Unos globos de helio con propaganda están detrás de la última escalada de tensión entre Corea del Norte y Corea del Sur. La hermanísima del Máximo Líder, Kim Yo Jong, amenazó con tomar medidas drásticas si continuaban lanzándose estas armas de propaganda aérea. Y el régimen norcoreano cumplió con sus advertencias al dinamitar el simbólico edificio que hacía de embajada intercoreana en Kaesong. El mensaje queda claro: los avances en el diálogo entre las dos Coreas han saltado por los aires.

Después de destrozar la sede que representa los éxitos del diálogo intercoreano, el régimen norcoreano ha amenazado con enviar tropas a la frontera. En esta zona se realizarán ejercicios militares, según ha anunciado un portavoz militar.

Corea del Norte vuelve así al foco internacional, uno de los objetivos de esta drástica decisión. Pyongyang quiere atraer, sobre todo, la atención de Estados Unidos, aliado de Corea del Sur, para reactivar las negociaciones.

A su vez, intenta evitar que se informe sobre la deteriorada situación económica y sobre la propagación del coronavirus en el régimen más cerrado del mundo. Nadie sabe hasta qué punto se ha descontrolado la situación. Y llama la atención que sea la hermana de Kim Jong Un quien sea la voz del régimen.

Desde que el Máximo Líder estuvo desaparecido más de dos semanas en abril de este año, y se perdió la fiesta más relevante del calendario político norcoreano, el cumpleaños de su abuelo y fundador de Corea del Norte, crece la especulación sobre el relevante papel que va a desempeñar quien fuera la gran estratega de la propaganda norcoreana.

La agencia oficial norcoreana, KCNA, confirmó el martes que al destruir esta «oficina conjunta entre el Norte y el Sur» quedan «interrumpidas todas las líneas de comunicación entre ambas partes coreanas». Añadía: «El mundo verá claramente cuán severo castigo impondrá nuestra gente a las autoridades de Corea del Sur y cómo eliminarán la escoria humana de la tierra».

La oficina se había construido a finales de 2018 con un coste de casi ocho millones de euros. Simbolizaba el acercamiento entre los dos países, que técnicamente siguen en guerra. En 2018 el presidente de Corea del Sur, Moon Jae In, y el norcoreano, Kim Jong Un, se reunieron tres veces en 2018.

Después de este acercamiento, avalado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que llegó a verse con Kim Jong Un en la zona desmilitarizada en junio de 2019, la cumbre sobre desnuclearización de Hanoi en febrero de 2018 fue un fracaso. La propuesta de desarme del régimen norcoreano no convenció ni a Washington ni a Seúl.

Corea del Norte primero retiró gran parte del personal de esa sede simbólica intercoreana. Con el coronavirus conquistando el mundo, no quedó nadie en la oficina. Desde la semana pasada, la hermanísima del Máximo Líder ha sido quien ha dado voz a las amenazas, motivadas aparentemente por esos panfletos volantes con propaganda contraria al régimen de Pyongyang.

El nuevo despliegue de tropas, anunciado por un portavoz militar, en el Monte Kumsang, en la costa este, y el complejo industrial de Kaesong, al norte, marcará un nuevo paso atrás en los acuerdos alanzados para reducir la posibilidad de conflicto en la llamada zona desmilitarizada, que divide la península coreana desde la guerra librada entre 1950 y 1953.

Corea del Norte ha anunciado que volverá a realizar ejercicios militares y a desplegar guardias de fronteras que vigilen cualquier acción de agresión, según informa The Guardian, como consideran el envío de globos de helio con propaganda contraria al régimen norcoreano.

Con estas medidas, se anulan los avances logrados por la declaración de Panmunjom, firmada en septiembre de 2018, por Moon Jae In, del Sur, y Kim Jong Un, del Norte, que se comprometieron a terminar con «los actos hostiles» en la zona.

La ‘hermanísima’ se perfila como heredera

El presidente surcoreano anunció el martes que Seúl no va a tolerar las provocaciones de Corea del Norte, sin concretar más. En el mismo sentido se ha manifestado un portavoz de la Casa Blanca.

«Corea del Norte se siente traicionado por Trump», afirma Van Jackson, autor de On the Brink: Trump, Kim, and the Threat of Nuclear War, según cita la BBC. Además, la economía norcoreana está muy afectada por la bajada del comercio con China, por la pandemia, y por la presión de Estados Unidos con las sanciones. A eso se suma, el papel de la hermana de Kim Jong Un, que va ganando peso como posible heredera. «Necesita mostrar fortaleza y competencia ante las viejas generaciones», añade Van Jackson.

La lideresa norcoreana Kim Yo Jong fue contundente a principios de este mes de junio. Ese medio millón de globos en el que se critica al régimen norcoreano por sus abusos y violaciones de derechos humanos, y sus amenazas de recurrir al arma nuclear eran intolerables.

La influyente Kim Yo Jong rechazó la propuesta de Corea del Sur de enviar a mediadores para intentar desescalar la tensión. Según la agencia KCNA, la propuesta es «siniestra», en palabras de la hermanísima, quien había exigido a Corea del Sur que castigara a los desertores que lanzaban los globos de helio.

Arremetió contra estos disidentes a quienes calificó como «escoria humana» e «indeseables que se atreven a dañar el prestigio absoluto de nuestro Líder Supremo que representa a nuestro país y su gran dignidad».