Al poner Dennis Rodman en Google, la primera sugerencia, y por tanto el resultado más buscado, es “Corea”. Es llamativo que lo más interesante de un jugador con cinco anillos de la NBA, que ha jugado en dos equipos legendarios como son los Bad Boys de los Detroit Pistons y los Bulls de la segunda época de Jordan, sea más conocido por su relación con una dictadura comunista que por su capacidad reboteadora.

La relación entre el jugador de Nueva Jersey y Kim Jong-Un comenzó en el año 2013, cuando Rodman hizo su primer viaje al país asiático. Ambos estrecharon lazos por el gusto por el baloncesto del líder coreano, al que se aficionó cuando estudiaba en Suiza.

Desde entonces, los viajes de Rodman a Corea del Norte han sido recurrentes, la mayoría de ellos por motivos personales. En el año 2014 el ex jugador, junto a antiguos compañeros, jugó un partido de exhibición en homenaje al Kim Jong-Un, presente en el pabellón.

Apenas unos meses antes las autoridades de la república comunista habían encarcelado al pastor Kenneth Bae y le habían condenado a 15 años de trabajos forzados. Tras ese viaje para jugar al baloncesto, Bae fue liberado por sorpresa y dijo que Rodman había sido “el catalizador” de su liberación.

Apodado El Gusano durante sus días en la NBA, Rodman ha conseguido una considerable influencia sobre Kim Jong-Un, por lo que no sorprende que ya esté en Singapur, donde el norcoreano y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, van a celebrar su histórica reunión.

“De los mejores negociadores de la historia”

En abril del año 2013 Donald Trump no era presidente de los Estados Unidos, era la gran estrella del programa El Aprendiz de la televisión norteamericana. Y Rodman uno de los participantes, aunque su salida fue abrupta.

Rodman, como parte de un equipo, debía elaborar una campaña de publicidad con una imagen de Melania Trump a la que el ex jugador rebautizó como Milania. Trump no perdonó el error y le soltó su clásico “Estás despedido”.

“Dennis es un gran tipo, tiene un gran carácter y me apena perderle”, dijo Trump tras su expulsión. La relación entre ambos no es mala, y en los últimos días el ex jugador se ha afanado en mejorar con halagos. “Es uno de los mejores negociadores de la historia, espero que la reunión sea un éxito histórico”, ha tuiteado.

Ha sido el propio Rodman el que ha dejado testimonio de su presencia en el encuentro. Ataviado con una camiseta que reza “La paz empieza en Singapur“, ha agradecido su presencia en la ciudad asiática a PotCoin, una criptomoneda creada para el comercio de la industria del cannabis. Clásico de Dennis.

Un peculiar personaje

Nacido en Dallas, en el estado de Texas, Rodman ha tenido una vida turbulenta. Jugó en la universidad Southeastern Oklahoma State hasta el año 1986, cuando se presentó al draft sin ninguna pretensión.

Su vida de joven, con su padre marchándose a Filipinas, fue complicada. Él mismo asegura que tiene 47 hermanos, aunque su padre rebajó la cifra hasta “26 o 28”. Su madre tuvo que hacer las veces de ambas figuras y logró sacar adelante a la familia, en algunos momentos con hasta cuatro trabajos a la vez. Su marcha a la universidad casi fue un alivio para el núcleo familiar, pues suponía una boca menos que alimentar.

La vida deportiva de Rodman comenzó en los Detroit Pistons. El entrenador de la franquicia de Michigan, Chuck Daly -que luego entrenaría al Dream Team– identificó rápidamente que ese excéntrico joven sólo necesitaba dos cosas: una figura paterna y una banda que le rodeara. Se encargo de convertirse en la primera, y le dejó a Bill Laimbeer e Isiah Thomas la segunda tarea.

Dennis Rodman, en un partido con los Chicago Bulls.

Fue un miembro clave de los famosos Bad Boys de Detroit, que se hicieron con dos títulos en los años 1989 y 1990. Conocidos por derrotar en dos ocasiones a los todavía lampiños Bulls de Jordan, y por crear las no menos conocidas Jordan Rules, una serie de movimientos para sacar de quicio y mermar el físico del ¿mejor de la historia?, Rodman se encontraba como pez en el agua dentro de la hermandad que había en el vestuario del Palace de Auburn Hills.

La cosa en Detroit no acabó del todo bien y tomó camino de San Antonio, en su natal Texas. Era un equipo totalmente diferente y en el que sus peinados -podía aparecer con el pelo cada día de un color- y sus excentricidades no terminaron de gustar.

En 1995, coincidiendo con la vuelta de Jordan a la NBA, fichó por los Chicago Bulls, donde la filosofía de Phil Jackson consiguió enderezar a un chaval que seguía tremendamente perdido. Centrado, era un jugador impresionante capaz de influenciar el juego sin mirar el aro. Su capacidad para el rebote y para la lucha pasó a la historia.

Una boda con él mismo

Sin embargo, sus problemas fuera de la pista seguían siendo protagonistas. Tras el final de la temporada 1998 comenzó a salir con Madonna y aseguró que ella quiso tener un hijo con él. La relación terminó mal, como siempre con Rodman, y sus locuras se dispararon.

Para presentar su autobiografía titulada Bad As I Wanna Be (Malo como quiero ser) decidió vestirse con un traje de novia, proclamó que era bisexual y que se iba a casar consigo mismo. A partir de ahí, y tras un año en Dallas Mavericks, se convirtió en luchador de wrestling e hizo una -terrible- película con Jean Claude Van Damm llamada Double Team.

Rodman, vestido de novia en la presentación de su autobiografía.

Su vida personal fue igual de turbulenta. En noviembre de 1998 se casó con la actriz Carmen Electra en una capilla de Las Vegas, hasta que fue ella la que pidió el divorcio apenas cinco meses después. También contrajo matrimonio con Michelle Moyer, en 2003, y esta vez la relación tampoco consiguió superar el año.

Rodman también ha tenido serios problemas con la justicia. Electra ya le denunció por malos tratos, apenas un mes antes de que fuera arrestado por conducir borracho. También le detuvieron por interferir en una investigación policial en un restaurante del que era dueño. Tras comprarse una casa en California, la policía tuvo que acudir más de 70 veces por sus fiestas y, en 2003, fue de nuevo detenido por maltrato a su segunda esposa. Aún tuvo tiempo para ser detenido otras cinco veces hasta el año pasado.

Su vida ha dado para mucha literatura. Él mismo ha escrito cinco autobiografías, la última en 2013, bajo el título Dennis The Wild Bull (Dennis el toro salvaje), aunque la más conocida es I Should Be Dead By Now (Ya debería estar muerto), editada en el año 2005 con todas sus vivencias en el mundo de las drogas y la noche.

El próximo capítulo que escribirá será en Singapur. No estará en la sala en la que se producirán las negociaciones, naturalmente, pero no sería sorprendente ver a Rodman con cualquiera de los dos presidentes. La paz mundial, en manos de El Gusano.