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Los manifestantes se mantienen ante la Casa Blanca a pesar de las amenazas de Trump

El presidente de Estados Unidos presume de que Washington DC es "el lugar más seguro del planeta"

Protestas racismo Casa Blanca

Miles de personas se han concentrado ante la Casa Blanca en protesta por el racismo imperante en EEUU. EFE

La Casa Blanca se ha convertido en un búnker gigante donde se ha atrincherado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Miles de personas se han manifestado de nuevo ante la sede de la Presidencia en Washington para mostrar su ira contra Trump por su gestión de esta crisis política y social, motivada por un crimen racista en Mineápolis. Cientos de efectivos de la Guardia Nacional y de la policía secreta han rodeado la Casa Blanca y han arrojado gases lacrimógeno contra los manifestantes.

En su cuenta de Twitter, Donald Trump presumía de cómo ha logrado imponer «la ley y el orden» en Washington D.C. «Es el lugar más seguro de la Tierra», ha escrito el presidente.

Ha vuelto a arremeter contra los medios a los que culpa de difundir noticias falsas y ocultar la relación de los antifaz y de la izquierda racial en los disturbios. Trump aseguró que va a declarar a los antifaz como grupo terrorista.

Por las calles de Washington DC han circulado vehículos armados mientras los manifestantes se plantaban ante la Casa Blanca y se arrodillaban en un gesto simbólico de la lucha contra el racismo. Unos 1.600 soldados se han desplegado en el distrito federal. De momento no están participando en el operativo que tiene como objetivo que se respete el toque de queda.

El día que empezaron las protestas ante la Casa Blanca, el viernes pasado, el presidente de Estados Unidos se refugió en el búnker, la misma instalación donde estuvo el vicepresidente Cheney en el 11-S. El entonces presidente, Bush hijo, se encontraba de visita en Florida.

Trump ha amenazado con desplegar al Ejército contra los manifestantes. Ha acusado de debilidad a los gobernadores por no contener los disturbios y no saber cómo restablecer la ley y el orden.

En el parque Lafayette las protestas han sido pacíficas este martes, madrugada del miércoles en España. Miles de personas se han concentrado ante el Monumento a Washington.

La víspera el presidente Trump obligó a despejar la avenida con gases lacrimógenos para cruzar hasta la iglesia St John para hacerse una foto con una Biblia. El gesto ha sido muy criticado por los demócratas, e incluso por autoridades religiosas.

«Yo no utilizaré a los militares contra los ciudadanos de Estados Unidos», ha prometido Joe Biden, el que será aspirante a la Presidencia en las elecciones del 3 de noviembre. Ha acusado a Trump de atizar el fuego del racismo por electoralismo.

Las protestas más graves registradas en Estados Unidos desde la muerte de Martin Luther King, en abril de 1968, han hecho que el racismo sea un tema en la agenda política de este año electoral. Ciento cincuenta años después de la abolición de la esclavitud, los afroamericanos siguen siendo ciudadanos de segunda, o tercera, en la sociedad estadounidense.

En Nueva York, donde rige por primera vez desde los años 40 un toque de queda, las manifestaciones han sido pacíficas, y los saqueos han sido más excepcionales.

Funeral en Houston por George Floyd

Cuando se cumple el octavo día de protestas en decenas de ciudades de toda la geografía de Estados Unidos, se ha celebrado un funeral público por George Floyd, el afroamericano que murió tras ser sometido brutalmente por un agente blanco en Mineápolis. El acto ha tenido lugar en Houston, la ciudad natal de Floyd.

Decenas de miles de personas han acudido a rendir homenaje a George Floyd, de 46 años, que había perdido su empleo por la crisis del coronavirus. Los raperos de Houston Trae Tha Truth, han internvenido en el acto. «Vamos a hacer que su muerte no haya sido en vano. Vamos a romper el sistema desde dentro», han dicho los músicos.

Por primera vez ha hablado también la esposa de George Floyd, Roxie Washington. Los dos tenían una hija de seis años, Gianna. «Esos agentes volvieron a su casa con sus familias. Pero Gianna ya no podrá volver a ver a su padre. George no disfrutará más viendo crecer a Gianna. Nunca más podrá estar a su lado».

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