Política

Trabajo ordena a sus inspectores ir al campo para detectar posibles casos de "esclavitud"

“¿Presenta el trabajador indicios de malos tratos como magulladuras?” y “¿está encerrado en el lugar de trabajo?” son algunas de las preguntas que constan en el cuestionario entregado a los inspectores / La campaña se llevará a cabo entre mayo y junio

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Trabajo ordena a sus inspectores ir al campo para detectar posibles casos de "esclavitud"
Trabajadores en una plantación de espárragos en Guadalajara.

Trabajadores en una plantación de espárragos en Guadalajara. EP

Resumen:

«¿Presenta el trabajador indicios de malos tratos, como magulladuras? ¿Está encerrado en el lugar de trabajo? ¿Hay signos visibles que indiquen que no puede abandonar el lugar de trabajo, como alambradas o la presencia de guardianes u otras limitaciones de este tipo? ¿Se amenaza al trabajador para que no abandone el lugar de trabajo?». La dirección de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha ordenado a las jefaturas provinciales que se lleve a cabo una campaña específica en el campo entre los meses de mayo y junio para detectar posibles casos de «explotación laboral»e incluso de «esclavitud» por parte de empresarios agrícolas.

La ampliación de la actuación inspectora al sector agrario va a permitir que 23 inspecciones provinciales realicen visitas a explotaciones a fin de realizar comprobaciones en materia de economía irregular y de seguridad y salud en el trabajo, especialmente para verificar que se respetan las medidas acordadas por las autoridades sanitarias para evitar contagios por corovonavirus.

Según la documentación a la que ha tenido acceso El Independiente, el cometido de los inspectores no será sólo vigilar el cumplimiento en materia de Seguridad Social y comprobar si los patrones ponen a disposición de los jornaleros en el tajo Equipos de Protección Individual (EPI), medios de higiene personal o cuáles son las medidas que adoptarían en caso de contagio o sospecha por covid-19. El objeto último es «garantizar el respeto a los derechos de los trabajadores» y «salvaguardar» su dignidad frente a posibles agresiones y abusos.

Documento enviado a los inspectores por las jefaturas provinciales con motivo de la campaña agrícola.

«Por parte de distintos tipos de asociaciones, medios de comunicación o incluso de la Administración ya se ha alertado sobre el posible incremento de casos de explotación laboral y de trata de seres humanos en el sector agrícola dada la excepcional situación que se está viviendo actualmente. Situaciones a las que podría contribuir además la posible percepción de que el Organismo Estatal de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, habida cuenta de las restricciones y dificultades de movilidad, no van a llevar a cabo durante estos meses las campañas agrícolas», justifica.

¿Presenta el trabajador indicios de malos tratos como magulladuras?» y «¿está encerrado en el lugar de trabajo?», son algunas de las preguntas del cuestionario

Para desarrollar la actuación, el organismo dependiente del Ministerio de Trabajo y Economía Social -dirigido por Yolanda Díaz (Unidas Podemos)- ha enviado una nota ampliatoria y un cuestionario como guía a seguir durante las visitas a las explotaciones agrarias. El tenor de algunas de las preguntas ha molestado a inspectores de Trabajo por la imagen que dejan traslucir: «Traslada la idea que la actual dirección del Ministerio y de la Dirección General tienen sobre el sector agrícola español, más cerca de una plantación de esclavos del siglo XIX o del campo extremeño de la película Los santos inocentes«.

Para facilitar la actuación, los inspectores dispondrán de un formulario tipo en el que se incluyen 17 puntos que le servirán para detectar sobre el terreno si un trabajador está siendo víctima de trata o de explotación laboral, tanto por los signos de violencia física o verbal que puedan manifestar como por restricciones a la libertad de movimientos o a las comunicaciones con su entorno y con sus familias que puedan intuir.

«Su objetivo es la posible detección de supuestos que van más allá de las infracciones administrativas y constituyen ilícitos penales, en especial casos de explotación laboral y de trata de seres humanos para la imposición de trabajo o de servicios forzados, la esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, a la servidumbre», expone la guía, a la que ha tenido acceso este diario.

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Tras las entrevistas, los inspectores de Trabajo estarán en disposición de responder si el trabajador presenta «indicios de malos tratos como magulladuras», si muestra «signos de ansiedad», si los empresarios o manijeros demuestran un «comportamiento violento», si el jornalero da señales de «pérdida de voluntad por presión del empleador» o si los trabajadores notifican las amenazas que puedan dirigirse contra ellos, sus compañeros o los miembros de su familia.

«Alambradas o guardianes»

La visita también servirá para comprobar si el obrero está «encerrado» en su lugar de trabajo y si se le obliga a dormir en el mismo, así como para apreciar la posible existencia de «alambradas o guardianes» como señal de que se impide a aquél abandonar el tajo.

Se trata, igualmente, de conocer si el trabajador tiene la posibilidad de «comunicarse con su familia», «cuánto tiempo pasa» sin que regrese a su casa, si existen «condiciones de infraestructura física» para que pueda volver a su lugar de origen y si existen «multas y/o sanciones económicas» en caso de que aquél decida marcharse por motivos de salud u obligaciones familiares, detalla el cuestionario.

Trasladan la idea que Podemos tiene del sector agrícola, más cerca de una plantación de esclavos del siglo XIX o del campo extremeño de ‘Los santos inocentes», señala un inspector

«Son varias las circunstancias que justifican la adopción de estas orientaciones: los condicionantes en el ejercicio de la actuación inspectora derivados de las medidas adoptadas en la declaración del estado de alarma, la especial afectación al sector del cierre de fronteras y consiguiente disminución de demanda de empleo en el sector, las normas específicas para el sector en materia de colocación y compatibilización de prestaciones aprobadas por el real decreto-ley 13/2020 [medidas urgentes en materia de empleo agrario] y las alarmantes noticias respecto de las condiciones de vida de las personas trabajadores empleadas de forma temporal en el sector, fundamentalmente en cuanto al alojamiento (fenómeno de asentamientos chabolistas)», defiende.

En sus visitas, los inspectores deberán preguntar también al trabajador agrícola si el patrón le suministra gratuitamente EPI para prevenir el contagio por coronavirus o si, por el contrario, «debe comprarse» cada uno los medios de protección necesarios. El desplazamiento debe servir también para comprobar si las letrinas se encuentran «en óptimas condiciones higiénicas» y a no más de 200 metros del tajo, si el botiquín es «accesible» y está «convenientemente equipado», así como que el comedor esté resguardado de las inclemencias meteorológicas y disponga de capacidad suficiente.

Las visitas al campo se realizarán en grupos operativos mixtos integrados por un inspector, un subinspector laboral y dos agentes de la Guardia Civil en vehículos de este Cuerpo, lo que implicará disponer de dos coches para poder cumplir las limitaciones derivadas del estado de alarma. En caso de detectar posibles situaciones de explotación laboral y circunstancias sociales «indignas» deberán ponerlo en conocimiento de las autoridades competentes.

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