Han pasado 34 años, tres meses y 12 días del asesinato de Olof Palme. El primer ministro socialdemócrata sueco, que entonces tenía 59 años, salía del cine en Estocolmo con su esposa Lisbeth el 28 de febrero de 1986, cuando fue abatido en plena calle. Iba sin escolta y los atacaron por la espalda. Lisbeth se salvó pero Olof Palme cayó sin vida, y Suecia perdió su inocencia. El fiscal general, Krister Petersson, y el jefe de la investigación, Hans Melander, han anunciado que Stig Engström, conocido como el hombre de Skandia, un ultraderechista con formación militar, fue el autor del crimen. Se suicidó en 2000. Las autoridades suecas dan por cerrado el caso.

Engström, que trabajaba como diseñador gráfico en la empresa de seguros Skandia, figuraba entre los testigos del caso, y se llegó a investigarle como sospechoso porque su versión no encajaba con otros testimonios. Tenía experiencia con armas y se sabía que odiaba al primer ministro.

En los primeros días después del asesinato, Engström fue interrogado, pero fue mucho más tarde cuando empezó a considerarse que podría tener que ver con la muerte de Olof Palme.

Como se suicidó en 2000, la investigación se tiene que dar por cerrada. Los investigadores han examinado 788 armas con el fin de dar con la utilizada en el crimen.

No se ha podido vincular ninguna de ellas con las balas encontradas en la escena del asesinato, ha asegurado el investigador Hans Melander, quien ha comparado este hecho con el magnicidio de JFK, el 22 de noviembre de 1963.

Stig Engström, en una foto de abril de 1986, cerca de las oficinas de la empresa Skandia, donde trabajaba. / EFE

¿Conspiración o lobo solitario?

No descartan los investigadores, pero tampoco tienen pruebas de que actuara en connivencia con más personas. «No hemos sido capaces de confirmar que hubiera una conspiración detrás del asesinato, pero tampoco lo podemos descartar», ha confesado el fiscal Petersson.

El escritor e investigador sueco Stieg Larsson, autor de la saga Millenium, siempre mantuvo que Olof Palme había sido asesinato por la extrema derecha relacionada con los servicios secretos sudafricanos.

No hemos sido capaces de confirmar que hubiera una conspiración detrás del asesinato, pero tampoco lo podemos descartar», dice el fiscal Petersson

Larsson, experto en grupos neonazis, creía que habían sido neonazis suecos en alianza con los servicios secretos sudafricanos, opuestos a la abolición del apartheid. Según explicó a El País, Jan Stocklassa, autor de Stieg Larsson. El legado. Claves ocultas del asesinato de Olof Palme (Editorial Roca), cuando murió el autor de Millenium estaba «muy cerca de la verdad». Había empleado parte del dinero logrado por el éxito de su trilogía para investigar un caso que le obsesionaba.

Más de 10.000 personas fueron interrogadas y 130 han llegado a atribuirse el crimen. El asesino se escabulló entre las sombras de la noche de Estocolmo y hasta ahora no se había encontrado el arma que utilizó. Era alguien que sabía bien cómo utilizar armas de gran calibre. Ni siquiera con chaleco antibalas se hubiera salvado el entonces primer ministro sueco.

La «herida» sueca

Cuando se cumplieron 30 años del aniversario de la muerte de Olof Palme, en 2016,el primer ministro, Stefan Löfven, reconoció que este asesinato era «una herida abierta» para la sociedad sueca.

Lisbeth Palme, que sobrevivió al ataque y murió en 2018, contó que la salida había sido improvisada. Era viernes y la noche antes habían dado la jornada libre a la escolta del primer ministro. Decidieron quedar con su hijo Marten para ir al cine en el centro de Estocolmo.

Olof Palme, que contaba con numerosos enemigos por su activismo político, también en causas internacionales, solía decir que había que tener el coraje de salir del búnker del gobierno. «¿Por qué?», se preguntaba. «Para no perder la humanidad».

Iban de vuelta a su apartamento cuando pararon delante de un escaparate en la zona vieja de la capital sueca. Según varios testigos, un hombre se aproximó y disparó contra ellos. «Llevaba un sombrero oscuro de lana y un abrigo oscuro hasta las rodillas», contó Anders Björkman, uno de los testigos del hecho, según cita Politico.

Llegó a inculparse a un hombre, Christen Pettersen, al que apuntó Lisbeth Palme en una rueda de identificación. Sin embargo, más tarde se volvió atrás y el proceso no siguió adelante. Pettersen habría confesado a un amigo en 2001 que había sido él. Murió en 2004, de acuerdo con la versión sueca de The Local.

También se llegó a señalar a los servicios de seguridad sudafricanos. Olof Palme fue un activo crítico contra el régimen del apartheid. Y se relacionó con el ataque a un testigo, que acabó convirtiéndose en sospechoso del asesinato. Era conocido como el hombre de Skandia, porque trabajaba allí. Lo negó hasta su muerte en el año 2000. Fue él: Stig Engström, un ultra con formación militar.

Tan admirado como odiado

Olof Palme fue una figura controvertida, tan admirada por la izquierda internacional como vilipendiada por todos aquellos a quienes criticó de forma furibunda. Fue muy crítico con la política exterior de Estados Unidos, especialmente durante la Guerra de Vietnam. También había sido un gran defensor de Nelson Mandela, cuando el régimen del apartheid sudafricano lo consideraba un terrorista. Tildaba al régimen franquista de «asesino».

En Suecia su nombre se asocia al Estado del bienestar y la fuerza de los sindicatos. Fue primer ministro entre 1969 y 1975, y luego fue reelegido en septiembre de 1982.

Asumió el liderazgo del Partido Socialdemócrata de Suecia en 1969, después de ocupar varios ministerios desde 1963. Sucedía a Tage Erlander, su mentor y la gran referencia de la socialdemocracia sueca, hasta la llegada de Palme.

Había nacido en el seno de una familia acomodada y fueron dos viajes los que formaron su conciencia política. Como estudiante conoció en Estados Unidos la realidad de la segregación racial. Años más tarde fue testigo del proceso de descolonización en Asia.

Marten Palme, que ahora tiene 58 años y es profesor de Economía en la Universidad de Estocolmo, ha reconocido que cualquier avance en la investigación es «esperanzador y gratificante». Cada año, el 28 de febrero, miles de suecos se acercan al lugar donde murió Olof Palme y le rinden homenaje con flores.

Miles de suecos rinden homenaje al fallecido primer ministro, en pleno centro de Estocolmo, donde fue asesinado. / EFE