Un «Bon dia» simultáneo en las cuentas de twitter de los gobiernos autonómicos de Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares ha servido este miércoles para escenificar la recuperación de una vieja alianza en defensa del catalán. Una complicidad buscada en tiempos de Jordi Pujol y sostenida, con el gobierno balear, gracias al Institut Ramon Llull. Hasta que lo hicieron desaparecer el inicio del proceso independentista por un lado, y la beligerancia del nuevo gobierno del PP en las islas, de 2011 a 2015.

Con el tuit simultáneo los tres gobiernos autonómicos rechazan la sentencia del Tribunal Supremo que tumba el decreto de la Generalitat Valenciana para dar prioridad a la comunicación con estos territorios en valenciano. El Supremo destaca entre sus argumentos que los diferentes estatutos de autonomía utilizan diversas denominaciones para la misma lengua, por lo que considera que no es válido jurídicamente el «ámbito lingüístico» común al que apelan ahora los gobiernos nacionalistas, pese a los criterios académicos y las diversas sentencias del Tribunal Constitucional.

Los gobiernos populares de la Comunidad Valenciana nunca han compartido la defensa del catalán, dado que su estatuto define el valenciano como una lengua diferente. De hecho, siempre se han visto los intentos en ese sentido sostenidos desde la Generalitat a través de la Acció Cultural del País Valencia de Eliseu Climent como un ejercicio de pancatalanismo.

Ahora, los gobiernos del PSOE con regionalistas en ambas comunidades han acabado con esas reticencias. Y la sentencia del Tribunal Supremo en contra de la posibilidad de que los tres gobiernos autonómicos se relacionen de forma prioritaria en catalán ha dado alas a la nueva complicidad.

La sentencia es «ofensa inadmisible y una discriminación que no se puede tolerar» para Torra

«Os escribo con mucho gusto en nuestra lengua común» afirmaba Quim Torra en una carta remitida el martes a Ximo Puig, presidente de la Generalitat Valenciana, y Francina Armengol, presidenta del gobierno de Baleares. En ella expresaba su rechazo a la sentencia, que define como «una ofensa inadmisible y una discriminación que en 2020, en pleno siglo XXI, no se puede tolerar» y anuncia que seguirá usando el catalán en sus comunicaciones.

«No podemos aceptar esta decisión uniformizadora» añadía Torra, que propuso a sus homólogos seguir utilizando el catalán en sus comunicaciones. El presidente catalán se ofrecia además para «cualquier forma de colaboración».

En el mismo sentido se ha pronunciado el conseller de Educación de las Illes Balears, Martí March, quien ha afirmado que la sentencia del Supremo «pone en cuestión la unidad de la lengua catalana y las competencias propias de las comunidades de dirigirse a las otras en su lengua». Con ello también anunciaba que las Balears «se comunicarán con Cataluña y la Comunidad Valenciana en catalán».

La iniciativa ha tenido repercusión en las redes, en las que ha obtenido respuesta de dirigentes nacionalistas e independentistas de las tres comunidades. Entre ellos el presidente de Ómnium, Jordi Cuixart, condenado por su participación en la organización del 1-O.