«LAW AND ORDER». En mayúsculas tuitea una y otra vez Donald Trump su lema de esta campaña electoral. Ley y orden frente a los que siembran el caos. El presidente de Estados Unidos ha encontrado cómo hacer que su desastrosa gestión del coronavirus quede minimizada, lo que se ha visto reflejado en los últimos sondeos, donde acorta distancias con su rival demócrata, Joe Biden. En el sondeo de Emerson está a dos puntos de su contrincante, cuando quedan 62 días para las presidenciales del 3 de noviembre.

Los disturbios violentos desencadenados tras el tiroteo al afroamericano Jacob Blake han dejado escenas de guerra en Kenosha, la ciudad que Trump ha querido visitar, a pesar de que su alcalde, el demócrata John Antamarian, y el gobernador de Wisconsin, el también demócrata Tony Evers, le habían pedido que no viajara. En su agenda no parece que haya hecho hueco para ver a la familia de Blake. «No voy a jugar a la política. Es la vida de mi hijo lo que está en juego», ha declarado el padre de la víctima.

Wisconsin es uno de los estados que dio la victoria a Trump hace cuatro años. Venció por menos de un punto. Este martes lo ha recordado: «Wisconsin significa mucho para mí». Han sido sus palabras al arrancar la comparecencia en Kenosha, a donde ha viajado acompañado del fiscal general, William Barr.

Tras felicitar a los miembros de la Guardia Nacional y de la policía, ha vuelto a elogiar el trabajo de las fuerzas de seguridad frente a la violencia propagada por los seguidores de Black Lives Matter. «La mayoría de los policías son gente honesta. Hay solo unas pocas manzanas podridas… Los afroamericanos también quieren vivir seguros. Y los hispanos», ha dicho el presidente.

Trump ha dicho que los disturbios eran obra de «gente mala, provocadores, terroristas domésticos». Ha negado que hubiera manifestantes pacíficos y no ha mencionado a Blake.

«Estamos todos seguros porque se ha aplicado la ley. Y por eso he venido a rendiros homenaje», ha señalado Trump, que ha condenado «la peligrosa retórica contra la policía».

Ha anunciado ayudas económicas a la policía, a los comercios destrozados y a la investigación criminal de lo sucedido. «Mi gobierno está restaurando la ley contra los antifa. Son gente mala y peligrosa», ha añadido.

«Todos estos problemas vienen de los demócratas. Son todos ciudades demócratas», ha afirmado Trump. Ha arremetido, antes de partir, contra los políticos locales demócratas y contra la prensa, una de sus bestias negras favoritas. «Creo que mucha gente está observando lo que está sucediendo en estas ciudades gestionadas por los demócratas y están enfadados. No pueden creerse lo que está pasando en su país. Yo tampoco. Por eso voy a Kenosha, donde la Guardia Nacional ha logrado contener las protestas», ha dicho Trump, según la CNN.

La prensa debería avergonzarse. Creo que los medios están alentando esto, mucho más que Biden, porque Biden no sabe que está vivo», ha dicho Trump

¿Quién tiene la culpa de la propagación del odio? El mensajero. Lo tiene claro Trump. «Si tuviéramos una prensa honesta en este país, estaríamos más avanzados. Pero son deshonestos. La prensa debería avergonzarse. Creo que los medios están alentando esto, mucho más incluso que Biden, porque Biden no sabe que está vivo», ha añadido.

A su llegada, Trump ha visitado los lugares destrozados como consecuencia de los altercados. Todo empezó cuando un agente tiroteaba siete veces a un afroamericano al que trataban de arrestar por una denuncia de violencia familiar. Jacob Blake intentó entrar en su vehículo, donde estaban sus tres hijos menores, y el agente, que dice que iba a coger un cuchillo, le descerrajó siete disparos. Trump se ha limitado a decir que no le gusta lo que ha visto.

El ataque a Blake sucedió el domingo 23 de agosto, casi tres meses después de la muerte de otro afroamericano, George Floyd, tras ser sometido a una presión en el cuello durante nueve eternos minutos por un agente. Blake está postrado en la cama del hospital y si sobrevive, es muy posible que se quede paralítico.

Creo que (Rittenhouse) estaba en muchos apriegos y probablemente lo habrían matado», dijo Trump del joven que mató a dos personas en Kenosha

El martes 25 de agosto, Kyle Rittenhouse, un joven de 17 años, de Illinois, seguidor de Trump y amante de las armas y la policía, mató a dos manifestantes en una protesta contra la brutalidad policial cerca de Kenosha. Trump ha defendido la reacción de su joven seguidor. «Ustedes vieron lo mismo que yo… Creo que él estaba en muchos aprietos, y que probablemente lo habrían matado», dijo el lunes en rueda de prensa.

La última víctima mortal, de momento, es un seguidor de Donald Trump, que formaba parte de una caravana del grupo Patriot Prayer que recorrió Portland el sábado. Aaron J. Danielson, de 39 años, cayó por los disparos de un desconocido.

Biden condenó «la violencia de todo tipo, ya sea de izquierda o de derecha», e instó a Trump a que hiciera lo mismo. «Desafío a Donald Trump a que haga lo mismo. No importa si encuentra aborrecibles las opiniones políticas de sus oponentes. Toda pérdida de una vida humana es una tragedia», dijo, a la par que acusaba al presidente de «atizar las llamas del odio». Según Biden, Trump «puede pensar en que la guerra en las calles es buena para sus posibilidades de ser reelegido».

Rédito electoral del caos

Trump está dándose cuenta de que atizar el fuego de la división puede darle réditos electorales. Sus fieles, atemorizados por la anarquía imperante en ciudades como Kenosha en el momento álgido de los disturbios, le ven como alguien firme, dispuesto a apelar a la Guardia Nacional, incluso frente a los políticos locales demócratas, a quienes culpa de los desmanes.

En los sondeos conocidos en las últimas horas, Biden sigue en cabeza, pero Trump acorta distancias. Especialmente favorable es la encuesta de Emerson College que le sitúa a solo dos puntos en el recuento general. Quienes piensan votar en persona se inclinan claramente por Trump (20 puntos) mientras que los que opta por hacerlo por correo se decantan masivamente por Biden (67% frente al 28% del presidente). En todo caso, lo que realmente es relevante son los sondeos en los llamados swing states, aquellos que oscilan entre republicanos y demócratas en cada votación.

En Morning Consult la ventaja de Biden se reduce de 10 puntos antes de las Convenciones a seis puntos despúes.

Desde que asumió como presidente es la primera vez que su tasa de aprobación se aproxima a la mayoría: un 49%, cuatro puntos más que en julio, según estos datos de Emerson College. El sondeo está realizado después de las Convenciones Demócrata y Republicana.

Entre las minorías Biden es el favorito entre los asiáticos (76% frente al 11%), los hispanos (60% a 37%) y los afroamericanos (77% frente al 19%). Es significativo que Trump cuente con casi un 20% de apoyos entre los afroamericanos, a pesar de los llamamientos en contra del presidente del poderoso movimiento Black Lives Matter.

En RealClearPolitics la distancia entre Biden y Trump es de 6,2 puntos en el recuento general, y de poco más de dos puntos en los llamados «campos de batalla cruciales». Hay que tener presente que en 2016 Trump, como otros cuatro presidentes, perdió en voto popular pero ganó por votos electorales gracias a su victoria en un puñado de estados. Biden va por delante en Michigan, Pensilvania y Wisconsin, tres estados del cinturón industrial en los que ganó Trump en 2016. En Iowa, Ohio y Texas están muy cerca los dos candidatos.

Contra los políticos locales

Trump no ha querido renunciar a su incursión en Kenosha, con el fin de dar imagen de control frente al caos. «Vamos a saludar a las fuerzas del orden y a la Guardia Nacional. Todo se detuvo de inmediato con la llegada de la Guardia Nacional, es tan fácil de parar. Anoche [por el lunes] estos anarquistas radicales intentaron irrumpir en la casa del alcalde y muchas cosas malas le están pasando a este pobre tonto, alcalde muy estúpido», ha dicho Trump a los medios de comunicación en la base de Saint Andrews, en Maryland, antes de partir a Kenosha.

El gobernador de Wisconsin, Tony Evers, dirigió una carta a Trump el domingo en la que le pedía que no visitar Kenosha. «Me preocupa que su presencia solo dificultará nuestra curación. Me preocupa que su presencia entorpezca nuestros esfuerzos por superar la división y seguir avanzando», decía este mensaje. El alcalde le rogaba que pospusiera el viaje hasta que se hubieran calmado los ánimos.

Es difícil que se amaine esta tormenta en el Estados Unidos más polarizado de las últimas décadas. La brecha racial lleva décadas ahí y poco se ha movido para lograr avances. La herida de América es cada vez más grande. Es una grieta que separa cada vez más a los partidarios de un presidente que defiende la identidad blanca con tintes supremacistas y sus oponentes que se ven incapaces de parar a los más violentos.