Política

Felipe González compara al Gobierno de Sánchez con el "camarote de los hermanos Marx"

Merkel "habla poco y corto y uno puede afirmar, me la creo. La capacidad de crear confianza y crédito define más que nunca el liderazgo", afirma el ex presidente.

Felipe González

El ex presidente del Gobierno Felipe González ha comparado el Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos con el «camarote de los hermanos Marx» durante un encuentro telemático organizado por Nueva Economía Fórum. Aunque en todo momento ha optado por un tono prudente, ha admitido en un momento de su intervención que «a veces sufro» de la dinámica de un Ejecutivo que «parece el camarote de los hermanos Marx en el que alguien pide dos huevos duros más. Eso no me gusta».

Ha recordado que existe una Ley de Régimen Jurídico de la Administración del Estado «que es una pieza esencial de gobernanza con un procedimiento de toma de decisiones que hay que respetar todos los días». Eso supone, entre otras cosas «respetar las decisiones colegiadas del Consejo de Ministros, que el presidente arbitra, sin convertirlo en un foro de votaciones permanentes». La Ley obliga, y forma parte incluso de la fórmula de promesa y/o jura de la Constitución, a preservar los debates, que son secretos», contra lo que ha pasado muchas veces, sobre todo con las cuestiones más controvertidas.

También le preocupa que se «legisle abundantemente por decreto ley». En este sentido, recomienda a Pedro Sánchez que, para «preservar el buen funcionamiento a futuro del estado de derecho», decaiga la fórmula del decreto-ley para ir al debate ordinario del Parlamento, de modo que las leyes, sobre todo las que tienen voluntad de permanencia, pasen por los órganos consultivos, por su debate en la Cámara y se abran a la posibilidad de presentar enmiendas.

A sabiendas de su posición crítica respecto a Unidas Podemos, se le ha interrogado sobre si él hubiera alcanzado un gobierno de coalición con Pablo Iglesias. «Creo que no me hubiera puesto en ese lugar», pero a continuación ha matizado que «vistas las circunstancias, veríamos qué hubiera hecho». Más claro sí lo tenía respecto al apoyo parlamentario de fuerzas independentistas como ERC, afirmando en este sentido que «no se le puede pedir a alguien que cree en la independencia de un territorio que se comprometa en un proyecto de reconstrucción de un país. No creo que le interese a ERC ni a los herederos de Convergencia, no están en eso».

Defiende la legitimidad del Gobierno de Sánchez

Tampoco ha aventurado cuál hubiera sido su posición ante el interrogante de si existía margen para un gobierno de concentración con el PP. Sí ha querido dejar claro, a pesar de su posición críitica hacia Sánchez, que «guste o no guste, goza de legitimidad porque tiene el apoyo parlamentario para gobernar». Apuesta Felipe González por una metodología de sucesivos pactos «que tiene que protagonizar el gobierno con las fuerzas políticas que estén dispuestas a participar. En la Unión Europea hay acuerdos entre partidos y no es posible que en España no se alcancen, con una excepción de última hora que es bienvenida, como la de Ciudadanos. La salida de la crisis no lo puede hacer un gobierno solo», ha agregado.

Tras afirmar que «no me gusta caer en manos de profetas, prefiero estar rodeado de gente prudente» e interrogado sobre si se sumaría a la creación de un nuevo partido, ha descartado de plano esa opción. «Los que discrepan tienen el derecho y obligación de decirlo, pero nunca propondría una ruptura. Demasiadas rupturas estamos viendo en la realidad política española».

Arremete contra los que «quieren revisar o demoler» el modelo constitucional «pero no tienen ninguna alternativa»

González ha arremetido contra los que «quieren revisar o demoler» el modelo constitucional «pero no tienen ninguna alternativa». Dice estar preocupado porque «la crispación dificulta la dinámica de pactos, que me parecen imprescindibles. Los españoles quieren pactos, acuerdos, cansados de que lo que se discute en el Parlamento tenga poco que ver con la realidad».

En definitiva, «necesitamos acuerdos, respetar el marco constitucional, ni recentralizar ni centrifugar el poder», apostar por la «cogobernanza». «Todo lo que oigo en los debates es de búsqueda del culpable. No perdamos el tiempo, debatamos sobre lo que hay que hacer, incluyendo a las autonomías, agentes sociales y que sea una sucesión de acuerdos», ha insistido. Y después de recordar que la ayuda que venga de Europa «no va a ser gratis», ha elogiado a la canciller alemana, Angela Mekel, de la que ha dicho que «echaremos de menos. Habla poco y corto y uno puede afirmar, me la creo. La capacidad de crear confianza y crédito define más que nunca el liderazgo».

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