Política

Juan Guaidó reta a Maduro y jura como presidente de Venezuela

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es el primero en reconocer la legitimidad del líder opositor

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Juan Guaidó reta a Maduro y jura como presidente de Venezuela
Juan Guiadó, presidente de la Asamblea Nacional.

Juan Guiadó, presidente de la Asamblea Nacional. REINALDO OLIVEROS / EL NACIONAL

Resumen:

Ha levantado su mano derecha, ante miles de venezolanos que han asistido a la convocatoria de la oposición, ha invocado la Constitución, y ha asumido las competencias del Ejecutivo de Venezuela. Juan Guaidó ha retado a Nicolás Maduro al asumir como presidente encargado, en nombre del pueblo que le ha aclamado en las calles de todo el país y en varias ciudades del exterior, entre ellas Madrid.

“Hoy 23 de enero juro asumir formalmente las competencias del Ejecutivo Nacional como el presidente encargado de Venezuela para lograr el cese de usurpación””, dijo el presidente de la Asamblea Nacional en Chacao, tras preguntar a la multitud si contaba con su respaldo y pedirles que también levantaran su mano derecha. Para dar el paso se ha referido a los artículos 233, 333 y 350 de la Carta Magna bolivariana.

Entonaron todos el himno venezolano: “Gloria al bravo pueblo/ que el yugo lanzó/ la Ley respetando, la virtud y el honor…”

Poco antes, el Tribunal Supremo de Venezuela instaba al Ministerio Público a que proceda contra quienes usurpen el poder, es decir, contra Guaidó y la junta directiva de la Asamblea Nacional. Guaidó ha demostrado su fuerza en las calles, y el respaldo de la comunidad internacional. Las Fuerzas de Inteligencia Bolivariana pueden arrestar en las próximas horas a Guaidó, según Venepress.

El primero en reconocerle ha sido Donald Trump, presidente de Estados Unidos. En un comunicado la Casa Blanca ha hecho público: “La Asamblea Nacional invocó la Constitución del país para declarar a Nicolás Maduro ilegítimo y, por lo tanto, la oficina de la Presidencia quedó vacante”.

El vicepresidente de EEUU, Mike Pence, lanzó el martes un mensaje al pueblo venezolano, con el final en español: “Estamos con ustedes. Lo estamos hasta que se restaure la democracia. Vayan con Dios”.

También han reconocido la legitimidad de Guaidó como presidente “encargado” o interino de Venezuela el secretario general de la OEA, Luis Almagro, Canadá, Brasil, Colombia y gran parte de los países del Grupo de Lima, salvo México. Del lado de Maduro está también Bolivia.

Maduro anunció más tarde que rompía relaciones con EEUU. Mientras tanto, el secretario de Estado, Mike Pompeo, aseguraba que manejaban “todas las opciones” en caso de que Guaidó o los diputados de la Asamblea Nacional fueran arrestados.

A Guaidó le han preguntado los medios venezolanos si temía ser arrestado tras el anuncio del Supremo. “No tengo miedo. Temo por la gente que lo está pasando muy mal”.

Guidó es cofundador de Volutad Popular, el partido político de Leopoldo López, que fue arrestado por las protestas de 2014 y ahora está condenado a prisión domiciliaria.

“Venezuela nació en un cabildo. La independencia, el futuro, y hoy en cabildos renace la esperanza de toda Venezuela”, ha declarado en su discurso en la plaza de Juan Pablo II. “Trataron de hacer una contramarcha pero todos vinieron a pedir el cambio”.

“Este 23 de enero es el momento de la democracia. Recobramos de nuevo la independencia”, dice Guaidó

Ha recordado las palabras del Papa polaco: “Venezuela despierta, reacciona. Este 23 de enero es el momento de la democracia. Recobramos de nuevo la independencia”.

“Este movimiento es indetenible (sic). No nos podrán parar. Venezuela hoy grita libertad”, ha señalado en su alocución. “La esperanza se instaló en nuestro corazón con la fe de que lo vamos a ver muy pronto”.

Ha invocado los articulo 233, 333 y 340 a la vez que ha subrayado la importancia de la Ley de Amnistía, destinada a los funcionarios civiles y militares que se sumen a trabajar por la transición democrática.

“Vimos la reacción de un pueblo que quiere el cese de la usurpación y el gobierno de transición”.  La Asamblea Nacional ha aprobado también que se pueda distribuir ayuda humanitaria, algo que rechaza el régimen de Maduro.

“No podrán detener el perdón, que nos escuchan en los cuarteles. Hoy la familia militar quiere cambiar”, ha agregado. “Asumir el juramente en el Parlamento nos obliga con la Constitución”.

“Aquí en las calles de Venezuela el mundo vio donde está la legitimidad en Venezuela”, ha remarcado Juan Guaidó.

La Asamblea Nacional es la institución reconocida como legítima por gran parte de la comunidad internacional desde la segunda toma de posesión de Nicolás Maduro, el pasado 10 de enero.

Guaidó encabeza ahora la Venezuela que quiere comenzar una transición que derive en elecciones libres y democráticas, de ahí que se haya proclamado “presidente encargado”, o bien interino, y haya invocado la Constitución y lo que dispone en caso de vacío de poder.

Maduro no pudo jurar su cargo ante la Asamblea Nacional por decisión de la nueva junta directiva, que comenzó su mandato el 5 de enero pasado.  El Legislativo lo considera un “usurpador” por haberse hecho con la victoria en nnas “elecciones fraudulentas”.

Venezuela celebró elecciones presidenciales el pasado 20 de mayo, pero fueron convocadas por la Asamblea Constituyente, erigida tras declarar en desacato a la Asamblea Nacional, el Legislativo en el que la oposición tiene la mayoría.

La mayor parte de la oposición boicoteó los comicios y la abstención fue abrumadora, de un 54%. Estas elecciones fueron consideradas fraudulentas por el Parlamento Europeo, el Grupo de Lima, salvo México, y gran parte de la OEA.

“Y va a caer, va a caer”

“Y va a caer, este gobierno va a caer”, coreaban los venezolanos en la Avenida Victoria. Representan el deseo latente de los miles de ciudadanos que han acudido en todo el país al llamamiento de la oposición, encarnada en Juan Guaidó.

Los venezolanos han salido a las calles en su país y en una treintena de países del mundo, entre ellos España. Han secundado a Juan Guaidó, que denuncia a Maduro como “un usurpador”. Guaidó se ha ofrecido a encabezar la transición a la democracia, con el apoyo de la población, las Fuerzas Armadas y la comunidad internacional.

La convocatoria de este miércoles 23 de enero marca un punto de inflexión para Venezuela. Cuando se conmemoran los 61 años de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez, los venezolanos vuelven a movilizarse para recuperar el orden constitucional.

Desde distintos puntos de Caracas los disidentes han caminado hacia la Avenida Francisco de Miranda. “¡Fuera Maduro!”, gritaban los venezolanos que apoyan los pasos que está dando la Asamblea Nacional y su nueva junta directiva, encabezada por Juan Guaidó.

Desde Los Ruices, Santa Fe, El Rosal, Chacao, El Cafetal y Chacaíto, los manifestantes han salido con pancartas, banderas de Venezuela y gorros tricolores, como su enseña. “No quiero bono, no quiero Clap (bolsa de bienes subsidiada), lo que quiero es que se vaya Maduro”, gritaban los asistentes a las marchas. Este clamor se ha escuchado en todos los estados del país.

Víctimas de la represión

Hubo choques diversos entre las fuerzas bolivarianas y los manifestantes en la capital caraqueña durante el 23E. Al llegar a la autopista Francisco Fajardo un grupo de policías lanzó bombas lacrimógenas a la multitud.

Escudo en ristre los manifestantes intentaban devolver las bombas. Pedían a los policías que se unan a la protesta. Con una tanqueta los uniformados bloquearon el acceso a la autopista, según informaciones de El Nacional.

Hechos similares se repitieron durante este histórico 23 de enero, por ejemplo en El Paraíso. Al terminar la concentración, fue cuando se intensificó la violencia.  La Guardia Nacional Bolivariana lanzó bombas lacrimógenas en la estación de metro de Chacao.

En el estado de Barinas murieron cuatro personas en esta jornada crucial. En videos compartidos a través de las redes sociales se ve cómo trasladan a los heridos a centros de salud.

Según El Nacional, los fallecidos fueron identificados como: Wilmer Zambrano de 39 años de edad; Gustavo Ramírez de 30; Wilmer Mendoza 25 e Iván Antonio Álvarez Fernández de 21, informó el diputado a la Asamblea Nacional Freddy Superlano.

Hechos similares se registran en los estados Táchira, Barinas y Amazonas, con un saldo de ocho fallecidos y más de 14 heridos.

Las horas previas al 23 de enero fueron de gran tensión. Un joven de 16 años resultó muerto en Catia, un barrio popular de la capital, y varios resultaron heridos por la represión de los uniformados. Treinta personas fueron detenidas en la víspera de la concentración opositora.

La coordinadora nacional de Vente Venezuela, María Corina Machado, se ha sumado a la concentración y ha dado su pleno respaldo a Juan Guaidó.  “Venezuela será liberada, la vamos a reconstruir, nuestros hijos volverán”, ha declarado a El Nacional.

Machado ha realizado un llamamiento a los militares: “Es el momento de escoger, o se salvan con Venezuela o se hunden con la dictadura”.

Precisamente en la madrugada del lunes un grupo de militares se sublevó en Cotiza, parroquia de San José, distrito de Caracas. Los 27 militares rebeldes fueron detenidos. Los vecinos del barrio salieron a las calles a mostrar su apoyo con este grupo de militares.

Mientras el régimen bolivariano les acusaba de actuar a las órdenes de la extrema derecha, el presidente de la Asamblea Nacional pedía a los militares que no se dividieran, que juntos se unieran al pueblo.

La Asamblea Nacional incluso ha nombrado al representante de Venezuela ante la OEA, Gustavo Tarre Briceño. El secretario general de la OEA, Luis Almagro, bendijo este paso, pero el régimen bolivariano lo consideró una atribución ilegítima de funciones.

El régimen bolivariano activó sus mecanismos contra la oposición. El Tribunal Supremo de Justicia ha ordenado al Ministerio Público que proceda contra quienes se erigen en representantes legítimos de Venezuela.

El arresto de Juan Guaidó activaría una bomba de efectos descontrolados dado el masivo apoyo que ha recibido en las calles de todo el país y el respaldo de Estados Unidos a los minutos de juramentar. Habría riesgo de más movilizaciones, más violencia y más sufrimiento para un pueblo que está al límite de sus fuerzas.