Este fin de semana de febrero Venezuela, y el mundo, ha concentrado su mirada en sus fronteras con Colombia y Brasil, por donde han intentado pasar los primeros camiones con ayuda humanitaria. La jornada del 23-F, un mes después de la jura de Juan Guaidó como presidente encargado, pasará a la Historia por el arrojo de miles de venezolanos, que firmemente apoyan el fin del chavismo.

Muchos de los venezolanos que se han movilizado para conseguir que pasen los alimentos y las medicinas han sufrido la violenta represión de las fuerzas aún leales al chavismo, muchos de ellos miembros de colectivos o fuerzas irregulares. Al menos cuatro personas han muerto y 285 han resultado heridas por la represión chavista.

Las fuerzas leales a Maduro han quemado al menos dos camiones con ayuda humanitaria ante la desesperación de los más necesitados. El cantante Miguel Bosé, que participó en el concierto del viernes en Cúcuta, maldecía a Maduro por esta violencia.

Sin embargo, el presidente encargado, Juan Guaidó, ha asegurado que el cambio es irreversible y que la ayuda  pasará. Eso sí, ha señalado que “todas las opciones están abiertas” para lograrlo. Parecía insinuar una intervención militar, si bien aclaró que se refería al “cerco diplomático”. El lunes debaten cómo lograr que llegue la ayuda humanitaria en el Grupo de Lima, con la presencia del vicepresidente de EEUU, Mike Pence.

“Después de hoy todo va a cambiar en Venezuela. La cadena de mano está roto”. ha declarado Guaidó, en relación con la actitud de las fuerzas de seguridad, que sufrieron varios abandonos.

“Pueden ser sus familiares los que son voluntarios… La seguridad del país está en manos de colectivos armados. No lo permitan, señores de la Fuerza Armada Nacional”, ha añadido, mientras agradecía, una vez más, el respaldo de Colombia a su presidente, Iván Duque.

Esta alianza de Iván Duque con el presidente Guaidó ha llevado al líder chavista a anunciar la ruptura de todo tipo de relaciones con Colombia. Ha dado 24 horas a los representantes colombianos para salir de Caracas. Un ultimátum similar dio hace un mes a los estadounidenses, pero finalmente congeló la decisión.

La vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez, ha recordado a Maduro que su país ha reconocido a Juan Guaidó, de modo que no es él quien puede romper relaciones. Según la vicepresidenta colombiana, Maduro “es un simple dictador que ocupa a la fuerza Miraflores”.

Miles de voluntarios se han plantado este sábado 23 frente a las tropas aún leales al líder chavista, Nicolás Maduro. “Sí se puede, sí se puede”, coreaban mientras avanzaban imparables hacia la libertad.

La jornada ha sido de contrastes: la alegría al ver cómo miembros de la Guardia Nacional dejaban cruzar la ayuda y desesperación frente a dos camiones con medicinas y alimentos incendiado por los chavistas.

Los tres puentes fronterizos con Colombia, Santander, Simón Bolívar y Tienditas, han sido escenario del tenso pulso entre los voluntarios y la población que quieren que ingrese la ayuda y los uniformados, obligados por Maduro a impedirlo. Han sido colectivos armados los principales encargados de reprimir a los manifestantes.

Muestra de la gravedad de la situación para el régimen es el hecho de que el líder chavista ha ordenado el cierre del espacio aéreo para aviones comerciales,según informa El Nacional. Solo pueden volar aviones oficiales.

Por Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander han empezado a pasar los primeros camiones, aún pocos. Al menos tres habrían cruzado y uno desde Brasil. La Guardia Nacional Bolivariana ha tratado de impedirlo con perdigones y gases lacrimógenas en el paso por Franciso de Paula Santander.

En Las Tienditas la operación es sumamente compleja porque hay varios containers enganchados al puente y los chavistas han concentrado ahí un millar de efectivos. Es el enclave más simbólico porque hasta ahí se ha desplazado Juan Guaidó, junto al presidente colombiano, Iván Duque.

Deserciones en cadena

Han comenzado como un goteo los primeros abandonos de militares. Al menos 60 miembros de las fuerzas de seguridad venezolanas han claudicado en cadena al ver que los ciudadanos están por el cambio. Diez pertenecen a la Guardia Nacional y tres a la Policía Nacional, entre ellos dos mujeres, y uno es alférez de la Armada, según datos de Migración Colombia.

Los cuatro primeros han cruzado al otro lado para unirse a las fuerzas del cambio al inicio del sábado. No querían oponerse a la población e impedirles acceder a lo que necesitan.

En el Puente Las Tienditas las redes difundieron imágenes de una funcionaria de las Guardia Nacional bolivariana a quien se le saltaban las lágrimas mientras los voluntarios intentaban convencerle para que se uniera a quienes apoyan el cambio democrático. Tres del grupo lo hicieron. Un millar de policías estaban impidiendo el paso.

El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, ha asegurado desde la frontera colombo-venezolana que los uniformados que se pongan del lado del pueblo se beneficiarán de la ley de amnistía. “Son cientos los que lo harían, aunque hay mucho miedo”, ha añadido.

Efectivamente los cuatro militares han sido los primeros, pero se han sumado otros como el mayor Hugo Parra Martínez, que ha anunciado su lealtad a Guaidó en Las Tienditas. “La libertad viene pronto a nuestra querida patria venezolana”, ha dicho el mayor Parra en Colombia. Otro militar lo ha hecho en la localidad de Barcelona.

En unos lugares los voluntarios lograban que la Guardia Nacional Bolivariana cediera, pero en Ureña y en el Puente Simón Bolívar hubo enfrentamientos violentos.

Los uniformados han respondido con gases lacrimógenos a los ruegos de cientos de venezolanos indignados y hartos de la carestía de alimentos y medicinas. Finalmente, vencieron en Ureña los que querían medicinas frente a los que se oponían con la fuerza. Hubo decenas de heridos.

Al arrancar la jornada, dos tanquetas con tres funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) cruzaron a primera hora de la crucial jornada por el puente internacional Simón Bolívar. A ellos se unió un cuarto uniformado. “¡Están con nosotros!”, clamaban quienes les recibieron al otro lado, según relata en su Twitter el periodista Gabriel Bastidas.

“Yo tuve la valentía que muchos de mis compañeros no tienen”, aseguraba el sargento Linzares. “Nosotros somos millones de venezolanos y ellos no son más de 40”.

El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, ha dado la bienvenida a los uniformados que se han puesto del lado de la Constitución, y ha señalado  que no se trataba de “desertores”, sino de funcionarios leales al pueblo.

En la localidad fronteriza de Ureña es donde los enfrentamientos entre la población y la Guardia Nacional Bolivariana han sido más graves. Los venezolanos de Ureña intentan que la ayuda humanitaria llegue a pesar de las barreras de los uniformados.

“Libertad, libertad”, gritaban cientos de mujeres. Dos de ellas, mayores, se han arrodillado ante los militares en un gesto que simboliza los ruegos del pueblo a los que están comandados a protegerles.

“¡Guardia, amigo, el pueblo está contigo!”, es otro de los lemas que entonan los manifestantes frente a los impertérritos soldados. Un autobús de transporte público ha sido incendiado en los disturbios.

El 23 de febrero, un mes después de la jura como presidente encargado, Juan Guaidó ha convocado la denominada “avalancha humanitaria”. A su vez, ha pedido a los venezolanos a que acudan a los cuarteles, vestidos de blanco, con un mensaje en un cartel dirigido a los uniformados.

El fin es que se sumen a la transición. Guaidó ha destacado cómo los desertores son los que siguen apoyando a Maduro.

Miles de voluntarios, concentrados en Cúcuta, acompañados por el propio Guaidó, y los presidentes de Chile, Colombia y Paraguay, así como opositores exiliados y eurodiputados, van a intentar que entre la ayuda, alimentos y medicinas, desde Colombia a Venezuela.

El sábado se ha concentrado Guaidó en Las Tienditas, Cúcuta, para recibir las últimas informaciones sobre la situación en los pasos fronterizos. En rueda de prensa, el presidente colombiano, Iván Duque, que entregó la ayuda al presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, advirtió de que cometería crimen de lesa humanidad aquellos que repriman a quienes quieran acceder a la ayuda.

Guaidó, en la misma línea, ha dicho: “En este momento es responsabilidad absoluta de quien usurpa funciones la integridad de todos los venezolanos”. A su vez ha añadido: “Bienvenidos a quienes se ponen en el lado correcto de la Historia”.

A continuación, han emprendido la marcha hacia el puente que cruza desde Las Tienditas hasta tierra venezolana. Diez camiones han salido con parte de las 6000 toneladas en alimentos y medicinas. Varios containers anclados al puente, con las palabras “queremos paz”, escritas por los chavistas, obstaculizan el acceso a Venezuela.

Para impedir el paso de la ayuda humanitaria, el líder chavista, Nicolás Maduro, ha cerrado los pasos por Colombia y Brasil, pero la frontera es muy extensa, y la voluntad de miles de venezolanos es firme, como este 23 de febrero han vuelto a demostrar en las calles.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió el viernes al canciller venezolano, Jorge Arreaza, que el régimen no use la fuerza letal contra los manifestantes.

En las principales ciudades del país han vuelto a salir a las calles en demanda del cese de la usurpación. La concentración en la base aérea conocida como La Carlota, en Caracas, ha sido gigantesca.

Un camión con ayuda ha llegado a Venezuela desde Brasil, según la embajadora, María Teresa Balandria, un dato que ha confirmado el presidente Guaidó en su cuenta de Twitter. Es el primero que lo conseguía, aunque en Brasil se han encontrado con el problema de la falta de conductores. En Capacho, Táchira, los voluntarios han conseguido que la Guardia Nacional Bolivariana les facilitara la entrada.

Son muchos los que han mostrado su valor, como los indígenas pemones en La Sabana, para oponerse a la Guardia Nacional aún a riesgo de su vida. Dos personas fallecieron el viernes en el estado de Bolívar por los disparos de los militares. Los pemones han retenido a varios efectivos de la GNB.

Los que han actuado contra su pueblo con violencia van contra el mandato de Simón Bolívar, un mito del que se ha apropiado el chavismo. Sin embargo, cada vez son más los que vencen el miedo. Guaidó señalaba en sus redes sociales: “No podrán con nuestra decisión irreversible de vivir en libertad”.