«Unidad, unidad para nuestro país… Gracias a vosotros mañana será un nuevo día en América. Recordad este sentimiento. Es el sentimiento de victoria». Nancy Pelosi, de 78 años, la veterana líder de los demócratas en la Cámara de Representantes anunciaba así la nueva mayoría azul. Al menos cuentan 225 escaños frente a los 197 de los republicanos, lo que garantiza su dominio en la Cámara, que renovaba sus 435 puestos, por primera vez en ocho años.

 

Trump recibe este castigo de los votantes en forma de mayor control a su acción de gobierno. El ex presidente Obama ya había dicho en campaña: «Pueden ser las elecciones más importantes de nuestras vidas».

Pelosi, que probablemente se mantendrá como líder demócrata y será la presidenta de la Cámara, ha insistido en que la sanidad es lo que más importa a los estadounidenses, y en las urnas se ha confirmado esta visión. El 3 de enero de 2021 se constituye el nuevo Congreso.

Guiará Pelosi a los demócratas y será quien dé la batalla frente a Trump, pero desde ahora los demócratas están en busca de su candidato con vistas a 2020. La movilización ha sido excepcional. El Medio Oeste ha vuelto a confiar en los demócratas.

«Cunado ganan los demócratas, como lo hemos hecho esta noche, el Congreso es abierto, transparente y dispuesto a rendir cuentas al pueblo americano. ¿Estáis preparados para una gran victoria demócrata?», añadió Pelosi, que lleva 30 años en la Cámara de Representantes y es un auténtico icono en el partido azul.

Sin embargo, el presidente de EEUU presumió en Twitter del dominio de los republicanos en el Senado (51 escaños frente a 46 demócratas, a falta de concluir el recuento). Trump consideró «un tremendo éxito» que los republicanos hayan ampliado su ventaja en esta Cámara. El presidente ha felicitado a los demócratas por su avance en la Cámara de Representantes.

En sus primeras declaraciones tras conocerse los resultados, la victoria en el Senado es «histórica». Destacó que es un hito que el partido del presidente refuerce su mayoría en el Senado. También recordó cómo él ha apoyado a los candidatos, nueve de ellos ganadores, incluso los más desconocidos.

El Congreso (Cámara de Representantes y Senado) queda así dividido, reflejo de un país cada vez más fragmentado. Es cierto que en el Senado han logrado victorias importantes en Indiana, Misuri o Florida, que eran demócratas.

Trump ha querido plantear estas elecciones legislativas, de gobernadores y locales como un plebiscito. «No estoy en la papeleta pero voten como si estuviera ne la papeleta», ha repetido machaconamente en los mítines. El presidente se ha volcado con sus candidatos más afines y ha querido marcar la agenda con el foco en la inmigración, cuando su partido prefería que se centrara en el buen curso de la economía.

Perder la Cámara de Representantes le va a hacer mucho más incómodos los dos años que le quedan para cumplir su primer mandato. Es lo que suele pasar en EEUU: los votantes se inclinan por el partido contrario al presidente como contrapeso, aunque no siempre pasa. El demócrata Obama, por ejemplo, perdió las Cámaras en 2010. También le ocurrió a Bill Clinton en 1994.

«Ya hay un control sobre el poder de Trump. Es la gran diferencia», señala Alana Moceri, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea de Madrid.

Los demócratas contaban con 193 escaños en la Cámara de Representantes, los republicanos tenían 235 y había siete vacantes. Necesitaban 23 para lograr la mayoría y han logrado más.

En el Senado los demócratas contaban con 47 puestos y los republicanos 51, y ahora amplían esta ventaja (46/51). Dos senadores independientes solían alinearse con los demócratas. En la batalla de gobernadores ahora 23 son demócratas y 26 republicanos.

Qué puede hacer la Cámara de Representantes

La mayoría en la Cámara de Representantes permitirá a los demócratas abrir una investigación sobre el entorno del presidente, como la relación de países como Rusia con negocios de Trump. También podrían demandar que Trump haga públicas sus declaraciones de impuestos. Es el único mandatario de EEUU que se ha negado a hacerlo.

También pueden poner en marcha investigaciones sobre el Gobierno, e incluso iniciar el impeachment, el proceso de destitución del presidente, si bien para que salga adelante se precisan los dos tercios del Senado. Del impeachment los demócratas no han hablado en la campaña porque saben que puede volverse en contra al presentarse como víctima. A su vez, Trump ha de negociar las leyes con la Cámara de Representantes y tendrá que renunciar a asuntos como la construcción del muro con México.

«Pueden investigar. Pueden dedicarse a ese juego, pero nosotros somos mejores. Pelosi ha dicho que es la hora de la unidad. Espero que así sea. Tenemos una gran oportunidad», declaró Trump el miércoles.

A su vez, el Senado tiene la última palabra sobre la elección de los miembros del Tribunal Supremo, que son cargos vitalicios. También dependen del Senado los nombramientos de altos cargos y los tratados internacionales.

Mujeres que hacen historia

Ha sido una noche de mujeres que hacen historia. La demócrata Alexandria Ocasio-Cortez será la más joven representante electa en la Cámara. A sus 28 años ya dio la sorpresa en las primarias en Nueva York en junio pasado. Su lema de campaña dice: «Las mujeres como yo se supone que no compiten por un cargo político».

También repite Ocasio-Cortez: «P’alante· en sus mítines y es uno de sus eslóganes. Es del ala más progresista del partido y tan joven que en 2020 no podría ser candidata porque no habría cumplido los 35 años. Su campaña en redes sociales es de las más seguidas por los jóvenes.

Ilhan Omar y Rashida Tlaib serán las dos primeras mujeres musulmanas congresistas de EEUU. Thaib representará al 17 distrito de Michigan y será la primera mujer de origen palestino en la Cámara de Representantes. Como Ocario-Cortez, madre puertorriqueña, es demócrata socialista y fue congresista estatal de 2009 a 2014.

Thaib se hizo conocida por interpelar a Trump en un mitin en 2016 al que preguntó si había leído la Constitución. Ilhan Omar es de origen somalí y llegó a EEUU como refugiada. Defiende un salario mínimo de 15 dólares y becas para la educación superior a los estudiantes con escasos ingresos, según publica The Guardian.

Ayanna Pressley será la primera afroamericana miembro de la Cámara de Representantes por Massachusetts. Hizo historia en el ayuntamiento de Boston y volvió a repetir éxito al vencer al experimentado Michael Capuano en las primarias. «Estos tiempos demandan más de nuestros líderes y de nuestro país… Ya no solo vale que los demócratas vuelvan al poder sino que importa qué tipo de demócratas son».

Sharice Davids, congresista nativo americana de Kansas.

Sharice Davids, congresista de Kansas. EFE

Sharice Davids y Deb Haaland serán las primeras congresistas nativas americanas. Davids es abogada y experta en artes marciales reconoce abiertamente su homosexualidad. Trabajó en el equipo de Obama en la Casa Blanca.

Deb Haaland, de Pueblo de Laguna, es una veterana activista que demanda atención médica para todos, un salario mínimo de 15 dólares y el impeachment de Trump.

Excepcional ha sido asimismo el triunfo de la enfermera Lauren Underwood, afroamericana de 31 años, que se ha impuesto en el 14 distrito de Illinois frente a Randy Hultgren, con una campaña focalizada en la sanidad.

En el partido republicano, Marsha Blackburn será la primera senadora por Tennessee. Su contrincante, el ex gobernador demócrata Phil Bredesen, recibió el apoyo de la estrella pop Taylor Swift. Blackburn es fiel a Trump.

Nunca antes hubo tantas candidatas mujeres como candidatas: 237 optaban a la Cámara de Representantes, 23 al Senado y 16 en las gobernadurías. Al menos 90, la mayoría demócratas, han logrado los puestos por los que competían y 28 se estrenan en sus cargos políticos. Aún así las cuotas de representación femenina en EEUU son reducidas en comparación con Europa.

Decepciones sonadas

Dos candidatos demócratas despertaban muchas esperanzas pero finalmente no lograron imponerse a sus competidores republicanos. Lo tenían difícil pero su espíritu luchador y su carisma han despertado la atención mediática. En Texas, Robert Francis Beto O’Rourke, de 46 años, fue derrotado por el senador Ted Cruz, quien se opuso en la campaña presidencial a Trump, pero ahora ha recibido su apoyo explícito.

O’Rourke, congresista en Texas, también es del ala más progresista del Partido Demócrata. Habla español con fluidez, y se hace llamar Beto, como le decían sus amigos latinos de El Paso.

En Florida, las miradas estaban puestas en Andrew Gillun, popular alcalde de Tallahassee, que se habría convertido en el primer gobernador afroamericano de este estado. Finalmente, se impuso el republicano Ron de Santis, de 40 años.

En un emotivo discurso, Gillum, entre lágrimas, dijo; «Lamento que no hayamos podido conseguirlo. Pero, ¿vamos a despertar con lástima y sabor a derrota? ¿O vamos a reafirmar nuestra fe en la misión que tenemos a nuestro alcance?». El día después del 6-N es el primer día hacia la soñada victoria en 2020 para muchos demócratas, ganadores y perdedores.

Trump, aunque no está derrotado, sí que conocerá a fondo los límites al poder que son la seña de identidad de la democracia americana.