Un conductor de autobús francés que fue agredido el pasado fin de semana por unos pasajeros tras de pedirles que se pusieran la mascarilla para respetar las normas contra la propagación del coronavirus ha fallecido en Bayona víctima de una agresión «de una extrema violencia», informó este viernes su familia.

«Decidimos dejarlo ir. Los médicos eran partidarios y nosotros también», ha dicho Marie Monguillot, hija del conductor. Poco después, la mujer de Philippe, Véronique, anunció la defunción en las redes sociales: «Mi esposo falleció a las 17.30 horas. RIP mi amor».

Este suceso ha causado una gran indignación entre sus compañeros y entre la clase política. El recién nombrado primer ministro, Jean Castex, recordó al conductor de autobús «agredido cobardemente», y aseguró en su cuenta de Twitter que «la justicia castigará a los autores de este crimen abyecto».

«Este acto abyecto y cobarde no debe quedar impune», escribió el ministro del Interior, Gérald Darmanin, que visitó ayer la localidad de Bayona.

Hasta el momento, han sido detenidos cuatro hombres, dos como sospechosos y otros dos como cómplices. A los sospechosos, de 22 y 23 años, se les acusó de «intento de homicidio voluntario», una calificación legal que probablemente cambie debido al fallecimiento de la víctima.