Desde que comenzó a despuntar la segunda ola de coronavirus que golpea a España, la explicación oficial siempre ha sido la misma: ahora hacemos más test y detectamos más casos que en marzo y abril. Verdad. Pero verdad a medias. Los test no lo explican todo. De hecho, también dejan lecturas preocupantes en comparación con los países de nuestro entorno: hacemos una cifra de test similar, pero tenemos muchos más contagios.

El ministerio de Sanidad incluyó en su informe de este miércoles, por primera vez desde el inicio de la epidemia, el número de test PCR realizados en cada comunidad autónoma. Son datos relativos al lunes, 17 de agosto, y muestran que en toda España se hicieron 49.313 pruebas de laboratorio, con Madrid (7.131) y Cataluña (6.792) a la cabeza, seguidas de Andalucía (4.958), Comunidad Valenciana (4.853) y el País Vasco (4.691).

Los datos, que pueden variar bastante entre un día y otro, se acercan bastante a lo expresado por el ministro Salvador Illa a principios de agosto, cuando dijo que el promedio diario de pruebas PCR era de 47.300 y que nos estábamos «acercando a las 50.000 PCR» al día. Además, se estarían realizando unas 14.000 pruebas extra diarias entre test de anticuerpos y otras pruebas similares. En total, unas 60.000 pruebas diarias entre unas técnicas y otras, entre el doble y el triple de las que se realizaban en el momento álgido de la pandemia.

Con esa capacidad de detección aproximada, España sumó este miércoles 3.715 casos confirmados por PCR en las últimas 24 horas. 6.671 nuevos respecto al informe anterior, debido al retraso en la realización de las pruebas en muchos laboratorios que ya se encuentran al límite de capacidad. Esa tasa de positividad, ubicable entre el 5 y el 10%, ya es suficientemente relevante de por sí. Pero preocupa si se mira, por ejemplo, a Italia.

El país transalpino, que da datos diarios de test desde el inicio de la crisis, realizó este miércoles 71.095 pruebas y detectó únicamente 642 casos, una tasa del 0,9%. Esto significa que Italia, con una capacidad diagnóstica por lo menos similar a la española, registra diez veces menos casos al día. Es decir: el virus circula mucho más aquí que allí.

Con ocho millones de test realizados, España es según datos oficiales el octavo país del mundo que más pruebas ha realizado y el tercero de Europa, tras el Reino Unido (14.8 millones) y Alemania (9.3 millones) y a la par que Italia. Pero eso no le está garantizando el control sobre la enfermedad ni sirve para explicarlo todo.

Atasco en los laboratorios

La capacidad diagnóstica, además, se agota. Esta semana lo explicaba claramente el técnico de laboratorio Mikel Gallego, en un hilo de Twitter que explicita la situación de los centros encargados de realizar las PCR: están al límite.

«Entre todos los laboratorios de la red vasca no debe de haber más de 70 técnicos contratados para la molecular de coronavirus», decía el profesional para recalcar la dificultad de alcanzar cifras como las 6.000 PCR diarias que se han llegado a hacer en el País Vasco.

«Cuántas veces hemos oído que no hay reactivos suficientes para PCR, que faltan métodos de extracción, que hay que importarlos porque no se fabrican en España, que faltaron hasta los hisopos. Pues esto lo vamos capeando día a día gracias a la diversificación», explica el técnico que detalla que, para no quedarse «pillados», se compran reactivos diferentes a diferentes proveedores.

«Solo en mi laboratorio tenemos seis métodos diferentes para hacer PCR a gran escala y dos más para hacerlas individuales», continúa, explicando las implicaciones lógicas de esto: los técnicos tienen que controlar hasta seis métodos y máquinas diferentes. También surgen los problemas de desabastecimiento: «Esta semana hemos sabido que el principal proveedor del método automatizado mayoritario en España no puede dar a basto con la demanda en esta segunda ola y solo va a servir 8 cajas semanales a los hospitales españoles. Eso son 1500 PCR, no me da ni para medio día».

La solución vuelven a ser las soluciones manuales, más lentas y trabajosas para los técnicos, y con afectaciones graves sobre la gestión de los brotes y los protocolos.

«Como el rendimiento en los laboratorios tiene excelentes resultados, el sistema se acostumbró a lo bueno: las urgencias tenían resultados de PCR en menos de cuatro horas, los cribados que llegaban a los laboratorios a las 23h tenían el resultado para las 8am», explica para ejemplificar un ritmo que ahora no se va a poder mantener: «Los médicos podían llamar para dar resultado y consejo a sus pacientes de un día para otro, con notificación SMS incluida. Hemos escrito protocolos hospitalarios para diversas actuaciones sobre una burbuja en la que el resultado de un PCR tarda 4 horas. Y ahora esto resquebraja».