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Las tres mentiras del 12-J: ni más voto abertzale ni de izquierda, ni la caída más abrupta de voto

El nacionalismo logró más votos en las autonómicas de 2016, 2012 y 2001 y los partidos de izquierda en 2016, 2012, 1998 y 1996. El mayor desplome de participacion entre elecciones se produjo entre 2001 y 2005, once puntos menos.

Una urna junto a papeletas en una jornada de elecciones.

Una urna junto a papeletas en una jornada de elecciones. EFE

Las elecciones vascas del pasado domingo arrojaron datos inéditos en la historia democrática de Euskadi. Sin duda el más sorprendente fue el de la abstención, que se situó en cifras desconocidas, con casi un 48% de la población con derecho a voto que optó por no acudir a votar. El próximo Parlamento Vasco se constituirá de acuerdo al voto de la mitad de los 1,78 millones de vascos y vascas con derecho a voto. Una cámara plenamente legítima que contará con más representantes de formaciones nacionalistas que nunca, 53 de 75. Sin embargo, en contra de lo que pueda parecer, no representará el voto nacionalista más elevado registrado en el País Vasco.

No, el domingo Euskadi no votó más nacionalista que nunca. Es sólo una de las mentiras o inexactitudes que se han extendido desde que cerraron el escrutinio las 2.678 mesas electorales. La Cámara vasca que liderará el PNV y encabezará en la oposición EH Bildu no es reflejo de la sociedad vasca más nacionalista de la historia de Euskadi. Tampoco será la que se conforme tras recabar más voto de izquierda desde la reinstauración de la democracia. Ni siquiera es cierto que EH Bildu tenga más escaños que el resto de partidos constitucionalistas juntos, como aseguró el presidente del PP, Pablo Casado. En la lista de falsedades o imprecisiones del 12-J habría que sumar que ni siquiera fue la convocatoria en la que más cayó la participación respecto a la elección anterior.

La baja participación, de apenas el 53% del censo, -la más baja de la historia- ha distorsionado, de algún modo, la posible interpretación de la realidad social vasca. Fijándose únicamente en el reparto de escaños, el 12-J sí deja un ‘record’ en el reparto de asientos a formaciones nacionalistas. Los dos partidos suman 53 parlamentarios (31 del PNV y 22 de EH Bildu), muy por encima del anterior ‘techo’ que se situaba en los 48 escaños logrados hace ocho años, en 2012, -27 para el PNV y 21 para EH Bildu-.

Una importante y mayoritaria representación abertzale que se obtiene gracias a 597.000 votos. En la historia electoral reciente el nacionalismo ha logrado apoyos mucho más abultados en las urnas. El resultado del domingo está lejos de los 747.000 votos que PNV y Euskal Herritarrok -la marca de la izquierda abertzale- obtuvieron en las autonómicas de 2001 y con los que sumaron 40 asientos en el Parlamento de Vitoria, 13 menos que el domingo. También hace cuatro años captaron más votos que el 12-J. En 2016 PNV y Bildu sumaron 623.000 y en 2001 se acercaron al resultado del domingo, con 574.000 votos.

Voto de izquierda

Otra de las ideas que desde las formaciones de izquierda, en particular EH Bildu y Elkarrekin Podemos, se ha subrayado en las últimas horas es que Euskadi ha votado más progresista, más de izquierda que nunca. No es cierto. En estas últimas elecciones autonómicas el PSE, EH Bildu y Podemos obtuvieron 440.000 votos, muy lejos del apoyo de las dos últimas citas electorales. Por el momento el máximo número de sufragios obtenidos por las tres formaciones de izquierda se registró hace cuatro años, en 2016, cuando superaron los 508.000 votos. También fue superior el apoyo en 2012, con 489.000 votos; en 1998, con 444.000 y en 1996, con 451.000.

En la lista de los mensajes postelectorales confusos en los análisis electorales figura uno referido al resultado de la izquierda abertzale. Es cierto que el domingo fue la única candidatura que mejoró sus datos respecto a la convocatoria de hace cuatro años. Lo hizo logrando 248.688 votos, 23.000 más. Pero están lejos de ser los mejores de su historia. El líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ha insistido en las últimas horas en la progresión que está registrando elección tras elección su formación. Parece difícil hablar de progresión mantenida analizando los datos. En las últimas citas con las urnas el comportamiento de EH Bildu ha sido muy irregular, con ascensos y descensos sucesivos.

En las autonómicas de ayer logró 248.000 votos, mejorando los alcanzados hace cuatro años y sobre todo, obteniendo el mayor número de escaños de los que jamás ha gozado en el Parlamento vasco la izquierda independentista. Pero en cuestión de votos, los de ayer están lejos de ser sus mejores registros. En las autonómicas de 2012 la coalición de Otegi superó los 277.000 votos, en las municipales de 2011 rebasó los 276.000 y más recientemente, en las municipales de 2019, alcanzó los 280.000 votos. El incremento y el descenso de votos ha sido una constante en la historia electoral de la izquierda abertzale de los tres últimos lustros.

Otra de las falsedades que se ha instalado es que EH Bildu obtuvo la noche del 12-J más representación que la suma del resto de partidos, exceptuando al PNV. Lo afirmó el presidente del PP, Pablo Casado, para llamar a la reflexión sobre “qué hemos hecho mal” para que PP, Ciudadanos, PSE, Unidas Podemos y Vox obtuvieran menos escaños que Bildu. La suma de la representación lograda por socialistas (10), populares y naranjas (5), morados (6) y Vox (1) suma exactamente lo mismo que la representación de Bildu: 22 escaños.

Caída de participación

El viernes se completará el recuento con el voto CERA y la resolución de las reclamaciones presentadas al escrutinio. La Junta Electoral deberá resolver una cuestión que podría desequilibrar la balanza en favor de las formación no nacionalistas. La coalición PP+Cs disputa por apenas 180 votos de margen un escaño asignado por ahora a EH Bildu. Se trata de un asiento por Vizcaya y que en caso de que se decante en favor de la coalición que lidera Carlos Iturgaiz rebajaría a 21 la representación de la izquierda abertzale y elevaría de cinco a seis la de PP+Cs, aún lejos de los 9 escaños que ocupaba la pasada legislatura.

Y no, no ha sido la vez que más ha caído la participación respecto a una convocatoria anterior. En 2001, tras una movilización del electorado sin precedentes, las elecciones autonómicas vascas alcanzaron el récord de participación: el 78,9% del total del censo. Cuatro años más tarde la participación cayó de modo pronunciado, casi once puntos.

Desde entonces, la participación en los comicios autonómicos se ha ido reduciendo sin parar. El descenso de este domingo, de 7,2 puntos respecto a las autonómicas de 2016, sitúa a las elecciones del 12 de julio de 2020 como las de menor implicación de la ciudadanía.

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