Jordi Pujol celebra hoy su 90 aniversario en plena operación de recuperación de su legado político desde el nacionalismo ex convergente. La intervención más sonada ha sido, en este sentido, la de la comentarista Pilar Rahola en el programa estrella de la noche del sábado en TV3, FAQS. Pero no ha sido la única. La más destacada, la página web creada por amigos de la familia y antiguos colaboradores para felicitarlo en su aniversario, Pujolpresident. Desde el conseller de Territorio, Damià Calvet, al ex conseller «maldito» Santi Vila, o miembros de sus gobiernos como Núria de Gispert, Joan Rigol y Antoni Subirà nutren la lista de firmantes, en la que destacan también muchas ausencias.

La web es un sustituto de los encuentros previstos como homenajes locales al ex presidente catalán que en 2014 tuvo que renunciar a sus privilegios como tal tras reconocer públicamente que había evadido dinero a Andorra. Una evasión fiscal que Pujol siempre ha desligado de los casos de corrupción asociados a su partido, Convergencia Democràtica, asegurando que se trataba de la herencia oculta de su padre.

La Audiencia Nacional, sin embargo, sigue investigando el origen de la fortuna familiar, con ramificaciones en multiples paraisos fiscales. Una investigación en la que están imputados sus hijos, especialmente el primogénito, Josep Pujol. El tercero, Oriol Pujol, dijo adiós a su carrera política tras ser imputado por malversación y tráfico de influencias en una trama de corrupción asociada a las ITV. Oriol Pujol reconoció los hechos y pactó con la Fiscalía una condena mínima.

De las ITV al 3%

El Tribunal Supremo acaba de ratificar además la sentencia por el Caso Palau que ha supuesto la condena del partido que fundó en la transición, CDC, por corrupción y financiación irregular. La formación, ya disuelta, sigue estando investigada además en la trama del «caso 3%» de cobros de comisiones a cambio de concesión de obra pública tanto de la Generalitat como de las administraciones locales gobernadas por Convergencia.

«La figura política de Jordi Pujol es más importante que su escándalo, incluso más importante que sus miserias» argumentaba Rahola en TV3 en defensa de su «obra de gobierno». Esos 23 años al frente de la Generalitat que sirvieron para construir una administración autonómica a imagen y semejanza de la estatal, que sus herederos de ERC y JxCat convirtieron durante el procés en las «herramientas de estado» desde la que impulsar la celebración del referéndum de autodeterminación y la proclamación de independencia.

«Ahora despreciamos ese legado porque estamos muy enfadados» concluye Rahola. «Jordi Pujol es un personaje histórico de primera categoría que acaba muy mal». Le faltó relatar a Rahola el papel de sus hijos en es final poco afortunado. EL mayor de ellos declara mañana junto al ex comisario Villarejo en el juicio por el espionaje al ex DAO de la Policía Eugenio Pino.

Pese a todo, el portavoz del PDeCat, Marc Solsona, reivindicaba ayer su «legado político». Su papel en la «construcción nacional» es «incuestionable» apuntó Solsona, recordando a sus rivales que «no estaríamos en el proceso nacional actual sin el legado y la musculación de país que generó».

El partido heredero de Convergencia, que renunció al nombre precisamente tras la confesión de Pujol y el estallido de los casos Palau y 3% asegura estar en contra de «cualquier tipo de corrupción» pero añaden que «esto es compatible con reivindicar el legado político del president Pujol y de Convergència. Algunos quieren borrar de la historia todo lo que ha representado Pujol, es un error, es tener falta de perspectiva política».