Pablo Iglesias, vicepresidente segundo del Gobierno, ha confesado esta mañana que las diferencias con Sánchez son «frecuentes», pero considera que se trata de algo «normal» en cualquier gobierno de coalición. Sin embargo, ha desvelado que episodios como la salida de España del rey emérito, que contó con el visto bueno del Gobierno pero se ocultó a Podemos, provocaron «una discusión fuerte» con el presidente. Iglesias ha llegado a decir que Sánchez «se disculpó» por no haber informado de esos movimientos a Iglesias yha criticado la «vergüenza» que supuso la «huida del emérito» mientras estaba «siendo investigado por delitos gravísimos».

No obstante, una ocultación similar ha vuelto a producirse ahora. En una entrevista con la Cadena SER, Iglesias ha preferido no responder a la pregunta de si le molestó que Sánchez no le comunicase la posible fusión entre Caixabank y Bankia, ya que según el líder de Unidas Podemos, si el presidente hace algo que le «molesta», acostumbra a decírselo «en privado», y «no en los medios de comunicación», por cuestiones de «responsabilidad y respeto» a su socio. A pesar de ello, afirma que le hubiese gustado que «el destino de Bankia fuera diferente».

En lo que se refiere a los PGE, ha dicho que lo más «lógico» y «lo único que puede dar estabilidad» a España es la mayoría de la investidura, y que a su vez, dicha mayoría tan solo se puede construir «con los que hicieron posible que el Gobierno de coalición gobierne». Además, ha pedido «no engañar a nadie» sobre un posible acuerdo con Ciudadanos, que ve «inviable».

En esta línea, Iglesias ha dicho que respeta que la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, asegure que lo importante no es con quien aprobar los PGE, sino que estos salgan adelante. «¿Hay que excluir a alguna fuerza? No. Pero este Gobierno existe por una mayoría muy concreta», ha sostenido Iglesias.

Asimismo, el vicepresidente ha pedido «entender» que llegar a acuerdos «tan importantes» como los Presupuestos «sobre políticas sociales y de reconstrucción con quien está gobernando con la ultraderecha es inviable en la práctica». «Y eso se va a demostrar», ha sostenido.