La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, ha revelado este jueves que «lo pasó muy mal» y sintió «mucho miedo» al contraer el coronavirus, por el que permaneció cuatro días ingresada en un hospital y del que ya se ha recuperado, pese a que todavía la amenaza del virus le genera «inseguridad» y también «mucho dolor por los fallecidos».

En una entrevista en Los Desayunos de TVE, la primera que concede desde que retomó su actividad pública, ha expresado su deseo de que la vivencia del coronavirus constituya «una gran lección para todos» y contribuya a «rehumanizar» la política y la sociedad. «Es una oportunidad para cambiar muchas cosas, para que incluso la palabra progreso signifique más cosas», ha señalado, haciendo hincapié en la necesidad de dedicar tiempo a la atención de niños y de personas mayores.

«Para ser más felices, como decían los padres de la primera Constitución norteamericana y nuestra Constitución de Cádiz, La Pepa, que decía que teníamos derecho a la felicidad», ha recordado Calvo, que es doctora en Derecho Constitucional. «De esta crisis deberíamos sacar conclusiones éticas y personales bastante profundas», ha incidido, reconociendo que le sorprende que en esta situación las fuerzas políticas en España no sean capaces de encontrar un «mínimo común» en favor de sacar adelante el país, informa Europa Press.

Calvo, junto con la ministra de Igualdad, Irene Montero, y la titular de Política Territorial, Carolina Darias, han sido los miembros del Ejecutivo que, a día de hoy, han resultado contagiados del nuevo coronavirus. Sin embargo, de entre ellas, la vicepresidenta primera, de 62 años, fue la única que precisó ingreso hospitalario por infección respiratoria.

Tras cuatro días ingresada, Calvo recibió el alta y siguió recuperándose de la enfermedad, bajo supervisión médica, aislada en su domicilio. Tres semanas después de su paso por el hospital, una prueba confirmaba que la vicepresidenta había conseguido superar la enfermedad al dar negativo en un test de coronavirus.

Aunque la vicepresidenta ya se había incorporado de manera presencial a las reuniones diarias en Moncloa del Comité de Gestión de la Desescalada y participó también físicamente en el último Consejo de Ministros, este miércoles regresó al Pleno del Congreso, por primera vez desde su enfermedad. Su imagen recostada en el escaño, con mascarilla y cubriendo su cuerpo con un chal, llamó la atención y generó dudas en las redes sociales por su estado de salud.