La intención de Bildu, secundada por varias formaciones políticas, entre ellas Unidas Podemos, de sentar a Felipe González en una comisión de investigación de los GAL, trae a primer plano a un testigo excepcional de esos tiempos, el ex ministro del Interior José Luis Corcuera. Sucedió a José Barrionuevo, condenado por el Supremo en 1998 a diez años de prisión y doce de inhabilitación absoluta por el secuestro de Segundo Marey y por malversación de caudales públicos.

En una entrevista con El Independiente, Corcuera hace un análisis muy particular de cuál fue el papel de Barrionuevo en aquel secuestro y también exonera a Felipe González de cualquier responsabilidad en la guerra sucia contra ETA. Por eso considera que hacer seguidismo de la propuesta de Bildu para sentar a González en una comisión de investigación parlamentaria es propio de «soplapollas».

Fiel a su estilo directo, bronco, se muestra especialmente indignado por una maniobra que cree destinada «a socavar los elementos fundamentales de la Transición política». Y esa indignación crece en la medida en que participa de dicha estrategia Unidas Podemos, socio del Gobierno de Pedro Sánchez. «Que esas fuerzas políticas con las que pacta la democracia se dediquen a dividir a la sociedad y a socavar los cimientos de la Constitución es algo absolutamente novedoso en la historia de los países democráticos», afirma.

Arremete contra «estos dinamitadores de lo que representa el régimen constitucional del 78»

La charla con El Independiente tiene lugar en la cafetería del Museo Thyssen, mientras frente al Congreso se manifiesta un grupo de pensionistas y avanza por Recoletos una representación de los feriantes de toda España, que este verano se van a quedar sin sus ingresos por la pandemia del Covid. Corcuera arremete contra «estos dinamitadores de lo que representa el régimen constitucional del 78», en alusión a los partidos que se sumaron a la petición de Bildu y les exhorta a pedir otra comisión de investigación para esclarecer los más de 300 crímenes de la banda terrorista ETA todavía no resueltos.

Defiende que Bildu -como representante «de lo peor que nos ha ocurrido en España»- y sus «corifeos», «no pretenden aclarar algo que ya está claro, sino desacreditar un periodo de gobierno que modernizó España y, sobre todo, un régimen constitucional que es el ejercicio de concordia más importante de la historia» de nuestro país. Y como una de las personas que estaba llamada a comparecer en esa comisión, «no tendría el menor inconveniente de decir lo que pienso de ellos», al tiempo que se felicita de que Sánchez defienda en el Congreso a González aunque con un matiz: «No es mala noticia, ya ha tardado».

«Habría que preguntarle a Aizpurua y a Otegi que ayuden a poner ante la justicia a los que ordenaron y ejecutaron más de 300 asesinatos. Que vinieran algunos de los que Marlaska está acercando a cárceles del País Vasco y que disfrutan de beneficios penitenciarios o están en libertad. Yo iría muy gustoso a reclamar información de por qué me quisieron matar más de una vez o por qué intentaron asesinar a todos los cargos políticos de Interior con un misil teledirigido que dio origen a la operación Sokoa», exhorta.

Barrionuevo «fue condenado por salvarle la vida a una persona, no por ordenar su secuestro»

Defiende Corcuera tras la mascarilla que no se quita que en España se han dirimido «injustamente» algunas responsabilidades de dirigentes políticos que «sólo contribuyeron a salvar la vida de algunas personas. Me viene a la memoria un ministro que me precedió que fue condenado por salvarle la vida a una persona, no por ordenar su secuestro». Habla otra vez de Barrionuevo y del secuestro de Segundo Marey, por el que fue condenado.

Se pregunta además si hay alguna novedad tras las publicaciones de los papeles de la CIA, una especie de refrito de todo lo que se dijo en aquella época. De ello colige que la pretensión de Bildu y acompañantes «no es esclarecer nada. Por tanto lo que hay que preguntarse es cuál es la intención. Vayamos a lo importante. ¿Por qué pretende Bildu adormecer a la sociedad poniendo en pie de igualdad cualquier cosa que se hizo durante esos años con 800 asesinatos por parte de ETA?».

Corcuera y González hablan «de muchas cosas, pero no de esto porque conozco la trayectoria de quien fuera presidente del Gobierno durante 14 años, secretario general desde Suresnes y no le tengo que pedir explicaciones de algo que sé que nada tiene que ver con ello».

Tras calificar al ex presidente del Gobierno como «uno de los socialdemócratas más importantes de Europa», de «lo único que puedo hablar hablar con él es de la miseria moral de muchos de los que se dedican hoy a la política. Hablar, por ejemplo, de la coherencia de Odón Elorza. ¿Recuerda con qué votos fue alcalde? Que me hable a mí de coherencia tiene narices», sentencia sin avanzar más. De hecho, habla muchas veces en clave adivinatoria. Quizá se reserve alguna revelación jugosa para el libro que está escribiendo.

Garzón deseó ser muchas cosas, entre otras, secretario de Estado de seguridad, pero eso es mejor que lo cuente Belloch»

Por supuesto, de sus invectivas no se libra el ex juez Baltasar Garzón, del que recuerda que está inhabilitado por prevaricación. Del hombre que investigó el GAL y que, «en su momento quiso tener una conversación con el ministro del Interior de la época», en alusión a sí mismo, «fue diputado por el PSOE porque alguien le señaló la conveniencia de que lo fuera y porque él tenía ganas». Una vez elegido «deseó ser muchas cosas, entre otras, secretario de Estado de seguridad, pero eso es mejor que lo cuente Belloch», agrega en otro giro de guión. Abandonada la política, «cualquier juez que tenga por orgullo ser imparcial o tener apariencia de ello, tendría que haberse abstenido de todo aquello», critica aunque no sabe, o no quiere, responder a por qué no se le recusó en su momento.

Corcuera declara que «soy corresponsable de esa época», ironiza con que ahora «hay más antifranquistas que entonces», y los llama «antifraquistas sobrevenidos». Tampoco faltan los «intelectuales de bocadillo» y califica de ejemplo de «autoritatismo patrio» al presentador televisivo Jorge Javier Vázquez. Volviendo a Pedro Sánchez explica que habló en un par de ocasiones con él a iniciativa del actual presidente del Gobierno y «como conozco a San Pedro, cuando fue secretario general, me fui del partido». Y para terminar destaca que un «socialdemócrata no gobierna ni pacta en ninguna democracia europea, ni mete en el gobierno, a los que se declaran del marxismo leninismo más ancestral».