La construcción de una imagen del PP como alternativa política y el desarrollo de un programa económico competitivo lleva meses fraguándose en Génova. Pero no fue casi hasta la abstención en la cuarta prórroga del estado de alarma -y su continuidad en el ‘no’ firme y claro de Pablo Casado en la última votación- cuando el partido ha expuesto las líneas maestras de su estrategia, con un profundo rechazo al tándem Sánchez-Iglesias como principal premisa, y con la mirada puesta ya en la tesis de otras elecciones generales en 2021, que cada vez gana más fuerza en los equipos de trabajo de los populares.

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