Trump necesitaba un grito de guerra y un enemigo para su reelección en 2020. Ya los tiene. “¡Que se vayan!” o “¡Devuélvela a su país!” funcionan entre sus seguidores para dirigirse a sus amazonas del Apocalipsis, las cuatro congresistas demócratas de origen multirracial conocidas como Squad (escuadrón). Son el terror rojo, las enemigas acérrimas de la América blanca y envejecida que le llevó a la Casa Blanca.

A falta de rival demócrata electo, y con más de 20 candidatos en liza, Trump ha decidido contra quien quiere competir para ganar la reelección. Contra las cuatro amazonas del Escuadrón. Así aparta el foco de la próxima comparecencia del fiscal especial sobre la trama rusa, Robert S. Mueller, ante los comités judicial y de Inteligencia, el próximo miércoles, por ejemplo. Estaba prevista para el 17 de julio y Trump había contraprogramado con un mitin en Greenville, Carolina del Norte.

Del Escuadrón forman parte: Alexandria Ocasio-Cortez, la congresista más joven de la Historia con tan sólo 29 años que dio nombre al grupo en una foto de Instagram, de origen portorriqueño; Rashida Tlaib, de padres palestinos y congresista por Michigan; Ayanna Pressley, la primera congresista afroamericana elegida por Massachusetts y la mayor de las cuatro con 45 años; e Ilhan Omar, la única de las cuatro nacida fuera de Estados Unidos, en Somalia, y congresista por Minesota.

Sin nombrarlas, Trump les dedicó unos mensajes dominicales, como si de un sermón 2.0 se tratara, desde la red social insignia del tuitero-en-jefe, que despertaron la atención de Estados Unidos y del mundo. “Es muy interesante ver a congresistas demócratas progresistas, que originalmente provienen de países cuyos gobiernos son una completa y total catástrofe (si tienen un gobierno que funcione) decirle ahora virulentamente y a voz en grito a la gente de Estados Unidos, la nación más grande y poderosa del mundo, cómo se debe dirigir nuestro gobierno”.

El presidente de Estados Unidos como dinamitero en jefe lanzaba su cruzada racista contra representantes del pueblo de Estados Unidos. En su egocéntrica concepción del mundo, él encarna a los Estados Unidos y quien critique sus políticas es un enemigo de América. Sabe cómo trasladar ese sentimiento a sus fieles. Son mis enemigos, son tus enemigos, están poniéndote en peligro.

“En primer lugar, las cuatro tienen una ideología progresista y no tienen reparos en declararse socialistas democráticas ni dudan en defenderse de los ataques de congresistas republicanos o comentaristas de la Fox o el president. En segundo lugar, Trump tiene una dilatada trayectoria de comentarios misóginos si bien en este caso ha ido más lejos”, señala Robert Matthews, experto en política exterior de EEUU y colaborador del Seminario de Investigación para la Paz de Zaragoza.

“Disentir es patriótico”, ha replicado Ilham Omar, nacida en Somalia, contra quien los asistentes a un mitin de Trump en Greenville, Carolina del Norte, corearon: “¡Devuélvela, devuélvela!” En 2016 clamaron sobre Hillary Clinton, su rival en las filas demócratas: “¡Enciérrala, enciérrala!”. Paradójicamente quienes ahora están entre rejas son varios de los colaboradores de Trump, entre ellos su ex jefe de campaña Paul Manafort.

Omar ha explicado a Trump su visión del patriotismo: “El verdadero patriotismo nada tiene que ver con el apoyo incondicional a un gobierno concrerto. El verdadero patriotismo se basa en luchar por nuestro país y su dignidad. El verdadero patriotismo consiste en asegurar que la gente de nuestro país esté protegida por la Constitución”.

Objetivo: votantes blancos mayores

Lejos de obedecer a un impulso irracional, Trump ejecuta una estrategia bien calculada. Como señalan Jim Vanderlei y Mike Allen en Axios, “Trump sabe que en 2016 ganó el voto blanco por más de 20 puntos y confía en que la participación en 2019 sea mayor especialmente entre los votantes de más edad y los evangélicos a quien no les importa que sus comentarios sean ofensivos”. En ellos ha depositado sus esperanzas y también en algunos hispanos conservadores.

Trump cree que la carta racial es un tema ganador con vistas a 2020. Dice lo que dice porque sabe que funciona con su base», afirma Moceri

“Cree que es un tema ganador con vistas a 2020. Pretende unir a los votantes contra las congresistas situadas más a la izquierda del Partido Demócrata. No es nuevo. Ya lo hizo en 2016. Recordemos cómo mantenía que Obama no había nacido en Estados Unidos y cómo trata a los supremacistas blancos. Dice lo que dice porque sabe que funciona con su base. Realmente no sabemos si es o no racista”, afirma Alana Moceri, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Madrid, desde su San Francisco natal.

Sobre el racismo de Trump, David Remnick, ex editor y autor habitual en The New Yorker, no tiene dudas como expone en su reciente artículo A racist in the White House. “La hostilidad de Trump hacia las minorías y su capacidad para transmitir esa hostilidad a otros nunca ha sido un secreto. Es central en su política”, escribe Remnick.

Recuerda Remnick cómo en su biografía también queda clara esta animadversión: Trump y su padre fueron investigados por el Departamento de Justicia por impedir a personas afroamericanas alquilar o comprar sus edificios en Brooklyn y Queens, por ejemplo.

Trump no se reconoce como racista. “No tengo ni un hueso racista”, señaló tras las críticas procedentes de todo el mundo (Merkel fue especialmente combativa) y todos los espectros políticos contra sus declaraciones. Le replicó Alexandria Ocasio-Cortez: “No son sus huesos, es su cabeza y su corazón los que son racistas. Por eso viola los derechos de niños y dice a mujeres que representan a este país que «se vayan».

El primer objetivo de Trump sería consolidar su base de votantes. El segundo, y no menos importante, aplicar la máxima bélica: divide y vencerás. El Partido Demócrata aún está desorientado y no sabé qué camino seguir para derrotar a Trump: más centrista para atraer a los indecisos moderados en swing states (oscilantes entre demócratas y republicanos) o más a la izquierda para desbancar al presidente desde ese flanco.

Poco antes de la arremetida tuitera de Trump contra el Escuadrón, los demócratas manejaban una encuesta, según Axios, que señalaba que Ocasio-Cortez es muy conocida (74%) entre los votantes en algunos swing states pero poco apreciada (22% de visión favorable).

Dos almas demócratas: Pelosi y Ocasio-Cortez

La presidenta del Congreso, Nancy Pelosi, de 79 años, es pragmática y procede del establishment. Recientemente se ha enzarzado en una bronca con AOC (Alexandría Ocasio-Cortez) que ha hecho las delicias de Trump, que terminó apoyando a la veterana demócrata.

Pelosi quitó importancia al poder tuitero de AOC, con 4,8 millones de seguidores en Twitter y 3,8 millones en Instagram, y llamó al orden al Escuadrón por su beligerancia, incluso con sus compañeros de partido. Ocasio-Cortez insinuó que Pelosi hacía alusiones racistas.

Trump intenta desviar la atención y apunta a la división del Partido Demócrata. Es lo que de verdad le dará resultado», dice Cristina Crespo

“Trump intenta desviar la atención y apunta a la división del Partido Demócrata. Esto es lo que de verdad le dará resultado. No le interesa centrarse en el tema migratorio porque la manera en que la Administración está abordando la situación de las familias, reteniendo a niños, no es algo de lo que el Partido Republicano deba vanagloriarse. Como lo sabe, cambia el foco. Busca ahondar en la división entre los demócratas del establishment y los más progresistas”, afirma Cristina Crespo Palomares, coordinadora general del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá de Henares.

Trump apunta al Escuadrón rojo como el estandarte de los demócratas, que pretenden convertir Estados Unidos en un país socialista. “Estados Unidos nunca será socialista”, clama en sus mítines. Otro temor que funciona entre los votantes blancos de más edad: cuidado, vienen los comunistas. “Un voto por cualquier demócrata es un voto para que triunfe el socialismo radical y la destrucción del sueño americano, la destrucción de nuestro país”, señaló Trump en Greenville.

Sabe que con Nancy Pelosi o con el ex vicepresidente demócrata Joe Biden, entre la veintena de aspirantes, la imagen no funciona pero sí con el Escuadrón y su capitana, Alexandria Ocasio-Cortez, a quien llama Cortez, “porque es my largo y no tengo tiempo para tantos nombres”.

Nancy Pelosi y Alexandria Ocasio-Cortez representan a dos generaciones diferentes: se llevan 50 años. Pertenecen a dos mundos distintos. Nancy Patricia D’Alessandro Pelosi, hija de congresista, lleva en la Cámara desde 1987, dos años antes de que naciera Ocasio-Cortez. Pelosi asistió a la toma de posesión de JFK. Es la mujer que ha ocupado el mayor rango político en la historia de EEUU. Como presidenta de la Cámara de Representantes, es la segunda en la sucesión presidencial, después del vicepresidente.

AOC, una ‘rockstar’

Alexandria Ocasio-Cortez fue la estrella de la campaña de las midterms en 2018. Logró vencer a Joseph Crowley en las primarias demócratas. Su madre, Blanca, nació en Puerto Rico y su padre, Sergio, arquitecto, procede del Bronx como ella, pero es de origen tica también. Licenciada en Relaciones Internacionales y Economía en la Universidad de Boston, trabajó como becaria en la oficina del senador Ted Kennedy.

Tuvo que pelear en los tribunales por la ejecución de una hipoteca paterna y durante un tiempo estuvo empleada en un bar en Manhattan y en una taquería.  Es muy conocida gracias a su dominio de las redes sociales y su excelente oratoria. Es una de las hispanas más influyentes del mundo, según la revista Time. Forma parte de los Democratic Socialists of America.

Ocasio-Cortez no será candidata a la Presidencia. Ni siquiera ha cumplido los 35 años, mínimo para ser aspirante. De su fuerza electoral dan cuenta los elogios que le dedicó Steve Bannon, ideólogo de Trump y asesor en su primera campaña electoral, en una entrevista reciente en El País. “”No estoy de acuerdo con Alexandria Ocasio-Cortez pero hoy es la rockstar número uno de la política estadounidense. Ahora es tan fuerte como Nancy Pelosi, pero hace justo un año era camarera y cerraba el turno de noche. Hoy como en la misma mesa que Trump y Pelosi. Y estamos hablando de la nación más poderosa del mundo…”.

Me encanta Ocasio-Cortez. Tiene lo que hay que tener para ganar. Determinación, coraje, tenacidad… Tiene algo que no se entrena», dijo Steve Bannon

Y añadía Bannon: “Me encanta Ocasio-Cortez. Tiene lo que hay que tener para ganar. Determinación, coraje, tenacidad… Es verdad que no sabe mucho y lo que sabe es completamente equivocado, sobre todo en economía. Pero tiene algo que no se entrena…”

Pelosi y Ocasio-Cortez son las dos almas del Partido Demócrata que están condenadas a entenderse para impedir la reelección de Trump. Van a verse el jueves próximo y será una revolución si unen sus fuerzas para que no sea Trump quien marque la agenda.

En su rueda de prensa el lunes pasado, las cuatro congresistas subrayaron precisamente cómo lo más importante es no caer en la trampa de Trump, en su intento por desviar la atención de los temas que realmente importan. El Escuadrón centra su batalla política en la ecología (AOC ha planteado sin éxito un nuevo plan verde), la gratuidad y universalidad de la sanidad pública, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, un salario mínimo justo, la abolición de leyes restrictivas de inmigración, y abogan por promover un impeachment contra el presidente.

Esta semana la Cámara de Representantes impidió incluso que se procediera a plantear un impeachment contra Trump tras su arremetida contra las cuatro congresistas. Un centenar de demócratas se unieron a los republicanos para impedirlo. Pelosi ha explicado que hay seis comisiones donde se está investigando y que esa es la vía más que actuar por impulsos.

Los demócratas confían en que la comparecencia del fiscal especial sobre la trama rusa, Robert S. Mueller, el próximo miércoles, prevista en principio para el 17 de julio, les aporte más material para proceder contra el presidente Trump. El fiscal ha dicho que se atendrá al informe que ya hizo público en mayo pasado. «Acusar a Trump no era una opción», señaló entonces Mueller. Aludía a limitaciones jurídicas. Pero también añadía: «Si tuviéramos constancia de que no cometió delito, lo habríamos dicho».

“Debería haber sido Pelosi quien respondiera a las provocaciones de Trump. En ese caso habrían manifestado la unidad que necesita el partido. Hay falta de liderazgo. Una buena estrategia sería mostrar al Escuadrón respaldado por todo el partido, pero sacarlo de la historia. Unas declaraciones de Obama podrían ser el contrapunto”, señala Crespo.

Para Alana Moceri sería muy conveniente para los demócratas que Ocasio-Cortez hiciera caso de Pelosi, muy experimentada y que sabe cómo tratar a Trump. “Ya lo hizo en la campaña de las midterms. Ocasio-Cortez es un fenómeno pero ha de aprender de Pelosi. No pueden dividir al partido. Han de unirse detrás de quien sea el candidato”.

Lo que no tiene precedentes es el grado de silencio del Partido Republicano… Es una señal alarmante dela polarización y el detieroro de nuestra sociedad», indica Robert Matthews

Moceri añade que los demócratas sí podrán crecer, si cuentan con más participación, “mientras que Trump tiene su base pero no puede crecer mucho más”. Los mejor situados para competir con Trump son, de momento, Joe Biden, Elizabeth Warren, Kamala Harris y Bernie Sanders. Todos han condenado las alusiones racistas de Trump y el Congreso también lo ha hecho. Solo cuatro republicanos -Will Hurd, de Texas, Brian Fitzpatrick, de Pensilvania, Fred Upton, de Michigan, y Susan Brooks, de Indiana- y el ahora independiente Justin Amash se sumaron a la iniciativa demócrata.

Según el profesor Robert Matthews, jubilado de la Universidad de Nueva York, el sometimiento de los republicanos a Trump es preocupante: «Trump es aterrador pero no nos sorprende. Lo que no tiene precedentes y es más asombroso es el grado de silencio del Partido Republicano, lo que pone de manifiesto cómo está capturado y controlado por Trump. Es una señal alarmante de la polarización y el deterioro de nuestra sociedad estadounidense el hecho de que el presidente de EEUU puede atacar a minorías, mujeres o gays y el 45% de los votantes le aplauden o se lo consienten. Al permanecer callados están consintiendo esta obscenidad”.

La América diversa

Menos conocidas que Alexandria Ocasio-Cortez hasta ahora son Rashida Tlaib, Ilhan Omar y Ayanna Pressley. Las cuatro son amigas. “Las cuatro son mujeres brillantes, progresistas, luchadoras y de ideas progresistas. Hacen uso de las redes sociales y representan la diversidad cultural y étnica del partido demócrata y del Congreso. Se acercan más a la nueva forma de hacer política”, apunta Crespo

Rashida Tlaib (Detroit, 1976), primogénita de los 14 hijos de una pareja de inmigrantes palestinos, fue la primera en licenciarse en la universidad en su familia. Primera musulmana en el congreso en Michigan, fue elegida en noviembre como representante del distrito 13 por este estado. “Vamos a echar a este hijo de puta (refiriéndose a Trump)”, dijo en un evento político tras ser elegida. Apoya el boicot a Israel por sus acciones contra los palestinos.

Ayanna Pressley (Chicago, 1974) ocupa el puesto que una vez correspondió a John F. Kennedy en la Cámara de Representantes, por el distrito 7 de Boston. Es la primera afroamericana que es congresista por Massachusetts. Durante su infancia, su padre estuvo en prisión y ella fue víctima de una violación. “Quienes han conocido el dolor deberían estar cerca del poder”, ha declarado. A sus 45 años, es la mayor del conocido como Escuadrón.

Ilhan Omar (Mogadiscio, 19819 es la única de las cuatro que nació fuera de Estados Unidos. Hace dos décadas llegó procedente de Somalia. Entonces contaba 17 años. No podría imaginarse que sería una de los dos primeras mujeres musulmanes (la otra es Tlaib) en ser congresista en Estados Unidos por Minesota. Contra Omar se dirigieron los gritos de los seguidores de Trump en Greenville: “¡Devuélvela, devuélvela!”.

Puedes matarme con tu odio / Pero aún así, me levantaré», respondió la congresista Ilhan Omar en los versos de Maya Angelou

Omar contestó con un poema de Maya Angelou: “Puedes atacarme con tus palabras/ Puedes con tus ojos/ Puedes matarme con tu odio/ Pero aún así, como el aire, me levantaré”. Y añadió: “Estoy donde pertenezco, a la casa de la gente, y tienes que lidiar con ello”.

A juicio de Matthews, Trump ha sobrepasado todas las líneas rojas con su cruzada racista contra el Escuadrón: “No es exagerado argumentar que estamos ante el tipo de nativismo, hipernacionalismo e intolerancia xenófoba asociada con el fascismo y los regimenes autoritarios”.

Si Trump juega por lo bajo, a la división y a señalar al Escuadrón rojo, aunque para ello venda su alma al diablo del racismo, los demócratas habrán de elevarse, como decía Michelle Obama. “When they go low, we go high” y mostrar su unidad. A

El Escuadrón ha contraatacado con sus mejores armas. “Nuestro Escuadrón es grande. Incluye a todo aquel que se comprometa con un mundo más equitativo y más justo. Por ello trabajamos. Queremos que este Escuadrón sea lo más grande posible en esta gran nación. No podemos, no seremos silenciadas”.

En manos de los votantes en 2020 estará cómo quieren que sea la América del siglo XXI. La América que se arrastra o la que se eleva.