Hace dos semanas una cincuentena de vecinos la emprendió a pedradas contra un piso okupado por ex menas a los que acusaban de diversos delitos en Premià de Mar. Una semana después, la escena se reproducía en Llançà, donde los vecinos provocaban la salida, custodiados, de otro grupo de okupas de una vivienda de la localidad. Este viernes, vecinos de Coma-ruga impedían la ocupación de una segunda residencia.

Tras semanas quejándose por el aumento de la delincuencia y la proliferación de ocupaciones en la zona, los vecinos alertaron a la policía al detectar la okupación de una segunda residencia, cuyo propietario, residente en Zaragoza, no ha podido acudir durante estos meses por el confinamiento. En Coma-ruga los vecinos alertan que durante el estado de alarma se ha entrado en varias viviendas, según el Diari de Tarragona. Explican que en muchos casos son okupaciones conflictivas que atemorizan a la zona y ha se han producido discusiones.

A principios de mes fue en Mataró donde se registró otro incidente en el que un grupo de vecinos apedreó una vivienda okupada por un grupo de jóvenes a los que acusaban de robos con intimidación. La capital de Maresme ha sido una de las ciudades en las que más ha aumentado la pequeña delincuencia en los últimos meses. Allí se celebró la primera junta de seguridad local tras el confinamiento en Cataluña, pero el conseller Miquel Buch no se comprometió a reforzar los efectivos policiales de la comarca, como le pedían los alcaldes.

En todos los casos, un grupo de jóvenes okupas son identificados como los responsables de robos en domicilios o tirones en la calle, especialmente a personas mayores y vulnerables. Los vecinos piden soluciones a la alcaldía, pero los delitos no tienen suficiente entidad para una detención y los jóvenes siguen compartiendo barrio y espacio con sus supuestas víctimas. La tensión crece, y un grupo de vecinos decide «pasar a la acción» y manifestarse para echar a los presuntos delincuentes violentos de su barrio.

Municipios turísticos

Premià de Mar (Barcelona), Llançà (Girona) y Coma-ruga (Tarragona). Tres localidades de costa, eminentemente turísticas y con muchas segundas residencias. Los mossos aseguran que no hay datos oficiales que lo confirmen, pero los vecinos de localidades turísticas, especialmente de Tarragona, señalan que las ocupaciones de segundas residencias se han multiplicado durante el confinamiento.

Estas okupaciones provocan «una percepción de inseguridad y de impunidad entre los vecinos» explica el portavoz de Interior de Cs en el Parlament, Jean Castel. Especialmente porque cada vez más de estas okupaciones van asociadas a la práctica de ilícitos, como en su momento sucedió en el Raval de Barcelona. La ciudad fronteriza de la Jonquera es, en este sentido, un caso tristemente paradigmático, como demuestra la propuesta de resolución de Cs aprobada en el Parlament para que Interior refuerce la dotación de Mossos en esta localidad.

En el caso de la Jonquera, se mezcla un problema de inseguridad derivado de la proliferación del tráfico y venta de drogas con la incidencia del proxenetismo y la trata de personas, que se ha convertido en un problema endémico de esta ciudad fronteriza. Las okupaciones para extender el trapicheo se suman ahora a ese cóctel explosivo, explica Castel.

Más efectivos policiales

«La administración tiene que poner los remedios, que son más efectivos policiales» para evitar que sean los vecinos los que intenten asumir el control de la situación, advierte el portavoz naranja. Castel defiende además el trabajo de muchas asociaciones vecinales de municipios de toda Cataluña que «presionan a las administraciones para que legislen y actúen» ante estas situaciones, al tiempo que lamenta ver la «triste inacción de los gobiernos».

Entre los ilícitos más habituales, la venta de droga, plantaciones de marihuana y, en menor medida, la prostitución, explica Castel. El portavoz naranja reclama para resolverlo un plan integral que abarque seguridad, servicios sociales y salud para afrontar el problema de la drogadicción, que se está convirtiendo en nuevo motor de okupaciones.

Frente a la exigencia de más presencia policial, desde SOS Racismo denuncian el carácter presuntamente xenófobo de esos ataques, en muchos casos dirigidos a inmigrantes. Una denuncia que rechazó en su día el alcalde de Premià, Miquel Àngel Méndez, defendiendo que los vecinos habían estallado ante la sensación de impunidad frente a los pequeños delitos que han crecido en el municipio. Pero tanto en su partido como ERC, la CUP o los comunes acusaron a Méndez de connivencia con el racismo.

Dos detenidos

De momento, los Mossos d’Esquadra ya han detenido a dos hombres por los incidentes ocurridos en Premià de Mar. Las deteciones se produjeron 48 horas después de los incidentes, como presuntos autores de los delitos de atentado, resistencia y desobediencia a agentes de la autoridad, desórdenes públicos, daños, lesiones y un delito de odio y discriminación.

Desde el Ayuntamiento de Premià confirman que no se han reproducido los incidentes, y los okupas señalados por los vecinos no han vuelto al municipio. Tampoco lo ha hecho ha hecho el grupo de jóvenes que tuvo que ser escoltado por la policía autonómica en Llançà, en circunstancias similares. En este caso, los servicios sociales de la Generalitat los han realojado en Figueras.

Desde el departamento de Interior de la Generalitat reconocen que no es la primera vez que se producen incidentes entre vecinos y okupas, aunque la virulencia de los dos casos anteriores ha sido muy superior.