«Se muy bien cual es mi papel», arrancó diciendo Mariano Rajoy, escuchado atentamente por Pablo Casado, Alberto Núñez Feijóo y el resto de cargos y militantes que han acudido al acto del PP en la plaza de toros de Pontevedra, respetando las medidas de distanciamiento social. Rajoy habló desde un estrado sin siglas del PP, centrado sólo en la figura del candidato: «Feijoo», «Galicia».

El papel de Rajoy fue no entrar en el cuerpo a cuerpo con el Gobierno, un sábado en el que Pedro Sánchez también estaba en Galicia para acompañar al candidato socialista a las elecciones autonómicas. Sólo se refirió a él, sin nombrarlo, por oposición a Feijóo, del que dijo que «no hace una política doctrinaria ni sectaria, y eso es lo que debe hacer un presidente: gobernar para todos, sean quienes sean».

A diferencia de otros, dijo Rajoy, «Feijóo no es un candidato que busque dividir, y no divide». Sobre el futuro, el ex presidente ha llamado al entendimiento ante el negro panorama económico que se avecina: «Vamos a tener que dar una batalla, otra vez, contra una crisis económica. La tendremos que dar todos, partidos, gobiernos, empresas…»

«El objetivo tiene que ser mantener y si puede ser incrementar el tejido empresarial español. Tiene que haber empresas, porque si hay empresas hay trabajo, se va a recaudar, van a mejorar los servicios. Ese tiene que ser el gran objetivo de cara al futuro», ha dicho Rajoy como receta.

Durante su intervención posterior, Feijóo ha subrayado también que en Galicia «hay trabajo y moderación, es unidad y respuestas conjuntas». El candidato popular ha incidido igualmente en el perfil del PP como «un partido de Estado».

«He colaborado y colaboraré con el gobierno de España, me guste o no me guste», ha dicho después, valorándolo como «el peor» de la democracia pero asegurando que «por delante de mis preferencias y mis gustos están los gallegos»

«Después de la unidad de los españoles están los partidos. Y eso mi partido lo acepta, lo sabe y lo valora», ha remachado Feijóo, al que las encuestas siguen concediendo que reeditará su mayoría absoluta, pero que avisa contra la confianza: «Que nadie de nada por hecho, que nadie se quede en casa».

Por su parte, el líder del PP, Pablo Casado, ha destacado la importancia de las elecciones gallegas del próximo 12 de julio porque espera que, al igual que en 2009, una victoria del presidente de la Xunta y candidato, Alberto Núñez Feijóo, pueda «catapultar» al partido como alternativa en el Gobierno de España.

«El PP sí está comprometido con Galicia y el PP de Galicia siempre ha augurado buenos tiempos para el resto de España», ha afirmado tras criticar que Sánchez viene a esta comunidad «para insultar con impotencia del mal jugador del fútbol» mientras su partido «juega al Risk» con el territorio español.