éxito para la gestión portuguesa. Pero Grecia, donde afortunadamente se libraron de Tsipras el año pasado y tiene un gobierno de centro-derecha, es de las primeras y más cumplidoras en el tratamiento del coronavirus.

P. -Está hablando de dos países que hicieron fuertes recortes a su sistema sanitario.

R. -Efectivamente, pero lo que pasa es que Italia y España están desgraciadamente gobernados por quienes están gobernados. En España es conocida la falta de apego que tiene el presidente de no explicar nada a la oposición, ni contar con ella y eso no va en beneficio de la población.

El portugués Costa se ha librado del Bloco de izquierdas y aliado con el presidente de la República»

P. -Precisamente uno de los reproches de la izquierda al PP es que no está actuando como el centro-derecha portugués.

R. -Ahí está el bulo. Costa ha pasado completamente del Bloco de izquierdas que le apoya. Se ha librado del peso de la ultraizquierda portuguesa, que es bastante más responsable y moderada que Podemos. Aún así, Costa no ha contado con ellos y se ha aliado con el presidente de la República. Aquí el señor Sánchez quiere contar con Podemos, que boicotea todos los intentos de diálogo porque está ahí para hacer su agenda política. Para recuperar la confianza de los gobiernos europeos debería romper inmediatamente con Pablo Iglesias, que es parte del problema. Es muy complicado que Podemos apoye las medidas que va a tener que tomar España cuando vengan fondos europeos. Solidaridad europea va a haber, pero no será un cheque en blanco. Hay países a los que no supone ningún problema prestarles dinero porque generan confianza, como Portugal o Grecia, pero no Italia o España debido a la inestabilidad política que generan sus socios comunistas, nacionalistas, radicales… Los gobiernos europeos no son unos pardillos y quitar a Iglesias sería una medida inteligente que daría confianza.

P. -¿Cree en el pacto por la reconstrucción?, ¿hay posibilidad real de acuerdo?

R. -Quien tiene que llevar la iniciativa es el Gobierno y hasta la fecha no tenemos ningún dato positivo. Los antecedentes no nos llaman a la tranquilidad. Esperemos que ofrezca, con luz y taquígrafos, una serie de propuestas. Es importante para dar tranquilidad a los mercados y a los líderes europeos, pero quien tiene que mover ficha es Sánchez.

Quitar a Iglesias sería una medida inteligente que daría confianza en la UE»

P. -En cambio sí se han puesto de acuerdo en el Parlamento Europeo

R. -Es histórico que las grandes fuerzas políticas nacionales, defensoras de la Constitución, lleguen a acuerdos a la hora de defender los intereses de España. Hay un trabajo común entre el PP, el PSOE y Ciudadanos para pedir todos los fondos necesarios para nuestro país. Pero quienes desbloquean los fondos son los gobiernos, y el problema de Sánchez es que hasta el primer ministro sueco, socialista, está apoyando la posición de Alemania y Holanda. Detrás de ellos se esconden muchos países. Por eso, tras el último Consejo Europeo, Sánchez no compareció en rueda de prensa.

P. -Ha dicho que habrá solidaridad europea pero que no será un cheque en blanco. ¿Cómo será entonces?

R. -No está decidido. El paquete lo está elaborando la Comisión Europea y habrá que analizarlo muy bien cuando se publique. Mi percepción es que va a haber unos fondos vía subvención en materia sanitaria, agrícola, de apoyo a las empresas y al empleo y otras sujetas a control, lo que se llaman préstamos. Además, en el caso español, de continuar la inestabilidad política, la clave está en si va a pedir el rescate o no.

Sánchez deberá tomar medidas que no concuerdan nada con su programa disparatado de gasto»

P. -En Moncloa confían en la presión de la CEOE sobre Casado para que se avenga al pacto de reconstrucción

R. -Pues lo siento mucho. Pablo Casado se acuerda perfectamente de lo que fueron aquellos días cuando Rajoy recibió todas las presiones del mundo, entre ellas, de muchos empresarios, que pedían el rescate de España y la venida de los hombres de negro. No aceptó esa presión y consiguió que este país no se interviniese porque eso es una humillación. Y el señor Sánchez va a tener que tomar unas medidas que no concuerdan nada con su programa disparatado de gasto descontrolado.

P. -¿Hubiera cambiado algo de gobernar el PP?

R. -No tengo que descubrir lo que pasaría con un gobierno del PP porque ya pasó con la crisis de ébola. De no haber actuado inmediatamente podría haber habido una pandemia de ébola en Madrid y, sin embargo, se tomaron todas las medidas inmediatamente entre ataques inmisericordes, brutales, por parte de la oposición. Ahí está el precedente.

P. -¿Qué opina del paquete de medidas del llamado «escudo social»?

R. -Dos veces hemos tenido que resolver tragedias económicas en nuestro país, tomando medidas muy duras que no nos han hecho muy populares. No me gustaría que el ciclo se repitiese, que Casado llegara al Gobierno, que va a llegar, en una situación en la que tengamos que tomar medidas necesarias para que todo el mundo nos odie. Hay que abandonar inmediatamente todas las ideas imaginativas y de gasto alocado de este gobierno y trabajar en un horizonte de recuperación seria que dé confianza a los gobiernos de la UE.

P. -¿Ni siquiera salva el ingreso mínimo vital?

R. -Al final van a tener que hacer números y ahora mismo no salen. Que dejen cualquier idea de idea de bombero. La deuda perpetua, ¿pero de qué está hablando? ¡Pero si eso no lo permite ni el Banco Central Europeo! El problema con los coronabonos es que es un nuevo instrumento y tardará mucho en crearse, ¿por qué no coger lo que ya hay? Nuestro país tiene millones de euros no utilizados en fondos estructurales y luego está el Banco Europeo de Inversiones.

Hay que recuperar la producción de material sanitario y medicamentos que se deslocalizó a países como China»

P. -¿Cuándo calcula usted que se abrirán, al menos, las fronteras internas de la Unión?

R. -Una acción coordinada de apertura de fronteras es complicada porque al inicio de esta crisis todos los países de la Unión las cerraron sin avisar ni a vecinos ni a Bruselas. Cada uno tiene su tipo de estrategia de salida, por lo que es muy complicado de saber. Alemania está muy avanzada como país emisor de turistas, pero España no creo que esté al nivel. Se está hablado de septiembre. Bruselas supervisará eso, pero hay que respetar que la pandemia ha azotado a los países de manera desigual.

P. -Ha pedido a Borrell que investigue la gestión de China del Covid-19. ¿Tiene dudas sobre el origen del contagio?

R. -Hay una percepción cada vez mayor en la UE de la desinformación que viene de Rusia, China e Irán. No se compra ni por un minuto que en China muriesen sólo 8.000 personas o que en Rusia no haya muerto nadie. Es un bulo y una mentira de proporciones cósmicas. Lo grave es que no se avisase por parte de China del inicio del contagio. Ahora cabe preguntarse dónde están los médicos que, gracias a su filtraciones, hicieron posible que supiéramos de la existencia del coronavirus. Cualquier tipo de campaña posterior de lavado de imagen no funciona. Tienen que responder de dónde salió este virus y por que salió, sin la teoría del murciélago. Los ciudadanos europeos tenemos el derecho a saber.

Europa estudiará la actuación de todos los gobiernos, cuidado en España con el control de los medios»

P. -Se suma a las teorías de Trump.

R. -No lo digo yo, lo dice Europa. No estoy diciendo nada que no diga Macron, Merkel o Borrell. Han competido durante años con nosotros sin cumplir las mismas reglas. El material sanitario europeo pasa por unos estándares de calidad muy exigentes y lo que se produce en China, lo estamos viendo. El problema es que Europa ha deslocalizado empresas farmacéuticas de producción de medicamentos y material sanitario a la India, China y países así. Hay que recuperar la producción de este material en Europa que cumpla con los estándares a los que estamos acostumbrados los europeos.

P. -¿Por qué no condenan ustedes el régimen de Orbán?

R. -Porque esperamos al dictamen de la Comisión Europea. Y la vicepresidenta Vera Jourova ha dicho que nada de lo que hay en la legislación húngara va contra los tratados de la UE. Pero tanto el gobierno Orbán, como el resto de los gobiernos europeos, van a ser analizados en sus actuaciones durante la crisis del coronavirus. Es evidente que habría que hacer un código de buena conducta para las próximas crisis que puedan surgir. Cuidado con España, que también va a ser analizada por asuntos como el del general de la Guardia Civil en lo que afecta al control de medios de comunicación. Se verá todo aquello que se desvíe de lo que es normal en una gestión democrática.