Cataluña afronta una situación de riesgo de rebrote en la pandemia del coronavirus. Los datos de Salud de los últimos días muestran que la comunidad vuelve a estar por encima de del 1 en las ratios de contagio (Rt) y el riesgo de rebrote vuelve a estar por encima de 180, pese a que la semana pasada se había rebajado hasta un índice de 150. Una situación que este martes ha destacado la portavoz del Govern, Meritxell Budó. El ejecutivo catalán, sin embargo, ha evitado hacer cualquier mención al inicio de las Fiestas de la Mercè, la fiesta mayor de Barcelona, que dará su pistoletazo de salida este miércoles.

«Todas actividades han sido programadas con precaución» argumentó Budó este martes, dejando en manos del Ayuntamiento la decisión de cancelar o limitar la programación de la fiesta mayor de la capital catalana. El Govern se desvincula de los posibles efectos de la fiesta, al tiempo que insistía en la recomendación de no viajar a Madrid y en la necesidad de tomar medidas adicionales de control de los viajeros que lleguen de esta comunidad por tren o avión.

En la reunión del Consell Executiu, el presidente de la Generalitat, Quim Torra había pedido explícitamente a los consejeros de Interior, Miquel Sàmper, y Salud, Alba Vergés, que se «extremen al máximo todas las precauciones y se adopten todas las medidas necesarias para frenar extensión del coronavirus» en la próxima reunión del Procicat, explicó la propia Budó. Pero no concretó qué medidas, dejándolas en manos del comité técnico que asesora al comité de emergencias de Cataluña.

Preocupación por Barcelona

Uno de los máximos responsables de ese asesoramiento técnico, el doctor Josep Maria Argimon, secretario general de Salud, advertía poco después de que «todo lo que sea concentración de gente se tiene que hacer con muchísima precaución, los actos no tienen que ser multitudinarios y las salidas deben ser escalonadas». Argimon, sin embargo, recuerda que «los actos culturales son seguros, no hemos encontrado ningún brote en teatros, cines o actos culturales con aforo reducido y que permitan distancia de seguridad».

Aún así, Argimon ha rechazado la celebración de «actos multitudinarios de miles de personas» y ha dejado claro que «la responsabilidad», en este caso, es de quien «programa y realiza estos actos». Lo ha hecho en una comparecencia en la que ha reconocido la preocupación de su equipo por el repunte de contagios en Barcelona y su área metropolitana mucho más rápido de lo esperado tras la primera semana de colegios. «Estamos como esperábamos estar a final de mes» en cuanto a número de contagios, reconoce.

En el caso de las Fiestas de la Mercè, los actos más multitudinarios son los incluidos en el festival de música BAM, que este año acogen diversos escenarios. Los dos mayores, en el Fórum y la Anilla Olímpica, con capacidad para 800 personas, que pondrán a prueba la capacidad de control de los responsables del ICUB, el Instituto de Cultura de Barcelona.

Aforo máximo de 800 personas

Para cumplir con las medidas sanitarias, los responsables del Ayuntamiento han diseñado un protocolo -aprobado por protección civil- que pasa por el registro previo de todos los asistentes a todos los actos de la Mercè, que estarán perimetrados para evitar el acceso a los no registrados, «lo que permitirá la trazabilidad de los contactos» explican desde el Ayuntamiento.

Además, los asistentes a los conciertos se colocarán en sillas separadas un metro y medio, es obligado el uso de la mascarilla durante todo el espectáculo y está prohibido comer, beber y fumar. «Hemos vuelto a la fase 2» concluyen los responsables municipales, con una limitación de aforos del 50%, para garantizar la seguridad de las fiestas.

En cuanto al colofón tradicional de la fiesta, el Piromusical de la Mercè, este año el Ayuntamiento ha optado por unos fuegos «descentralizados» desde cuatro puntos de la ciudad, entre los que no estará la Avenida María Cristina, para evitar la gran concentración de gente que se acumula cada año para seguir los fuegos.

«Estamos en momentos críticos, podemos mantener la estabilidad o que suba la curva, era previsible con retorno a colegios y trabajos, y habrá que seguir tomando medidas para reducir contacto social, para garantizar que los niños vayan al colegio, podamos ir a trabajar y seguir con actividades deportivas y culturales» concluía Budó.